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La apocalíptica historia de las gigantescas esculturas abandonadas de presidentes de EE.UU.
Un mundo fascinante

La apocalíptica historia de las gigantescas esculturas abandonadas de presidentes de EE.UU.

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En una de esas historia que parecen sacadas de una novela o película de ficción, hoy conoceremos el extraño caso de 43 enormes bustos que fueron creados para rendir homenaje a los presidentes de los Estados Unidos, esculturas que formaron parte del llamado 'Presidents Park' en Virginia, Estados Unidos.

Durante una viaje de regreso a casa después de visitar Canadá, David Adickes, artista escultor radicado en Houston, se inspiró en el famoso Monte Rushmore para crear su muy particular homenaje a los 43 presidentes que ha tenido Estados Unidos. Su idea era arriesgada, pero sabiendo el tipo de patriotismo que se vive en ese país, no fue difícil encontrar socios que lo ayudarán con su idea, lamentablemente no todo salió como se esperaba.

El sueño patriótico

Adickes consiguió dinero por parte de un grupo de inversionistas, con lo que puso manos a la obra. Por dos años se dedico a esculpir 43 bustos de 6 metros de alto, que a pesar de estar huecos, tenían un peso de aproximadamente 18 toneladas; la idea era colocarlos en un terreno que había conseguido en Lead, Dakota del Sur, donde se inauguró en 2004 el primer 'Presidents Park'.

Presidents Park

La idea gustó muchísimo, por ello más inversionistas se acercaron a Adickes para abrir más parques, algo que era relativamente sencillo porque ya estaban listos los moldes, es así como ese mismo año abrió un segundo parque en Williamsburg, Virginia, y meses más tarde un tercero en su ciudad natal, Houston.

Termina el sueño americano

Lamentablemente, llegaron los problemas financieros, ya que debido a la falta de visitantes era imposible pagar el arrendamiento en Lead y en Houston, además de los préstamos que había conseguido. Es así como en 2010, con una deuda de 3,3 millones de dólares, los parques de Lead y Houston, cerraron sus puertas. Algunos bustos fueron vendidos a coleccionistas, otros fueron destruidos y un par más acabaron en otros parques nacionales y en jardines de algunos hoteles.

Presidents Park 82

Más adelante en ese 2010, debido a la mala respuesta del público y la incapacidad de mantenerse al día con la financiación obtenida, el parque de Virginia sufrió el mismo destino. Pero en este caso Adickes tuvo que entregar el terreno y no logró vender ninguna escultura, además de que no hizo mucho esfuerzo por hacerlo, ya que eran las últimas copias de un sueño al que dedicó varios años y dinero, ya que cada busto tuvo un coste aproximado de 100.000 dólares.

Adickes finalmente se rindió y decidió regalar los 43 bustos a Howard Hankins, un contratista que ayudó en la creación del parque, esta decisión fue la más difícil para Adickes, ya que simplemente se encontraba en bancarrota, nadie quería los bustos, pero tenía que sacarlos del parque cuanto antes, además de que no tenia un céntimo para hacerlo, ni un lugar donde guardarlos.

Cementerio presidencial

Hankins sería el encargado de destruir los bustos, pero repentinamente decidió cambiar de opinión y llevarlos a su granja en Croaker, a 16 kilómetros del parque, pero esta reubicación causo severos daños en las esculturas, ya que para transportarlos tuvieron que hacer un hoyo en la cabeza y eliminar los pedestales, además de que durante el trayecto se dañaron, presentando daños en el rostro, hombros, nariz y otras zonas.

Presidents Park 105

Hankins está buscando apoyo gubernamental para encontrar un sitio donde montar un nuevo museo, donde quiere recrear la Oficina Oval, mostrar el fuselaje de un viejo avión presidencial, objetos del servicio secreto y algunas primeras damas, entre otras cosas que ha conseguido por medio del apoyo de un grupo de coleccionistas.

Pero mientras esto sucede, los 43 bustos de los presidentes de Estados Unidos están abandonados en una vieja granja, acumulando polvo, manchas, sirviendo de nido para avispas y hogares para roedores, rodeados de cultivos de maíz y troncos apilados. A pesar de esto, Hankins está convencido de que logrará restaurarlos y venderlos, porque al día de hoy su granja se ha vuelto una especie de reto para fotógrafos y curiosos, que a veces piden autorización para entrar y conocer el lugar, e inclusive ha recibido solicitudes de alquiler para efectuar bodas, pero todas estas solicitudes han sido rechazadas por Hankins, quien es conocido en la zona como "el salvador de los presidentes".

Presidents Park 125
Presidents Park 119

Una foto publicada por Patrick Joust (@patrickjoust) el

Una foto publicada por Patrick Joust (@patrickjoust) el

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Vía | Colossal | The Virginia Pilot
Fotografías | Pablo Iglesias Maurer | Luna715 | A.Currell
En Magnet | Cómo el huracán Katrina destruyó un parque temático de éxito... y a Hollywood le encantó

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