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Retrato de la burbuja del running

Retrato de la burbuja del running
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Lo vemos por todas partes: en el parque, en el telediario, en nuestro timeline de Facebook, en anuncios de televisión, en escaparates y en la publicidad de los autobuses... Definitivamente, el running está de moda. Desde hace unos años el "fenómeno runner" no ha dejado de crecer: más carreras (a un precio más alto), más equipación (a un precio más alto), más gadgets (a un precio... ¿lo has adivinado? Exacto: a un precio más alto).

Actualmente hay una oferta desorbitada de todo lo relacionado con el mundo del running y desde hace años hay una amplia demanda, por eso suben los precios. La pregunta a realizarnos es ¿podemos mantener esto durante mucho tiempo? Sin duda el running seguirá existiendo, ¿pero también lo hará toda la parafernalia que hemos (y digo "hemos", todos) montado alrededor de ello?

Retrato robot del runner actual

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Ah, los runners. Esos locos por correr que aprovechan cualquier momento libre en su día a día para atarse las zapatillas y dar unas zancadas. Actualmente son una especie que vive en libertad por parques y calles de nuestras ciudades, que se cruzan con nosotros en cualquier situación y a los que estamos acostumbrados a ver a diario. Pero no siempre ha sido así.

No hace muchos años que "el que salía a correr" (porque esto de los runners es algo de ahora) era poco menos que un paria: mucha gente iba al gimnasio, hacía Pilates o boxeaba, pero muy pocos eran los que decidían tomar las calles y recorrerlas con sus zapatillas de deporte. Un dato para que nos hagamos a la idea de cómo ha crecido este negocio: la San Silvestre Vallecana, una de las carreras más famosas a nivel nacional e internacional, congregaba en 2009 a 29.000 personas en su categoría popular, mientras que el pasado 2014 fueron 39.000 los populares inscritos a la prueba (siempre más 1.000 dorsales más para los corredores de la internacional).

En cinco años, la San Silvestre Vallecana ha aumentado el número de participantes en 10.000 dorsales.

Antes podíamos salir con unas zapatillas cualesquiera, una camiseta de algodón y el reloj de siempre. Sin embargo, la publicidad nos ha creado la necesidad (porque ese es su cometido) de tener que disponer de unas zapatillas especiales para cada carrera (o cada tipo de pisada, o cada terreno, o dependiendo de si vamos a entrenar velocidad o resistencia), ropa técnica con avances que hasta hace poco ni siquiera conocíamos, un reloj con GPS que mida los ritmos de carrera, la ruta, la frecuencia cardíaca y que avise a tu madre de que vas a llegar a casa para que tenga la comida preparada... En resumen: algunos tardan más tiempo en prepararse para salir a correr que en realizar su entrenamiento.

Y vimos que todo esto era bueno: cuantificar nos ayuda a mejorar, la ropa técnica hace que el entrenamiento sea más agradable, las zapatillas adecuadas ayudan a evitar lesiones. Todo esto (junto con los entrenamientos, claro) nos hace correr más y mejor: lo queremos, pero ¿lo necesitamos? ¿El runner popular necesita todas estas cosas para mejorar?

Somos populares, pero queremos pertenecer a la élite: #PostureoRunner a la máxima potencia

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El runner popular, es decir, el 99% de los deportistas que salen a correr por calles y plazas o incluso en las cintas del gimnasio, se aleja cada vez más de lo básico. Ya no nos basta con correr: ahora queremos ganar. Queremos hacer más distancia, más rápido, recuperar más deprisa, tener menos lesiones, dominar todas las disciplinas... Como dijo @runerenfurecido en una entrevista a Running.es "ahora todos queremos ser, o al menos aparentar, minikilians, minichemas", pero menos unos pocos afortunados, todos seguimos siendo populares.

Y aquí entra en juego esa maravilla que hemos creado gracias al uso de las redes sociales: el #PostureoRunner. No es que sea algo exclusivo del running, pero sí es un fenómeno bastante extendido entre los corredores. Todos los que tengáis algún amigo que corra lo sabréis reconocer: su perfil de facebook está lleno de imágenes de sus entrenamientos, de sus mejoras en los tiempos de carrera, de fotos de algún animalito que se ha encontrado al salir a hacer la tirada larga y, por supuesto, de la última "pseudo-carrera" a la que ha asistido.

Aparecen nuevos tipos de carreras: carreras-botellón, carreras-campo de batalla... Perfectas para hacer la foto y subirla a las redes sociales.

