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Por qué ISIS está perdiendo allí donde está combatiendo

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Los ataques de París y Bruselas han hecho de ISIS una amenaza tangible para todos los europeos. Pero también han difuminado, al menos a nivel mediático, un proceso más profundo, más estructural y más determinante: ISIS está perdiendo en todos los lugares donde está combatiendo. Ya sea en Irak o en Siria, ya sea en Nigeria o en Libia, el Estado Islámico es inoperativo a nivel militar, se ve asediado por múltiples frentes y una infinidad de enemigos, afronta una crisis de liderazgo y ha perdido el atractivo victorioso de sus primeras campañas. Traducido al plano práctico, el grupo no hace sino perder territorio.

¿Desde cuándo? Es difícil establecer una fecha concreta, pero la idea de "ISIS está perdiendo" ha sobrevolado el panorama mediático internacional al menos desde el verano pasado. ¿Cuánto exactamente? En este caso hay cifras algo más concretas: en Irak, el grupo ha perdido alrededor del 40% del territorio que ostentaba a finales de 2014. En Siria se ha mantenido de forma más robusta, en parte por la naturaleza del conflicto civil que asola al país, pero sus pérdidas en el norte y en el oeste se han acrecentado en los últimos tres meses. El último ejemplo, el de Palmira, ya liberada de presencia yihadista.

Palmira, de hecho, se convirtió en uno de los símbolos del crecimiento de ISIS en sus meses de máximo apogeo. La destrucción del patrimonio de la humanidad de la ciudad siria manifestó no sólo lo extenso de su implantación territorial, sino también su ánimo propagandístico y destructivo. Hoy ISIS tendría complicado repetir una operación mediática y estratégica de igual calado: no se conocen ofensivas a gran escala desde hace varios meses, y los continuos bombardeos realizados tanto por Estados Unidos y sus aliados como, de forma mucho más lateral, por las tropas de Al-Asad y la aviación rusa le están mermando.

De Irak a Siria: un retroceso muy tangible

Hay varios motivos que ayudan a explicar el proceso, pero primero observemos en detalle cuál es la extensión del retroceso de ISIS. En este gif, se observa cuál era el territorio controlado por la organización en junio de 2015, poco después de sus últimas ofensivas exitosas, y cuál es su territorio hoy, en marzo de 2016.

Gif

¿Dónde ha perdido ISIS? Ante todo, en Irak.

En 2014, el ejército iraquí fue incapaz de contener el repentino surgimiento de ISIS como organización militar, muy jerarquizada y asentada en un territorio concreto. Sus derrotas fueron notables, y eso permitió al Estado Islámico tomar tanto el valle del Tigris como el del Éufrates, asentándose a las puertas de Bagdad. En el camino, el grupo había tomado Fallujah, Tikrit y Ramadi. Poco después, se haría con Mosul (presa incluida, aunque más tarde la perdería), la segunda ciudad más grande del país y, hasta la fecha, la población más importante capturada por el grupo desde su existencia.

El derrumbe inicial del ejército iraquí permitió a ISIS avanzar rápidamente, pero desde entonces ha retrocedido ante un enemigo más organizado

ISIS había aprovechado el colapso de las fuerzas armadas del gobierno iraquí para obtener grandes lotes de terreno en un país algo más estable que Siria, en permanente conflicto, lo que parecía muy notable. Sin embargo, la organización posterior de las fuerzas iraquíes, entrenadas tanto por Estados Unidos como por Irán, en una sorprendente alianza de intereses, permitió establecer el frente primero, y recuperar terreno a expensas de los yihadistas después. Los bombardeos de la aviación estadounidense contribuyeron, así como el papel determinante de las fuerzas peshmerga kurdas en el norte del país.

A lo largo del último año, las fuerzas militares iraquíes, apoyadas por Estados Unidos, Irán y las milicias populares chiíes (la secta religiosa predominante en el sur del país y sistemáticamente atacada por ISIS, de carácter fundamentalista suní), han podido recuperar casi todas las grandes ciudades en las que la organización islamista se había implantado. Ramadi ha sido liberada de forma reciente, así como Tikrit, y sus posesiones en ambos valles han retrocedido. Mosul, por su parte, está a punto de caer: como se explica en The Washington Post, si no lo ha hecho ya es porque los aliados no saben cómo organizarla cuando la conquisten.

Isis2015 El territorio controlado por ISIS en otoño de 2015.

En Siria los avances tanto de las tropas apoyadas por Estados Unidos como del resto de facciones sirias han sido menos impresionantes. ISIS aún controla Al-Raqqa, su virtual capital, y domina el curso del Éufrates desde la frontera con Turquía hasta la de Iraq, cruce que controla a ambos lados. Pese a ello, como se aprecia en los mapas, ha perdido territorio tanto por el norte, gracias a la labor de las milicias kurdas, como en el este, donde sólo el interés repentino de Putin y Al-Asad en atacar a ISIS, en el contexto de la tregua entre el resto de facciones de la guerra civil siria, ha logrado que la organización islamista retroceda.

