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Crockpot, así es la olla que más ha cambiado la cocina desde Thermomix

Crockpot, así es la olla que más ha cambiado la cocina desde Thermomix
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Cierra los ojos. Piensa en un gadget en la cocina. ¿Dijiste Thermomix? Error. Esa respuesta es demasiado fácil. Lo que deberías haber nombrado es una Crockpot.

Si este cacharro de cocina no te suena a nada, enhorabuena, aquí encontrarás una guía para que conozcas la revolución de la cocina lenta o slow cooking de la que la CrockPot es "capitana general". Si ya conoces las ollas CrockPot porque te la han regalado o está en tu lista para los Reyes Magos, todavía mejor: vamos a hablarte de nuestra experiencia, su historia, consejos y trucos para que entiendas la importancia de la olla que más ha dado a la cocina desde la Thermomix y los robots de cocina que van poblando cada vez más las encimeras.

Tecnología para copiar a la abuela

¿Qué palabra asociarías a "la cocina de la abuela"? Yo creo que calor, una gran olla, tiempo, sabores, guisos ... Justo todo eso lo identificaba un joven Irving Naxon con un guiso típico judío que su abuela cocinaba aprovechando el calor remantente de una panadería cercana a su casa la noche en que el horno no se usaba para cocer pan. Para ella, la clave del sabor de ese plato era una cocción a baja temperatura mantenida durante muchas horas; las que transcurrían desde que dejaba la olla en la panadería a final de la tarde hasta las primeras horas de la mañana en que la recogía.

La obsesión de Irving Naxon, avispado inventor, fue conseguir recrear esas condiciones en casa sin olvidar el factor económico. Y de ahí nació la primera olla de cocción lenta y consumo reducido. La patente de la llamada Naxon Beanery llegó en 1940 pero no fue hasta 1950 cuando llegó de forma comercial. No lo hizo directamente a las casas sino que arrancó su gloriosa historia en restaurantes y casas de comidas de EEUU.

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La primera olla de cocción lenta ya sentó las bases de los modelos actuales, que han mejorado en todo pero mantienen la misma idea inicial de la Naxon Beanery: un recipiente eléctrico con la fuente de calor dentro y que repartía un calor uniforme, constante y lento a la olla que se colocaba en su interior. El movimiento Slow Cooking ya tenía la base tecnológica que lo haría mejor, más seguro y disponible para cualquiera.

Con la mujer en plena incorporación a la vida laboral en EEUU, este tipo de ollas que permitían cocinar de forma desatendida durante la noche y mantener caliente el resultado durante horas causó furor en EEUU. El boom fue ya con la denominación actual más conocida, CrockPot, que se corresponde al nombre comercial que le puso la empresa Rival Manufacturing en 1970 cuando compró el negocio a Naxon. Desde entonces más de 40 compañías han comercializado ollas con funcionalidades similares, variando forma o capacidad.

En Europa no es muy conocida pero es extraño no encontrar una CrockPot en los hogares estadounidenses

Aunque en Europa es un dispositivo poco habitual en la cocina, en EEUU más del 80% de las casas disponían en 2002 de un dispositivo para cocina lenta. Pero la tendencia está creciendo fuera de EEUU y principalmente en tiendas online podemos encontrar diversas soluciones, aunque la más conocida sigue siendo la de CrockPot. Los precios no son altos si comparamos con robots de cocina: entre 30 y 120 euros.

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Esa diferencia de precio no está en la tecnología, que es la misma en todas, sino en la capacidad, formato y sobre todo añadidos: temporalizador, programación o incluso conectividad wifi.

Una orgía de sabor, textura y aromas

¿Por qué cocinar a baja temperatura durante largos periodos de tiempo cuando en la cocina la tendencia es a usar preparaciones rápidas? Pues básicamente por una cuestión de sabor, textura y aromas.

La principal peculiaridad de la cocina con CrockPot es que el proceso se realiza usando una baja temperatura y largos periodos de tiempo. La primera consecuencia de ello es que ese cocinado es húmedo debido al líquido que echamos en la olla pero también a que por ese cocinado a baja temperatura apenas habrá pérdida de humedad por evaporación. Prácticamente todo el líquido que evapora se vuelve a condensar en la tapa, recoge todos los sabores, reparte el calor de nuevo por la olla y vuelta a empezar. Y los alimentos reducen mucho menos su tamaño y peso.