Y es que la aparición de nuevos tipos de carreras era algo inevitable: cuando ya nos hemos cansado de simplemente salir a correr por la ciudad o por la montaña, necesitamos algún aliciente para seguir dejándonos la pasta en carreras organizadas. Y de ahí salieron tremendos híbridos que todos conocemos a día de hoy: la carrera-botellón pintada de colores y con concierto final, la carrera-campo de batalla repleta de obstáculos y bien de barro para que la foto final quede lo más espectacular posible, las decenas de carreras temáticas que surgen semana tras semana (mención de honor para la "carrera a la alcaldía" organizada para apoyar a Esperanza Aguirre el fin de semana de las pasadas elecciones... Sin palabras).

En Estados Unidos nos llevan la delantera en este sentido: allí tienen carreras temáticas mucho más molonas y que dan para posturear muchísimo más. Podemos encontrar desde carreras en las que debemos huir de los zombies hasta carreras "de la espuma", para sentirnos como si estuviéramos debajo del megatrón de Radical.

¿Qué tienen en común todas estas carreras de #PostureoRunner? Generalmente suelen ser distancias cortas (entre 5 y 10 kilómetros como máximo) en las que lo importante es divertirse y compartir el día con los amigos. Vamos, lo de menos es correr. Oiga, me da a mí que en estas carreras el público target no es el corredor, sino más bien un público mucho más general que tiene muchas ganas de sarao, pero no tantas de correr. Escudándose en la temática de la carrera, los precios suelen irse por las nubes; pero merece la pena si luego puedes subir tu foto con medalla a instagram.

La "fea del baile" del running: cancelaciones y cierres

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Lo que ocurría este mismo fin de semana me ha venido al pelo para el artículo: a menos de 24 horas de su celebración se suspendía el Día del Triatlón que iba a tener lugar en la Casa de Campo de Madrid debido, según el mail que la organización ha enviado a los participantes, a la falta de permisos del Ayuntamiento. Desde la página de facebook de corriendovoy.com confirman que ha sido por decisión del concejal de Moncloa.

Esta no es la primera cancelación del año: el pasado 30 de abril se canceló la prueba Territorio Alqueva GO4RUN debido a la falta de repercusión mediática del evento, y el 30 de mayo se suspendía también la Quixote Legend por falta de patrocinadores. Como veis, tres carreras distintas en tres lugares de España, con tres causas diferentes, pero todas canceladas. Y estas no son las únicas.

Un calendario de carreras saturado obliga a los runners a elegir entre unas y otras, haciéndose la competencia entre ellas.

Nos encontramos en un momento en el que en un mismo fin de semana pueden llegar a disputarse más de cinco carreras el mismo día en ciudades grandes como Madrid y Barcelona, y más de 15 si contamos las que se celebran dentro de la comunidad autónoma. Solo hace falta echar un vistazo al calendario de carreras populares para darnos cuenta del gran volumen de competiciones de todos los niveles que se celebran cada mes, y que va creciendo año tras año.

Esto hace que las carreras se hagan la competencia las unas a las otras y que este año no estén vendiendo tantos dorsales como en años anteriores: los runners ahora se ven obligados a elegir entre muchas carreras que ya no pueden convivir entre ellas. Esto desemboca en que los patrocinios tienen que repartirse, en que los ayuntamientos no pueden dar permisos para todas las carreras que se proponen y, en última instacia, en que los runners no pueden disfrutar de todas las carreras que les gustaría.

Mejorar tu producto para atraer a los runners

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La parte buena de este overbooking del mundo del running en el que cada día hay más carreras, más gadgets y más equipación, es que la calidad de todos ellos sube para ser los que atraigan a más atletas. El runner popular es un público exigente, que sabe que si paga por una carrera tiene que recibir unos servicios, y no teme dar su opinión o quejarse si lo considera necesario a través de las redes sociales o de los foros.

La competencia feroz debería servir para elevar los estándares de calidad de las carreras.

En busca de esta calidad surgen proyectos bonitos y cuidados, muchos de ellos 100% benéficos, como por ejemplo #KilómetrosXAlimentos de los Drinking Runners, donde se aportan kilos de comida por kilómetro recorrido que van a parar al Banco de Alimentos, o la carrera de Ziordi en Navarra, solidaria con el comedor social París365, con 45 pequeños patrocinadores de la localidad.

Esta burbuja del running debe servir para elevar los estándares de calidad de todo aquello relacionado con correr: si realmente no nos importa gastarnos dinero en ello, que sea para ayudar o bien para recibir aquello que se nos promete con la calidad que esperamos. Esta será la criba que haga que ciertas carreras y empresas sigan creciendo y mejorando y que otras desaparezcan y, posiblemente, caigan en el olvido.

Imágenes | iStock

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