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Este vídeo sobre el postureo en las redes sociales y la diferencia con nuestra vida real es una mierda

Este vídeo sobre el postureo en las redes sociales y la diferencia con nuestra vida real es una mierda
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Es posible que en el transcurso de tu mañana te hayas topado con varias personas observando con juicio severo la ubicuidad de las redes sociales en nuestras vidas. Que algún familiar de mayor edad haya preguntado con impertinencia sobre "por qué estás siempre enganchado a la maquineta". Que incluso gente joven y nacida en plena revolución digital haya insinuado que "vivimos enganchados a las redes sociales".

Y es posible que alguien haya compartido este vídeo viral en su tablón de Facebook, y que haya insinuado que las redes sociales, como Facebook, Twitter o Instagram, sólo sirven para proyectar imágenes de nosotros mismos que no se corresponden con la realidad y que nos imponen una dinámica vital en la que lo único importante es la apariencia. Y que, mientras tanto, la vida pasa de largo.

¿Te sientes ya culpable por depender de las redes sociales?

Si la respuesta es afirmativa, buenas noticias: no deberías. El vídeo en cuestión, realizado por la asociación Ditch the Label, alerta sobre varias supuestas actitudes a censurar. Pero todas y cada una de ellas no son malas de forma intrínseca o no han sido motivadas por la proliferación de las redes sociales: sólo se han enmarcado dentro de un nuevo contexto, lo digital y lo social, que antes no existía. Lo que no significa que las actitudes no estuvieran ahí.

Una a una:

Maquillarte y sacarte selfies está bien

Captura 1

Porque nadie debería decirte que no puedes ponerte guapa a la hora de hacerte una foto y subirla a Instagram. La recompensa en forma de corazoncitos de las personas que te siguen no es una mera forma de inflar tu ego, es también una forma de ponerte contento y satisfecho contigo mismo. La vida es en muchas ocasiones un horror en el que detestamos lo que somos: es mejor sobrellevarla si nos sentimos guapos y queridos.

Todo el mundo ha mentido sobre sí mismo siempre

Captura 2

Oh, no, alguien ha exagerado una conducta o un aspecto de su vida para aparentar ser mejor persona de lo que es: jamás había sucedido antes de las redes sociales. Que alguien mienta o exagere una actividad en su vida para parecer más excitante y apasionante es normal: nos encanta creer que somos mejores de lo que somos, y el mejor modo de creerlo es si los demás también creen que somos mejores.

Las redes sociales no impulsan el postureo o la mentira: sólo lo socializan, porque siempre lo hemos hecho.

Los 500 euros al mes se llevan mejor con Instagram

Captura 3

Sí, mucha gente en Instagram opta por edulcorar el lugar en el que trabaja o en el que vive. A veces es una forma de escapar de él: ordenar tu escritorio de tal forma que parezca más bonito y agradable de lo que es quizá sea una vía de escape para muchos millennial, la generación tan demonizada por sus predecesores, de sobrellevar los salarios estancados, la precariedad laboral, los trabajos temporales y las pocas expectativas vitales fruto de la crisis económica más dura que se recuerda desde hace casi un siglo.

Oh, dios mío, has mirado una notificación

Captura 4

Ok, hay extremos, pero si quedas con alguien a charlar porque hace tiempo que no os veíais o porque os apetecía pasar un rato juntos... No pasa nada porque mires el móvil de vez en cuando. El hecho de quedar en persona con otra persona es lo suficientemente significativo de nuestro amor por rodearnos de gente físicamente. Y a menudo, el móvil sirve a otros propósitos: hacer fotos, comentar una cuenta de Instagram juntos, resolver una duda en un debate, charlar sobre una noticia en tiempo real.

Pero estás ahí, estás con esa persona. El móvil no te está impidiendo socializar, es un accesorio.

Los 12 euros de Netflix no se rentabilizan solos

Captura 6

¿Pero no se suponía que el nesting era lo más? De verdad, aclaraos, con tantas pistas contradictorias los millennials no sabemos por cuál de todos nuestros defectos debemos sentirnos mal.

Sí, las discusiones en pareja pasan. Y son normales

El último ejemplo es quizá el peor de todos: ¿discutir con tu pareja implica que no puedas seguir queriéndola? ¿Por qué se supone que la culpa de que la relación vaya a peor pese a la pretensión es de las redes sociales, de Instagram, y no de que la televisión haya absorbido la atención de la otra persona? Es un ejemplo absurdo porque presupone que querer a tu pareja es postureo: siempre va a haber momentos malos, y se suele salir de ellos.

Lo que no significa que expresar tu amor en Instagram sea hipócrita. Significa, precisamente, que Instagram es un recordatorio de lo que os une en realidad, que olvidas los momentos malos y te centras en los buenos, y que le quieres contar al mundo lo bien que estás con tu pareja frente a lo mal que estás con ella. O sea, que destacas lo positivo.

Captura 5

Al final, la fobia a lo digital que impulsa el vídeo y que se replica en todos los rincones de la sociedad, siempre con un toque moralista que te obliga a sentirte mal porque estás compartiendo tu vida de forma frívola en Instagram, se resume a eso: un odio visceral a las formas de socialización contemporáneas, una ceguera descomunal ante su auténtica revolución, la priorización de lo positivo sobre lo negativo en nuestra proyección personal.

Las selfies, el retrato de nuestro día a día y las fotografías de los lugares que nos encantan son una forma de expresar el lado alegre y positivo de nuestras vidas, no el negativo. No es egolatría o hipocresía, es un narcisismo necesario que a mucha gente le sirve para tener una mayor autoestima en tiempos oscuros. Por lo que ridiculizarlo con una vaga lectura moral es injusto.

O como diría XKCD:

Photos 2x

No tienes derecho a decirle a los demás cómo deben experimentar sus vidas.

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