Usar baja temperatura durante largos periodos de tiempo es la clave de la CrockPot para conseguir guisos y caldos que no conseguirás de otra manera

En una CrockPot la primera receta que deberías probar es un guiso de carne. Tras el primero quedarás tan encantado que ya no podrás parar. Al cocinarse lentamente las carnes pueden gelatinizar, suavizan sus fibras, sueltan todos sus jugos que se unen con el del resto de ingredientes y voilá, un señor guiso con carne jugosa, sabrosa y que se deshace en la boca. Hay además mejor textura (más suave) en determinados alimentos y un sabor muy contrastado y tremendamente agradable en boca.

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Algo que no debes olvidar es que una CrockPot es una especialista en cocina a baja temperatura. Lo habitual es que sea entre 70 y 130 grados (depende de lo actual que sea el modelo) el margen en el que podemos ponerla a trabajar, por lo que tenemos algunas limitaciones que nos obligan a preparar ciertas fases de la receta en otros elementos. Los ejemplos más claros son con sofritos o carnes que haya que sellar primero antes de cocinar lentamente. En esos casos, la temperatura máxima que alcanza la Crockpot no será suficiente.

Lo mismo ocurre con otros ingredientes pero por defecto: ciertas bacterias solo se pueden eliminar con temperaturas superiores a 70 grados por lo que si vamos a cocinar a la mínima temperatura que permite nuestra CrockPot, necesitamos empezar ese cocinado en el modo Hight durante unos minutos y posteriormente bajar a Low. Mucho ojo también con ciertas legumbres como las alubias porque si no se hierven previamente, la cocción a baja temperatura liberaría una toxina peligrosa.

Pasteles, mermeladas y hasta asados en una CrockPot

Hasta ahora has salivado al leer sobre la CrockPot principalmente por los guisos y caldos. Pero pocas son las elaboraciones que no permiten adaptación a una CrockPot. Piensa que es un elemento perfecto para cocinar al vapor o al "baño maría".

Lo más habitual más allá de guisos de carne o caldos es realizar asados, carnes rellenas o incluso verduras (dependiendo de la receta) o patés. La pasta, por ejemplo una lasaña, puede realizarse sin problema en una CrockPot, pero la experiencia no me ha dejado resultados dignos de el tiempo extra que requiere usar una cocción lenta para esta receta. Es un ejemplo muy claro de que una CrockPot permite cocinar casi de todo pero no todo tiene por qué tener sentido cocinarla en una CrockPot.

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Y si te lo estabas preguntando, sí, en CrockPot también es posible realizar preparaciones dulces como mermeladas o todo tipo de postres. En casa, por ejemplo, estamos adaptando cada vez más la CrockPot como elemento de trabajo para elaborar tartas y bizcochos. Nos resulta más cómodo al poder realizarlos sin depender de un horno, pero además tenemos menos consumo y calor en la cocina.

Una CrockPot permite cocinar casi de todo pero no todo tiene por qué tener sentido cocinarlo en una CrockPot

Pero no solo se trata de estas ventajas. Ciertas recetas de postres ciertamente quedan más jugosas hechas en la CrockPot que en un horno convencional. Tan solo acuérdate que los tiempos de cocción son mucho más altos, y podemos estar hablando de entre 3 y 4 veces más por regla general. Y no olvides que debes usar la CrockPot como si fuera en realidad un horno y colocar dentro el recipiente que meterías al horno, por lo que para elaboraciones grandes conviene poseer una CrockPot de gran capacidad o formato ovalado.

Consejos para cocinar con una CrockPot

Muchas de las recetas que haremos con una CrockPot consisten simplemente en introducir ingredientes y programar o poner en marcha. Y que pase el tiempo. Pero si tenemos en cuenta algunos consejos podremos mejorar los resultados.

Si queremos realizar un guiso donde haya hortalizas como las patatas, quedará mucho mejor si esos ingredientes los ponemos debajo de los elementos cárnicos o el pescado. Y si la receta requiere añadir elementos que no soporten bien una cocinado de varias horas, conviene añadirlos más adelante.

