Alemania no está pidiendo a sus ciudadanos que hagan acopio de alimentos: es un informe hipotético de 2016

Alemania no está pidiendo a sus ciudadanos que hagan acopio de alimentos: es un informe hipotético de 2016
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Hace unos días, el temor ante una grave crisis de desabastecimiento se apoderaba de los ciudadanos españoles a los que les llegaban noticias de una supuesta situación alemana desastrosa. Varios medios de nuestro país publicaban artículos como este, este o este, en el que se indicaba que el país germano estaba pidiendo a la población hacer acopio de agua y alimentos para diez días, todo para hacer frente a la escasez de suministros derivada de la guerra en Ucrania.

Lo cierto es que esto no ha ocurrido. Ni un informe reciente sugiere a los ciudadanos que acumulen provisiones ni el país se va a quedar sin comida en los supermercados. Y mucho menos va a ser por un gran apagón.

Veamos qué ha pasado.

Acopio de comida: esto no es la guerra fría. Que Alemania tenga un código de qué hacer en situaciones que puedan desabastecer los supermercados en caso de guerra, epidemia u otras circunstancias imprevistas, como un corte de energía o inundación desde la Guerra Fría no quiere decir que se tenga que aplicar ahora mismo. El informe elaborado por el Ministerio de Interior que citan los medios españoles esta semana no es nuevo, sino que data de 2016. De hecho, el ministro al que se refiere este artículo, Horst Seehofer, no está ni siquiera en el cargo actualmente.

Aquel año, la Oficina de Protección Civil en Catástrofes publicaba un documento que sirviera también en caso de circunstancias de clima severo, fuertes nevadas o ataques terroristas. En ese momento, el caso más apremiante no era otro que elaborar un plan a raíz de una serie de ataques islamistas y se esbozaba que, en caso de ataque, los alemanes almacenaran alimentos para diez días y agua potable para cinco días hasta que el gobierno pudiera responder. Aquí se compara ese informe con otro similar de la Guerra Fría.

¿Crisis de desabastecimiento? No andan desencaminados, pero hay que matizar la situación en toda Europa. La guerra en Ucrania ha causado estragos en las cadenas de suministros, ya golpeadas por la pandemia. Aunque Ucrania es una economía pequeña, es un pilar en varios productos básicos. Y la invasión rusa ha tenido un impacto directo en productos como semillas de girasol, maíz, cebada y trigo. En este artículo de Magnet hemos contado qué productos exporta Ucrania y Rusia de los que dependemos enormemente en Europa.

También se junta que la comida está más cara que nunca. Los precios de los alimentos baten récords históricos en medio de una inflación sin precedentes: los precios del trigo han aumentado más del 60% este año. Todo esto ha hecho que 23 países recurran al proteccionismo alimentario. Es decir, los gobiernos están limitando las exportaciones de productos básicos como cereales, aceite de cocina y legumbres. ¿Se quedarán los supermercados sin productos? No. Habrá menos y costarán más, eso sí.

Escasez de suministros. Faltaría sumar el incremento del precio del gas y la luz, que es lo que más repercute en el ciudadano medio. Aunque Ucrania y Rusia representan solo una parte del pastel de las importaciones de las principales naciones manufactureras como Alemania, son proveedores esenciales de materias primas y energía para cadenas de suministro vitales.

Rusia es el principal proveedor de gas de la UE y casi la mitad del gas que compran los países del bloque viene de Moscú. Los acontecimientos recientes han elevando los costes. Sube el gas, sube la luz, sube la comida.

Europa vive inmersa en una crisis energética. Casi el 70% de las importaciones de carbón térmico de Europa, necesario para generar electricidad, vienen de Rusia. También la invasión ha puesto patas arriba el precio del barril de petróleo. Ahora existe una creciente ansiedad de que Europa se quede sin diésel, como hemos contado recientemente. Y países como España han tenido que optar por medidas desesperadas para "contentar" a los ciudadanos en forma de subvención gubernamental de 20 céntimos/litro al precio de todos los combustibles.

¿Nos va a pedir el Gobierno que nos quedemos en casa mientras la tormenta siga cayendo? No. ¿Tenemos que ir corriendo al supermercado antes de un supuesto desabastecimiento generalizado? Tampoco. Aunque Alemania sea un país dependiente de los productos que ahora escasean por el conflicto, el problema lo tiene todo el continente. Desde España hasta Dinamarca. Comprar por miedo a que los precios suban en el futuro es otra cosa, por que no, la inflación no parece que vaya a detenerse a corto plazo.

Imagen: Unsplash

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