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Corea del Norte no es la única que está luchando por que no tengamos resacas

Corea del Norte no es la única que está luchando por que no tengamos resacas
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Pese a los avances del conocimiento científico durante los dos últimos siglos, aún hay reductos en los que la humanidad puede permitirse mirar a los ojos de la ciencia y gritarle henchida de orgullo: "No sabes nada". La resaca es uno de esos campos de conocimiento donde todos tenemos algo que decir en base a numerosos experimentos de campo. Los últimos en sumarse a la lista de divulgadores de la buena nueva, la cura de la resaca, son los investigadores de Corea del Norte (!), hoy más que nunca la mejor de todas las Coreas imaginables.

En efecto, Corea del Norte afirma pomposamente haber descubierto una cura definitiva para la resaca. ¿Peligrosos cocktails de ibuprofeno y orfidal? No. ¿Dos litros de agua y un kebab justo antes de irte a dormir? En absoluto. ¿Una bolsa de Doritos Tex-Mex y una botella de Sunny Delight a la hora de comer del día siguiente, método universalmente reconocido por todo universitario digno de tal nombre? Para nada. Corea del Norte, en toda su brillantez, ha acudido a la raíz del problema. Y lo ha solucionado.

El licor juche, el licor mejor

Es decir, al alcohol que ingerimos. Al parecer, los científicos de The Best Korea se las han apañado para utilizar remedios tradicionales y populares aprobados por el comunismo juche con las modernas técnicas de destilación. El resultado es Koryo Liquor, un licor de ginseng local cuya viabilidad y comercialización internacional es más que certera. De un color intensamente dorado, Kaesong Koryo tiene entre 30% y 40% grados de alcohol y, pese a tan explosivo porcentaje, no deja rastro alguno de resaca al día siguiente. Decid adiós al orujo.

Hangover

¿Cómo? Corea del Norte aclara que todo el sabor del insamcha, el ginseng local, permanece intacto: "Si lo paladeas, sientes un sabor agrio primero, y después dulce". Tradicionalmente, los campesinos de la provincia de Kaesong, provincia donde el cultivo del insamcha es excelente, se las arreglaban para eliminar la amargura del licor, pero no sus devastadores efectos a la mañana siguiente.

Taedonggang Foodstuff Factory ha puesto fin a tan funesta tendencia histórica destilando glutamato de arroz en vez de azúcar junto al ginseng.

¿Funciona de verdad? Es Corea del Norte, ¿cómo habría de no funcionar? Quienes lo han probado afirman que el licor "está bien" pero sin pasarse, y que hay otros licores de alta calidad en el país, aunque ninguno de ellos es capaz, por el momento, de eliminar el rastro de la tediosa, siempre funesta resaca.

Tenemos a más gente trabajando en ello

Concretamente en Australia, donde el pasado otoño abrió la primera clínica del mundo especializada en tratamientos de resaca. Australia, no en vano, es un país célebremente conocido en el mundo anglosajón por su querencia a la cerveza, de modo que era lógico que allí el estudio sobre las causas y los remedios de la resaca tomara la delantera. El centro en cuestión se ubica en Sidney, y como cuenta esta noticia local, no es particularmente barato: el precio del tratamiento oscilaba entre los 80 y los 120 euros.

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La clínica se enorgullece de su método: a través de una solución salina intravenosa compuesta por vitaminas, medicamentos para el dolor y oxígeno, afirman poder eliminar tu resaca en treinta minutos. Según explican, los encargados de aplicar el tratamiento son médicos y doctores profesionales. Suena tentador, pero es muy caro.

Algunas investigaciones han descartado la deshidratación como el problema de la resaca, y se han centrado en el acetaldehído

Y según otros investigadores, el método falla porque la cuestión no es la deshidratación a la que nos sometemos durante la ingesta de alcohol, sino otra muy distinta: "Existe la asunción de que las resacas son causadas principalmente por la deshidratación, pero no parece ser el caso. Al parecer, es el acetaldehído, que es un biproducto del metabolismo del alcohol. El acetaldehído es un carcinógeno, el alcohol es un carcinógeno, que parece ser el motivo por el que la gente sufre tanto el efecto de la resaca", explicaba Kypros Kypri, de la Universidad de Newcastle, el estado de New South Wales.

Un segundo, ¿acetalqué? Acetaldehído. En Scientific American explicaron de forma larga y tendida el proceso por el que ese cubata de vodka se convierte en acetaldehído en tu organismo, causándote tantas penurias:

Poco después de que una persona comience a consumir alcohol, el hígado se pone a trabajar. La encima alcohol deshidrogenasa (ADH) metabiliza el etanol en la toxina acetaldehído. A partir de ahí, la encima del hígado aldehído deshidrogenasa (ALDH) metaboliza el acetaldehído en acetato, un compuesto menos tóxico que se transforma en agua y dióxido de carbono. Alguna metabolización del alcohol también sucede en el páncreas, en el tracto gastrointestinal y en el cerebro, pero el hígado hace la mayor parte del trabajo con sus dos encimas.

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El problema es que todo este proceso lleva su tiempo, y se manifiesta al día siguiente.