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En la cocina con CrockPot es clave controlar los tiempos. Aunque hay ya numerosos sitios y recetarios para las CrockPot, mi consejo inicial y más importante es que tengas paciencia. Y no lo digo solo por el tiempo que se requiere para cada preparación sino por los resultados. Una guía inicial podría ser aprenderte una pequeña regla de tres respecto a los tiempos de cocción clásicos y con una CrockPot. Lo habitual es que una receta clásica de media hora suela requerir a baja temperatura al menos 3 horas. Si usamos la opción Hight de nuestra CrockPot, ese tiempo se reduce más o menos a la mitad (1,5 horas)

Lo mejor es que mantengáis un recetario donde vayaís anotando ingredientes de las recetas (especialmente cantidades y cuándo añades cada elemento), variaciones y sus consecuencias, pero especialmente los tiempos con los que conseguís los mejores resultados. Para repetir claro.

Dado que controlar los tiempos es clave en la cocina con CrockPot, una tabla con equivalencias y mantener un recetario son buenas ideas que no nos cuestan nada

El cocinado húmedo y sin apenas evaporación también nos obliga a variar ligeramente la cantidad de líquidos y condimentos respecto a la cocina tradicional. Lo habitual es que necesitemos menos líquido que en la correspondiente receta en olla rápida o clásica (es mejor añadir al final que pasarnos al principio), y no debemos olvidar que los jugos y agua que la cocción lenta va a extraer de los diferentes ingredientes quedarán en la olla. Justo lo contrario ocurre con los condimentos. Aquí aprenderemos sobre la marcha pero lo habitual es que sal, cebolla, hierbas o especias requieran una cantidad superior para obtener los mismos resultados que en cocina tradicional.

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Un elemento importante de la CrockPot es el cuenco interior. Lo habitual es que sea cerámico y apto tanto para microondas como lavavajillas o más importante, horno. Si es así podrás acabar alguno de los platos dando un toque único de gratinado o tostado para un asado que previamente hayas cocinado en la olla lenta. Pero mucho ojo con los cambios de temperatura bruscos de los cuencos de cerámica o te llevarás una desagradable y cara sorpresa.

Esto es clave también si queremos usar el recipiente interior de la CrockPot para mantener comida o ingredientes en el frigorífico. No todos los cuencos son compatibles pero además hay que tener en cuenta lo mencionado sobre cambios de temperatura e incluso más importante, tiempos de cocinado. En una CrockPot el aumento de temperatura es sumamente lento por lo que si introducimos los ingredientes directamente sacados del frigorífico, el tiempo de cocinado aumenta. Nada nos impide hacerlo así pero añade al menos una hora respecto al tiempo de cocinado que necesitaríamos si los ingredientes estuvieran a temperatura ambiente o incluso con el líquido que usemos ya previamente caliente.

Por último, si eres de los que quieren ver cómo marcha el guiso o creación culinaria, mejor escoge un modelo que lleve la tapa de cristal.

Cocina lenta para vidas rápidas

En casa trabajamos los dos adultos. Ambos fuera. Y hay dos niños en edad escolar. Lo habitual es que todos los miembros de la familia regresamos al hogar para comer. Sin embargo, la tentadora improvisación o descuido con las comidas no es tal gracias a la CrockPot. Os cuento por qué.

Si cómo queda la comida con tiempos de cocción lentos y a baja temperatura no te convence, piensa en la comodidad de que la comida de cada día se cocine sola mientras duermes

Cada noche o incluso a primera hora de la mañana, si el menú así lo permite introducimos los ingredientes en la CrockPot, la ponemos en marcha y al llegar del trabajo ahí está lo planeado perfectamente cocinado e incluso caliente. Listo para comer y nos os imagináis con qué sabor. Y si comes en la oficina y eres de merendera con comida casera, puedes repetir la jugada y que la CrockPot esté toda la noche cocinando para ti. A primera hora pasas tu ración a tu merendera y listo para ir al trabajo.

