#NuitDebout: ¿es este nuevo movimiento de indignados el 15M francés?

#NuitDebout: ¿es este nuevo movimiento de indignados el 15M francés?
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NuitDebout, “noche en pie” en francés, es el hastag que empezó a utilizarse en el país galo hace tres días, cuando, después de la huelga convocada contra la nueva Ley del Trabajo francesa instaurada por del gobierno socialista que preside François Hollande, el colectivo Convergences des luttes había citado una asamblea en la céntrica Place de la République, el equivalente parisino a nuestra Plaza del Sol. Todo empezó en una lucha de trabajadores y estudiantes (una unión clásica en su país) contra el paquete de reformas laborales conocida allí como 'ley El Khomri', en referencia a la impulsora de la misma, la Ministra de Trabajo Myriam El Khomri.

Pero desde aquel viernes de protesta en el que caminaron, según fuentes de la organización, 1,2 millones de personas (400.000 para la policía) contra la reforma laboral, el mensaje se ha ido expandiendo. Cuatro noches son las que llevan un grupo de indignados desvinculados ya de la huelga nacional demostrando en París y hasta otros 30 puntos de la geografía francesa su desafío al gobierno. Estas noches, del 31, 32 y 33 de marzo (pues así las llaman ellos) en las que millares de personas acampan cada noche (montando y desmontando, eso sí, cada día sus campamentos) son lo que constituye su Nuit Debout, al que varios medios tildan ya de 15M francés, pero: ¿cuáles son las similitudes entre estos dos movimientos?

Mismas motivaciones

Salieron a la calle prolongando, como hemos mencionado, la huelga movilizada contra la nueva Ley del trabajo (que como admitió el primer ministro Valls, está inspirada en la reciente reforma laboral española), pero mientras este era el gran detonante, son muchas las motivaciones que aúnan a este grupo de protestantes, englobables en la política del “que no nos representan” y un espíritu optimista y reformista para con las instituciones.

Quieren construir y proponer cosas nuevas, convertir la vida política en algo más participativo para la ciudadanía. Han sido espoleados por la mala situación económica, son de izquierdas, pacifistas y no se alinean bajo ninguna organización de intereses concretos, pero hay también otro punto que nos distancia: en su país, la enorme ascensión de los movimientos racistas son también un factor determinante.

(Prácticamente) el mismo perfil de gente

Mayoría joven, universitaria o de ambientes similares, con unos porcentajes de participación equivalente entre ambos géneros, pero también con algo de presencia de personas de otros segmentos de edad. Algunas familias con hijos y algunas personas mayores. Esto también nos retrotrae al movimiento de indignación español, aunque de momento el poder de convocación es bastante más bajo que el que resultó el 15M. Entre 1000 y 2000 manifestantes franceses por jornada según los organizadores, cuando aquí los picos de participación estuvieron cercanos a los 20.000.

También hay otra cuestión en el perfil de los manifestantes que llama la atención a los enviados internacionales: pese al gran mestizaje que caracteriza a la sociedad gala, casi todos los manifestantes son blancos.

Importancia crucial de las redes sociales

Como en cualquier protesta reciente, sus perfiles de Twitter, Facebook y acciones en Periscope son proactivas, también el uso de hashtags para mantener viva la llama del movimiento.

Diferente alzamiento del movimiento para una gestión con puntos en común

Mientras que nuestro 15M brotó de forma espontánea en varias ciudades, especialmente en Madrid, los manifestantes franceses han requerido de hasta un mes de preparación. En resumen: ha sido una ocupación autorizada. Eso sí, de la misma forma que en los primeros días de nuestro movimiento movilizador iba en aumento el efecto llamada y por las noches se producía un desalojo policial, lo mismo ha ido ocurriendo en la plaza parisina y en otros puntos de la nación francesa.

Parece que mucho ha valido la experiencia del mayo español, pues hasta varios integrantes del 15M han acudido para echar un cable en la gestión y coordinación de este nuevo movimiento (en el que hay que conectar las acciones de varias plazas entre sí) como las de esas consignas similares y comentarios favorables a Podemos que pueden oírse, según nos cuentan, en las plazas francesas.

