Para la India es más fácil poner una sonda en Marte que retretes en el 50% de sus hogares

Para la India es más fácil poner una sonda en Marte que retretes en el 50% de sus hogares
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En 2013 la India se convirtió en el cuarto país del mundo (después de Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea) y la única nación en vías de desarrollo en lanzar una sonda a Marte. Sin embargo, sigue formando parte del grupo de 45 países en vías de desarrollo con menos de un 50% de cobertura sanitaria, con muchos ciudadanos que siguen haciendo sus necesidades al aire libre, ya sea por falta de acceso a un retrete o por preferencia personal.

Según el censo indio de 2011, solamente el 46,9% de los 246,6 millones de hogares del país tenía sus propias instalaciones sanitarias, mientras que el 3,2% tenía acceso a baños públicos. Según estos datos, el 49,8% restante de los hogares no tenía otra opción que no fuera hacer sus necesidades al aire libre. A modo de comparación, en 2011 el 53,2% de los hogares contaba con un teléfono móvil. En las zonas rurales, donde vive casi el 69% de la población de la India, el 69,3% de los hogares carece de inodoros, una cifra que en las zonas urbanas es de solo el 18,6%.

A primera vista, resulta todo un rompecabezas que los datos tecnológicos sean tan buenos en comparación con el número de personas que tienen que hacer sus necesidades al aire libre. Si tenemos en cuenta la oferta, en un país capaz de construir tecnología móvil sofisticada y compleja no debería resultar complicado dotar al país de inodoros sencillos de bajo costo. En el caso de los usuarios, un inodoro evidentemente ofrece más beneficios sociales en términos de salud y dignidad que un teléfono.

Sin embargo, los ciudadanos no acaban de aceptar los inodoros de bajo costo, sobre todo en las zonas rurales. Así que vamos a explorar los motivos de semejante paradoja. A nivel sistémico, los economistas han señalado que la disponibilidad técnica y comercial y la aceptación de una innovación por parte de los consumidores son los dos principales impulsores de su difusión. Evidentemente, ambas cosas son un problema en la India.

Para las empresas, tiene sentido desde un punto de vista comercial proporcionar teléfonos móviles en una variedad de rangos de calidad-precio, puesto que la infraestructura de la red está bien desarrollada y la demanda de esta herramienta de comunicación está asegurada. Sin embargo, no les interesa vender inodoros de bajo coste a la población más pobre, puesto que la necesidad de dicho producto no se ve respaldada por la voluntad o la capacidad de pagarlo.

Programas estatales para la cobertura del saneamiento

Debido a que las empresas son reacias a comercializar un producto que requiere inversión en concienciación y creación de demanda, el gobierno tiene que intervenir.

Desde mediados de los ochenta hasta finales de los noventa, cuando la India adoptó la reforma económica, los inodoros se distribuían gratuitamente a través de un programa central de saneamiento rural financiado por el estado. Sin embargo, dicho programa, en el que se daba por hecho que la disponibilidad se traduciría automáticamente en su aceptación y uso, fracasó porque la mayoría de los beneficiarios no veía la necesidad o el deseo de contar con saneamiento en casa.

De ahí que con la llegada del nuevo milenio el gobierno indio pasara a realizar campañas centradas en la demanda. Hoy en día, el estado financia colaboraciones entre el sector público y el sector privado en las que participan ONGs, empresas de microfinanciación y otras empresas sociales que colaboran estrechamente con los beneficiarios de los programas para proporcionar acompañamiento y educación para la alfabetización y el uso del saneamiento.

Bano India "Baño público" en la India. (Flickr)

La "campaña de saneamiento total", lanzada en abril de 1999, hacía hincapié en que "la información, la educación y la comunicación" deben preceder a la instalación del saneamiento para asegurar la sostenibilidad de la demanda y un cambio en la conducta. La inversión estatal en saneamiento volvería a recibir otro estímulo bajo el mandato del primer ministro Narendra Modi. Fue el primer político desde Mahatma Gandhi en hacer hincapié, a través de grandes campañas en los medios de comunicación, que una "India limpia" es necesaria para el bienestar de sus ciudadanos.

El 2 de octubre de 2014, con motivo del aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi, Modi inauguró la Misión Swachh Bharath o "Misión India Limpia". A diferencia de los programas estatales anteriores, este programa reconoce que la disponibilidad no garantiza la aceptación. El objetivo primordial de la misión era eliminar los inodoros al aire libre en la India para el año 2019 y no solamente asegurar una cobertura universal del saneamiento.

El objetivos es transformar los pueblos y ciudades en comunidades "sin retretes al aire libre": comunidades donde se garantice el acceso y el uso de los retretes, así como el uso de un saneamiento que garantice la seguridad personal y medioambiental. El programa invierte en la creación de personal capacitado, incentivos financieros y sistemas de planificación y supervisión para garantizar el cambio en las costumbres, dando flexibilidad a las diferentes regiones para su aplicación. En la actualidad se están llevando a cabo diversos experimentos, desde nivel nacional a nivel local, para conseguir que la India sea un país limpio.