Ok, pero si sabemos de qué se trata, ¿habrá algún tipo de solución al alcance, no? Más o menos. Científicos de la Universidad Sun Yat-sen descubrieron 57 diferentes soluciones herbales y bebidas carbonatadas que paliaban los efectos de la metabolización y le ahorraban a nuestro hígado tantas dosis de acetona. Entre ellas, por cierto, estaban tanto el Sprite como el Seven Up. Otros trabajos se centran en el valor del café como herramienta para librarnos del acetaldehído.

¿Acetaldehído? No parece ser tan simple

No todo el mundo está de acuerdo. En este extenso reportaje, la revista Wire exploraba otras alternativas a la teoría del acetaldehído como causa de nuestras lamentables resacas. Otros estudios, por ejemplo, indicaban que el momento más horroroso de la resaca se producía precisamente cuando los volúmenes de acetaldehído eran más bajos, echando por tierra las asunciones de Kypri y otros científicos centrados en la metaabolización del etanol.

Wire seguía los hallazgos de Alcohol Hangover Research Group, un grupo de científicos dedicados a la investigación de la resaca (que esto exista nos hace recuperar la fe en la humanidad). AHRG también descartaba los bajos niveles de azúcar en sangre, apuntando hacia todo lo contrario: el problema es el alto nivel de azúcar en sangre tras una noche de consumo, porque eleva los niveles de lactato y, según un estudio, el lactato agrava los efectos de la resaca.

Dying

Las últimas líneas de investigación de AHRG apuntaban hacia la resaca como reacción inflamatoria, de tipo semejante a la que el cuerpo articula cuando tenemos una infección. Al parecer, las resacas están acompañadas de altos niveles de citocinas, que suelen ser utilizadas como señales comunicativas por el sistema inmunológico. ¿Qué sucede cuando las citocinas operan en un cuerpo sano? Náuseas, dolores de cabeza, cansancio general e incluso pérdidas de memoria, síntomas sospechosamente familiares.

Bien, entonces es sencillo: tenemos que combatir esa reacción inflamatoria. ¿Con anti-inflamatorios? Según Richard Olsen, de la Universidad de California, el problema lo causa un neurotransmisor concreto (ácido γ-aminobutírico) particularmente sensible al etanol. Un medicamento que los bloqueara, también podría bloquear los efectos del etanol, incluso en bajas dosis, en nuestro organismo. En cualquier caso y como parece evidente, estamos lejos de tener una solución práctica al problema.

Hangover

Entre tanto, eso sí, hay quien ha decidido crear un autobús ambulante en Las Vegas para recoger a todos los pobres desgraciados inspirados por los acontecimientos de la película. El autocar en cuestión se llama Hangover Heaven, y su ideólogo insufla a sus pacientes una dosis de fluidos intravenosos, un medicamento contra las náusesas llamado Zofran, Toradol, otro medicamento contra el dolor y la inflamación, y un cocktail de vitanimas. Se autodenomina "la autoridad mundial en resacas".

En el fondo, ¿podemos curar la resaca?

En realidad, parece complicado. Todos los ejemplos anteriores son aproximaciones a un fenómeno que, por lo demás, no entendemos demasiado bien. Los estudios dedicados específicamente al caso han llegado a conclusiones vagas, como este, en el que se lamenta la carencia de estudios comparados sobre los efectos de la resaca y los motivos por los que quienes consumen alcohol tienden a sufrirla. Estamos trabajando en ello, pero deberíamos estar trabajando más en ello.

Resaca

El NHS, el sistema de salud británico, reduce las expectativas de todo aquel incauto que caiga en su página en busca de remedios para la resaca: no existen. El mejor modo de evitarla, afirman, es no bebiendo, o, en caso de hacerlo, bebiendo poco. Si ninguna de las dos opciones es aceptable, acompaña tu sesión de alcohol con comida, o intercala un vaso de agua entre copas, jarras y chupitos (algunos redactores de esta casa han probado esta última estrategia fracasando miserablemente, claro).

No, beber agua entre copa y copa no va a ayudar. Ese litro de agua no va a compensar al otro litro de ron que te estás bebiendo

Este último mito, por cierto, de cierta pero poco fructuosa implantación, fue derrumbado por investigadores australianos de la Universidad de Newcastle el año pasado: beber agua entre copas sólo ayuda a que bebamos menos, porque nos llenamos, pero ese litro de agua no va a compensar el litro de ron. Otras soluciones habituales como solapar la resaca con nuevas ingestas de alcohol no matan la resaca, sino que la aplazan indefinidamente. La resaca es como la energía: no desaparece, sólo se transforma.

Un nuevo estudio publicado en diciembre por científicos de la Universidad de Utrecht nos llevó al punto de partida: el único modo de evitar la resaca es no bebiendo, o bebiendo menos. Estadísticamente, todas las soluciones populares para paliar sus efectos tenían efectos marginales, poco significativos. Tal y como explica el director de la investigación, el doctor Joris Verster, miembro fundador de AHRG: "En general, encontramos una relación muy directa: cuanto más bebes, más probable es que tengas resaca".

Phoebe

Oh, gracias, doctor Verster. No sabemos qué haríamos sin usted.

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