Por tanto, la estructura de su organización de momento, es muy parecida a la que vivimos nosotros: comités de 30 a 100 personas para llevar la comunicación, la logística, la seguridad y el entretenimiento de cada marea. Las grandes decisiones se toman en una asamblea general cada día a las 6 de la tarde en la que la gente puede poner su nombre para pedir la palabra, y sus acciones se van aprobando a mano alzada.

También han incomodado a la administración (aunque no de la misma manera)

La alcaldesa socialista de París Anne Hidalgo declaró tras el primer desalojo que "los lugares públicos no deben ser privatizados, hay medidas de seguridad" y que “todos estamos obligados a respetar el orden de la ciudad, no podemos usar los espacios públicos libremente”.

Eso sí, algo más duras fueron las declaraciones de la por entonces Presidenta de la Comunidad de Madrid, a la que le molestó especialmente el posible impacto económico negativo en los comercios colindantes a la plaza en esos días. Aguirre tildó entonces de "camorristas" y "pendencieros" a los acampados de Sol, que dijo que bajo esa supuesta petición de “un principio de democracia directa se puede esconder un golpe de Estado", que comparó, precisamente, con el de los jacobinos de la Francia de 1793. Aquí hay también un punto crucial para comparar las reacciones: la manifestación española fue espontánea, y por tanto, no convocada. Los del 15M estaban en la plaza de forma ilegal.

Referentes culturales divergentes

Porque mientras el 15M nacía motivado por los colectivos, especialmente de jóvenes, antisistema (o, como ellos decían, que serían que el “sistema era antinosotros”), grupos como Juventud Sin Futuro y el movimiento por una Vivienda Digna, a los franceses les ha conmovido especialmente una película de François Ruffin llamada Merci, patron!, un breve documental satírico al estilo Michael Moore estrenado hace casi dos semanas y que se ha convertido en un éxito totalmente inesperado.

Emitido al principio sólo en salas independientes, el documental cuenta la historia de dos empleados del conglomerado de marcas de lujo LVMH, presidido por Bertrand Arnault. Ruffin, director y conocido activista del país, intenta conmover en la película al mismo empresario para que dejase de maltratar a sus trabajadores, a los que despidió masivamente en Francia hace varios años para relocalizar su empresa al este de Europa, donde sus condiciones son ahora incluso peores. Un documental con un fondo profundamente anticapitalista y que según dicen, deja un final sorprendente y esperanzador.

Misma indefinición de objetivos

Marta, una barcelonesa que vive ahora en París y que participó previamente en las protestas del 15M lo contó así al periódico Republique el sábado pasado:

Si, hay una especie de despertar de la gente, que se está movilizando, pero por el momento ver una falta de precisión. Hay muchos grupos distintos haciendo diversas demandas, pero aún no son convergentes.

https://nuitdebout.tumblr.com/post/142171161581/zalez-respublica

Y es cierto, de momento no han hecho demandas específicas, pero sí sienten las mismas preocupaciones que las que se vivieron en el alzamiento español: feminismo, ecologismo, libertad de prensa, economías colaborativas y lucha por la igualdad social son algunos de los temas que se han tratado por parte de diferentes segmentos estos días. También, claro, la islamofobia, apelando a las políticas nacionales que, según algunos manifestantes, han estigmatizado a las mujeres que visten el velo. Estas ideas sí son algunos referentes que les equiparan al movimiento de 2011.

Un futuro incierto

Hoy, 35 de marzo, los puestos de la acampada se han desalojado. Hoy lunes ya no hay ocupación (bueno, una sí, pero en Orléans), pues hoy era el día que oficialmente la protesta quedaba desconvocada, pero para mañana martes (también el próximo día 9, sábado) volverán a manifestarse en nuevas jornadas de movilización hechas por parte de los sindicatos. Mañana habrá procesiones en toda Francia por un día "en favor de los jóvenes", de acuerdo con la UNEF, y el sábado, volverán a alzarse trabajadores y estudiantes. Ya se han hecho también llamamientos a través de Facebook a manifestarse en ciudades como Rennes y Nantes, pero aún está por ver si el impulso que se ha tomado estos días en París va a seguir contagiando a jóvenes y mayores tras el parón de esta jornada.

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