India Retretes 1 (Unsplash)

Pero para la India proporcionar acceso a algún tipo de retrete es fácil. Lo difícil es conseguir que la gente los use. En las zonas rurales, el rechazo a los inodoros varía según el género. Según un estudio en curso basado en 300 grupos con hombres de todo el país, los hombres prefieren hacer sus necesidades al aire libre porque se ahorra agua, proporciona acceso a agua fresca y a un ambiente ventilado, reduce el desgaste del retrete, protege a las mujeres de sentir vergüenza al ver a los hombres y ofrece una buena excusa para escapar de esposas y madres inoportunas.

Los organismos públicos tratan de persuadir a las familias para que inviertan en inodoros para la seguridad de las niñas. Sin embargo, según otro estudio basado en maestras y niñas de la zona rural de Tamil Nadu, una ventaja fundamental de hacer las necesidades al aire libre es las oportunidades de interacción social entre las mujeres del mismo sexo.

No se trata solamente de instalar inodoros

En muchas regiones no está permitido a niñas y mujeres reunirse en lugares públicos para debatir temas, intercambiar ideas o simplemente relajarse juntas. Las adolescentes se enfrentan incluso a más restricciones, puesto que las mujeres adultas suelen rechazar la libre discusión entre las jóvenes. A este respecto, las reuniones que se producen al juntarse para hacer sus necesidades al aire libre ofrecen una excusa para hablar y reunirse sin otras restricciones.

En las aldeas aisladas que visitamos, con una población mayoritariamente dalit y de pescadores en Tamil Nadu, el riesgo de acoso sexual no está considerado lo suficientemente grave como para hacer que los baños sean un espacio seguro. Por lo tanto, para poder eliminar la costumbre de hacer las necesidades al aire libre primero es necesario establecer espacios seguros alternativos separados por género para las interacciones sociales.

Otro reto de la India es difundir el uso no solamente de simples inodoros, sino de inodoros de calidad, duraderos y no contaminantes que minimicen la contaminación del agua y del suelo y promuevan un uso sostenible. Para ello será necesario que el sistema de saneamiento y el diseño de la tecnología de procesamiento de desechos se adapten a las características geofísicas de la zona de destino, teniendo en cuenta el tipo de suelo, las precipitaciones, las aguas freáticas, la disponibilidad de agua, la velocidad del viento y la pendiente.

Miles de inodoros yacen abandonados en la India, ya sea porque nunca se han utilizado o porque han sido abandonados después de un corto período de uso, debido a la mala calidad de su construcción o a un diseño inadecuado.

Cuando la estructura de un inodoro empieza a deteriorarse o los inodoros dejan de funcionar bien, pueden surgir problemas. Por ejemplo, si una familia no puede o no quiere invertir en reparaciones, o si no hay una empresa local que repare los inodoros (lo que suele ser el caso), pueden comenzar a producirse malos olores y fugas. Esto hace que se creen percepciones negativas sobre los retretes, lo que puede desencadenar un efecto de arrastre en el que, en última instancia, toda la comunidad vuelva a preferir hacer sus necesidades al aire libre.

India Retretes 2 (Sreehari Devadas/Unsplash)

Por lo tanto, es necesario asegurar la calidad en las infraestructuras de saneamiento y la formación de los albañiles rurales para las iniciativas de construcción individuales. Para atender esta necesidad, varias instituciones han creado programas de formación en albañilería para jóvenes sin estudios. Sin embargo, no existe un programa común centrado en los sistemas de saneamiento. Además, los albañiles rurales pueden sentirse intimidados por la formalidad de los cursos y dejar de asistir.

A su vez, teniendo en cuenta que los albañiles aprenden su oficio con la práctica, su aprendizaje es lento, vacilante y tácito, lo que viene a decir que dos personas con el mismo tipo de habilidades pueden ejecutar un proyecto de manera diferente. Para un país en vías de desarrollo como la India, resulta más fácil participar en misiones espaciales a Marte que solucionar su problema de saneamiento. Lo primero puede abordarse a través de un proceso lineal dirigido por la excelente Agencia India de Investigación Espacial, mientras que lo segundo exige un cambio fundamental que afecta a miles de ciudades y pueblos.

Para que la India pueda cumplir su objetivo de eliminar la defecación al aire libre, necesitará la cooperación y la coordinación de una gran diversidad de partes implicadas, la formación adecuada para todo tipo de albañiles y la participación comunitaria para construir únicamente inodoros que sean seguros, así como garantizar su buen uso.

The Conversation

Imagen: Babak Fakhamzadeh/Flickr

Autor: Shyama V. Ramani, United Nations University.

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí.

Traducido por Silvestre Urbón.

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