Esta posibilidad de cocinar de forma desatendida (no te olvides del tiempo extra que ganas no estando pendiente de la comida) o mientras no estamos en casa es una clara ventaja de la CrockPot. Así que hay que entender que sea el principal uso que se hace de este tipo de ollas en muchos hogares, independientemente de sus ventajas para conseguir comidas espectaculares.

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Si vais a hacer uso de una CrockPot para este tipo de cocina, probablemente os tilden de valientes o incluso temerarios por aquello de dejar una olla "al fuego" durante horas sin nuestra atenta mirada. Si bien esto es algo que no debemos hacer nunca con una olla clásica, con una CrockPot no hay que temer hacerlo siempre que la olla esté en perfecto estado (ni grietas en la parte interior ni desperfectos en cables o elementos eléctricos) y sigamos unas normas básicas.

La primera es evidente: hay que colocar la CrockPot sobre una superficie adecuada (que resista el calor) y sobre todo estable y lisa para evitar cualquier deslizamiento accidental. Además conviene alejar otros objetos de su lado ya que el exterior está bastante caliente. Y por supuesto respetar las cantidades máximas y mínimas según la capacidad de nuestro modelo.

Este tipo de cocina desatendida es muy cómoda de conseguir con modelos de CrockPot que incluyen temporizador. Y si cuentan con programador, mucho mejor. Si estás pensando en adquirir una y la cocina que más harás será sin estar presente, conviene que gastes más (el precio suele más del doble que los modelos básicos, sobre los 90-120 euros) y el modelo que escojas incluya este tipo de funciones que consiguen que una comida comience a elaborarse a la hora que tú quieras, se apague cuando le digas e incluso al acabar entre en modo de mantenimiento del calor.

Pero si te regalan o has comprado una básica que solo incluye los dos modos de temperatura (baja o alta), hay una manera asequible de conseguir que sea más independiente: un enchufe con temporizador. Se pueden conseguir por apenas 15 euros y dan un excelente resultado.

Una maquina de ahorrar

Os he contado lo que una CrockPot nos puede ayudar en casa tanto para conseguir una cocina sabrosa, sencilla y espectacular como para ayudar a tener listo algo que llevarse a la boca cada día sin estar delante de la cocina. Pero una olla de cocina lenta es también una máquina de ahorrar.

Si por ejemplo optas por guisos con carne, las largas horas de cocción ya hemos explicado que suavizan las fibras y permiten que la carne gelatinice. Por eso podemos usar sin miedo y con resultados espectaculares cortes de carne duros (pero muy sabrosos) que en cocina tradicional descartaríamos por no quedar agradables en boca. Lo mejor es que esos cortes suelen tener un precio mucho menor que los más usados precisamente porque la gente lo demanda mucho menos, no por que ofrezcan una calidad menor.

Además de resultar más barata que por típicos robots de cocina, la CrockPot es una manera de ahorrar de forma sencilla y directa

Otro consejo que os daba para sacar todo el provecho a una CrockPot es planificar las comidas con menús, pues en muchos casos tendremos que disponer de todos los ingredientes con horas de antelación. Esto permite realizar una compra más precisa, justa, sensata y sin improvisación, lo cual suele resultar más económico.

También lo es aprovechar restos de otras preparaciones para cocinar en la CrockPot. No tires carcasas o restos de carne o pescado porque son la base para una alucinante sopa que en la CrockPot queda magnífica. Y aprovecha cada resto de verduras, que has podido congelar antes, para enriquecer esas preparaciones en la CrockPot.

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Y retomando cómo comenzamos este artículo sobre la Crockpot, no temas por el consumo de una de estas ollas lentas. Naxon no solo quiso recrear con la creación de su olla lenta el cocinado de su abuela sino también replicar un bajo consumo para las tareas de cocina de largas horas. Por regla general, una CrockPot consume unos 5-10 céntimos de euro por cada hora de uso, lo que supone unas 15- 20 veces menos que una placa vitrocerámica. Y encima podemos aprovechar para cocinar de forma desatendida en horario nocturno o el que hayamos concretado con nuestra compañía eléctrica y que resulte más económico.

¿Todavía no te has convencido de pasarte a la cocina lenta con una CrockPot? No me lo creo.

Imagen | Loren Kerns | Jefreyw | Janine | mtnlover61 | PeterSkim | Rachel | Cheryl Colan

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