La caída de Palmira coincide con la toma de Al-Shaddadah por parte del YPG, el movimiento político kurdo de Siria. Son los kurdos quienes más terreno han ganado a ISIS en Siria durante el último año, y los que más cerca están de llegar a Al-Raqqa. Parte del valle río Jabur, hace algunos meses controlado en su práctica totalidad por las fuerzas islamistas, ya ha sido liberado. Al igual que en Irak, sin embargo, la parcial indecisión de los enemigos de ISIS respecto a la futura gestión de su territorio (los intereses son contrapuestos, por otro lado) puede favorecer su supervivencia. Pese a todo, el Estado Islámico sigue muy implementado en Siria.

Expuesto y sin aliados: ISIS es blanco fácil

¿Por qué está perdiendo? Se unen varios factores. Un motivo evidente es la impresionante panoplia de fuerzas militares a las que ISIS se enfrenta: en Siria está enemistado con todas las facciones que participan en la guerra civil. Su particular crudeza y su carácter absoluto respecto al yihadismo internacional ha provocado que ni siquiera el frente Al-Nusra, la rama de Al-Qaeda en la guerra siria, les apoye. Tanto Al-Asad como los kurdos como las fuerzas rebeldes opositoras ven en ISIS un enemigo natural. Son muchos frentes. Cualquier agente en Siria, desde Rusia hasta EEUU, tiene incentivos para bombardear a ISIS.

Isis Al Raqqah

Y lo pueden hacer. Una característica definitoria del Estado Islámico es su voluntad de establecer un califato en Oriente Medio. Eso implica implantación territorial, y un grado de exposición que Al-Qaeda, por ejemplo, nunca estuvo dispuesta a tolerar. La naturaleza propia de ISIS le ha hecho un blanco fácil para las fuerzas internacionales en su contra: la pasada semana, Estados Unidos acababa, en un bombardeo, con el enésimo número dos de la organización. Las fuerzas y los militantes de ISIS están muy expuestos, y son un blanco sencillo tanto para las agencias de inteligencia como para los aviones. Como resultado, sus combatientes están cada vez más desmotivados.

ISIS no es Al-Qaeda: no se esconde, y eso hace mucho más sencillo para sus enemigos atacarle y causarle daños importantes

Ha pasado algo parecido con aquellas facciones internacionales que han aireado públicamente su apoyo u obediencia a ISIS. En Argelia, por ejemplo, la rama de la organización ya ha sido descabezada, y en Uzbekistán, donde el yihadismo siempre había sido esquivo a las agencias de inteligencia tanto locales como estadounidenses, los propios talibanes han acabado con él cuando ha decidido unir su destino al del Estado Islámico.

También en Libia, Afganistán y Nigeria, los otros tres países donde sucursales del Estado Islámico controlan lotes de territorio, su situación es delicada. Boko Haram lleva meses en retroceso, y hace tiempo que alcanzó su punto de máximo crecimiento territorial en el noreste de Nigeria. En Libia, un conflicto civil semejante al sirio donde el caos institucional y las múltiples facciones enfrentadas han favorecido la implantación de ISIS a lo largo de la costa, sólo controlan la ciudad de Sirte, y han sufrido importantes portazos en Bengasi. Finalmente, aún cuentan con muy poca implantación en Afganistán.

Isis Libia ISIS en Libia (en negro).

Nada de esto significa que ISIS desaparezca a corto plazo. Como hemos visto en el caso de Mosul, la toma de lo que resta de su territorio puede durar muchos meses más, y la situación puede cambiar en el futuro. Pero por el momento hemos visto cómo todo este proceso ha devuelto a ISIS a su estado primigenio: los atentados. No sólo en París y en Bruselas, donde la organización ha manifestado su debilidad con matanzas incruentas crueles cada vez más perfeccionadas, como bien explica Jesús M. Pérez en Guerras Posmodernas, sino también en Bagdad. También en Irak, donde es fuerte, ISIS recurre a atentados terroristas.

El proceso ha afectado a la moral de los combatientes de ISIS. Más de 20.000, según The Spectator, han muerto a causa de los bombardeos estadounidenses, y hay más países atacando a ISIS. El caos sirio está provocando numerosas deserciones, especialmente entre los yihadistas que habían viajado desde Europa. Pese al retroceso de ISIS, el peligro es igual de latente, si no más, para los países europeos: una notable mayoría de esos combatientes regresarán ahora a sus países de origen, entrenados y radicalizados. A Europa.


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