¿Hora de abandonar los códigos QR en los restaurantes? Los argumentos para volver a la carta física

¿Hora de abandonar los códigos QR en los restaurantes? Los argumentos para volver a la carta física
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Salir a cenar o tomarse unas tapas después del trabajo ha sido siempre una buena excusa para descansar de nuestras rutinas ajetreadas. Pero, sobre todo, para desconectar de la tecnología que ya nos acompaña durante todo el día. Cuando la pandemia estaba en su punto más álgido y el virus se dispersaba por doquier, los establecimientos adoptaron una medida de seguridad que ha sido acogida en todo el mundo: usar códigos QR para poder leer los menús.

Ahora que parece que estamos de vuelta a la normalidad, cuesta creer que los hábitos del pasado vayan a regresar. Y surge el debate de si deberíamos volver la carta física de toda la vida o si el QR ha venido para quedarse.

El gran debate. Si bien un gran sector de la población está de acuerdo en que es una buena excusa para digitalizar nuestros hábitos del todo, muchos piensan que sacar el móvil en la mesa es un engorro por diferentes motivos. Si lo piensas bien, muchos establecimientos llevan años instalando sistemas para evitar el contacto: pagar con el móvil, entregar a los clientes maquinitas que se iluminan cuando el pedido está listo, etc.

En Magnet, hemos lanzado una pequeña encuesta en Twitter para conocer la opinión de la gente en este debate. De las respuestas, un 43% prefiere que regrese la carta tradicional de toda la vida. Un 34% cree que es hora de modernizarse. El 14% opina que le da igual qué mecanismo utilizar (probablemente que existan las dos opciones). Y sólo un 8% utilizaría el móvil como método más seguro frente a posibles contagios.

¿Tiene sentido? Sí, en la pandemia actual había muchos motivos para alejarse de los menús físicos Los clientes y empleados querían evitar el contacto mano a mano, así como los artículos reutilizables que pasan de un cliente a otro. Ha sido una maniobra obvia. Y lo que al principio podría parecer una solución temporal tiene poder de permanencia, ya que el 88% de los restaurantes encuestados en un informe de Future of Restaurants de Square dicen que seguirán usando esta tecnología cuando todo pase.

Sin embargo, ahora que sabemos que el riesgo de infección a través de una superficie es bajo (varios estudios científicos apoyan esa idea), ya no parece que haya suficientes argumentos. Son muchos los países donde las tasas de vacunación son altas y la incidencia desciende rápidamente. La gente asiste a conciertos en interiores, se mueve en clubes de baile y regresa a la oficina. Y, con todo, incluso cuando comemos, babeamos y estornudamos en restaurantes llenos, en muchos de esos establecimientos todavía estamos obligados a usar nuestros móviles para ver qué vamos a comer.

¿Argumentos a contra? Seamos sinceros, siempre es detestable tener que pasarse 10 minutos de una reunión social con el teléfono. Muchas personas siguen defendiendo el uso de esas cartas gigantescas que ocupaban toda una mesa y mirabas embobado junto a tus amigos o familiares con deseo y una sonrisa en la boca.

Además, los QR tienen un problema. O varios. Y es que no sabes hacia dónde estás dirigiéndote cuando pinchas en el enlace, te pueden mostrar publicidad, recopilar datos de navegación, etc. Básicamente, un código QR que lleva a un sitio web donde cada una de las siete páginas del menú es un PDF separado en el que debes hacer clic, ampliar y cerrar antes de pasar a la siguiente página es una lata.

Y no es para todos los públicos. Los menús digitales predeterminados también son alienantes para diferentes tipos de clientes. Al igual que los críticos han señalado —con razón— que la tendencia a no usar efectivo en el comercio minorista es prohibitiva para los clientes que no tienen cuentas bancarias. Del mismo modo, para un cliente que no tiene un teléfono inteligente o un plan de datos sólido, un menú de código QR significa tener que pedir adaptaciones especiales que nunca se solía necesitar.

Los mayores de 65 años, por ejemplo, tienen menos probabilidades de tener móvil con capacidad de escaneo de códigos QR. Incluso si lo hacen, es posible que no sepan cómo usarlos. Tea Ivanovic, de Immigrant Food, explicaba que ha implementado códigos QR en su restaurante desde noviembre de 2019 y hace hincapié en que los mayores de 50 años prefieren pedir directamente al personal. Y por supuesto, otro inconveniente de los menús de códigos QR es que requieren acceso a Internet. Un compañero de Xataka comentaba que le ha tocado salir de un bar sin cobertura, descargar la carta y volver a entrar.

Código QR.

¿Argumentos a favor? Tal vez los empleados sí agradezcan su nueva "libertad" frente a la molestia de tener que llevar las cartas a cada mesa. O de volver a imprimir los menús cada vez que se incluye algún plato nuevo en el menú. Lo mismo que el alivio de tener que explicar una y otra vez si algo que estaba en la carta se ha agotado (se puede eliminar fácilmente digitalmente tan pronto como se agote). Algunos comensales respondían en nuestra encuesta que muchos de los menús físicos vienen manchados de grasa y con un aspecto deleznable: “Aporta limpieza en general y ausencia de adherencia entre los dedos y sustancias extrañas”.

Sin olvidarnos también de que nosotros los consumidores a veces tenemos que pasarnos más de 10 minutos esperando a que nos traigan la carta. Poner el pedido en manos del cliente ayuda a optimizar los tiempos. Los menús digitales, además, le brindan acceso a datos valiosos que pueden utilizar para tener más información e imágenes en alta resolución de la comida. Y claro está, no se puede olvidar que la impresión y reimpresión de menús tiene un impacto medioambiental a largo plazo.

¿Sobrevivirán a la pandemia? Muchos dueños de restaurantes y expertos explicaban en este reportaje de Digital Trends que el menú sin contacto podría haber llegado para quedarse. Jack Serfass, director ejecutivo de la empresa de software de alimentos y bebidas Uptown Network predecía que el uso del smartwatch se convertirá en parte de la experiencia gastronómica diaria: "No creo que los menús de papel vayan a volver". Defienden que los códigos QR pueden incluso reemplazarse o complementarse con chips NFC integrados, lo que le permitiría mover el móvil cerca de una vela, por ejemplo, e inmediatamente abrir el menú.

“El elemento de interacción humana de las comidas nunca desaparecerá, pero creo que los restaurantes utilizarán los pagos sin contacto y los menús de código QR de una manera que ayudará a llenar más mesas y ahorrar costes de trabajo", explicaba también Bruce Bell, director general de Square for Restaurants.

Mientras los fans de las cartas aceitosas echan de menos el placer de estudiar detenidamente un menú físico, la tecnología avanza sin medida. Sí, todos nosotros acabamos de tener el año más aislado y pegado a la pantalla de nuestras vidas, pero tampoco parece que vayamos a volver a tener la oportunidad de hacer que una interacción social familiar sea más tangible y humana. Si es que pensamos así.

Imágenes: Flickr

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