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12 escaños que son un terremoto: quiénes son y qué defienden los diputados andaluces de Vox

12 escaños que son un terremoto: quiénes son y qué defienden los diputados andaluces de Vox
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Las elecciones andaluzas pusieron punto y final a la excepcionalidad política española. Desde anoche, la extrema derecha sí tiene un altavoz propio y peso en las instituciones del estado. La irrupción de Vox en el parlamento andaluz superó, con mucho, las sorprentendes previsiones apuntadas por las encuestas: de la nada, la formación de Santiago Abascal sacó 12 escaños y 400.000 votos. Un 10% del electorado.

Las cifras son tremendas, un terremoto político en toda regla que logró ensombrecer cualquier otra lectura de la noche electoral (como el descalabro histórico del PSOE andaluz, el crecimiento de Ciudadanos a costa del PP y la decepción casi permanente en la que se ha convertido Podemos). Vox, un partido que no contaba con representación pública ni en el Congreso ni en los parlamentos autonómicos, ha logrado colocar a 12 diputados en Andalucía.

¿Pero a quiénes?

Como ya sucediera con Ciudadanos (y en menor medida, con Podemos), la repentina aparición de un partido pequeño en la esfera nacional está labrada de nombres anónimos y figuras políticas oscuras. Vox no ha sido ajeno al fenómeno, de ahí que resulte interesante analizar quiénes son sus diputados, de dónde han salido (y muy especialmente) qué van a defender a partir de ahora en representación de miles de andaluces.

Francisco Serrano, juez contra el "hembrismo"

Cabeza de lista por Vox en 2015, cuando el partido apenas rascó 18.000 votos, Francisco Serrano es hoy la figura más visible del partido en Andalucía. También es la que mayor protagonismo público había cosechado antes de introducirse en política. Serrano fue juez de familia de marcado carácter conservador hasta que en 2011 fue inhabilitado por el Tribunal Supremo.

¿El motivo? La alteración del régimen de visitas de un menor en custodia compartida para que pudiera acudir a una procesión de Semana Santa con su padre. Lo hizo desatendiendo al criterio de la madre, motivo por el que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía lo deshabilitó durante dos años. El Supremo lo elevó a una década, pero el Constitucional, tras recurso, anuló los criterios previos. Hoy mantiene su plaza, pero está en excedencia.

Lo más destacable de Serrano es su perfil en materia de igualdad de género y violencia doméstica. Pide la derogación de la ley de violencia de género al "discriminar" a los hombres, y carga duramente contra el feminismo, el "hembrismo" o el fantasmagórico "yihadismo de género". Lo hace amparado en dudosas estadísticas de falsas denuncias y en defensa de "la verdadera mujer maltratada". Recoge sus ideas en el libro La dictadura de Género.

En materia territorial es igual de tajante. Considera que Andalucía será la punta de lanza para la "reconquista" de España, término que empleó en su primer discurso como diputado electo, y mantiene un relato muy duro frente a Cataluña y los nacionalismos periféricos. También pide la derogación de la Ley de Memoria Histórica, taxativos controles a la inmigración y devolución de competencias al estado central.

Exmilitantes del PP y miembros de las fuerzas armadas

El fondo de armario de Vox mantiene un perfil muy específico, pero también muy discreto. Los dos o tres diputados más probables eran Luz Belinda, Eugenio Moltó y Benito Morillo, números dos, tres y cuatro de la lista. Como se explica en este reportaje de El Diario, la primera jamás ha contado con cargo público alguno, mantiene un perfil muy bajo, proviene del ejército y en la actualidad ejerce de ama de casa y estudiante de Derecho.

Moltó es una figura más simbólica. Al igual que el fundador de Vox, Santiago Abascal, militó en el Partido Popular durante una década. Salió rebotado del mismo por el presunto perfil blando que la formación había tomado con el paso del tiempo y bajo el mandato de Mariano Rajoy. En una entrevista con Diario Sur definió al feminismo como una "actitud agresiva de un grupo de señoras muy organizadas y muy subvencionadas".

También rehusó calificar de "dictadura" al franquismo, se desmarcó de forma tibia del matrimonio igualitario y recordó la apuesta de Vox por "la familia". Cabeza de lista por Málaga, es quizá la figura con mayor proyección pública tras Serrano. Benito Morillo, por su parte, proviene de la Guardia Civil, ahondando en un perfil muy común y muy alentado por la dirección nacional (Abascal es un reconocido fan de las FFAA).

Los perfiles más grises

Hasta aquí llegaban las opciones plausibles, las figuras que Vox podía moldear y controlar de cara a su entrada en el parlamento. El resto de nombres (ocho más) tenían pocas posibilidades de acceder al acta de diputado, y de ahí sus perfiles bajos, muy anónimos y con escaso bagaje político.

De María José Piñero, segunda diputada por Sevilla, se sabe que es médico y que ha participado como apoderada en diversas campañas electorales de Vox, además de ejercer como presidenta de la formación en la provincia de Sevilla; de Ana Gil, diputada por Málaga, se sabe que fue ya candidata a la alcaldía de Estepona, en 2015, y que representa bien al votante desencantado con el PP por su carácter demasiado blando.

Manuel Gavira, por Cádiz, es abogado y sigue a pies juntillas la línea marcada por Serrano en materia de género o luchas culturales: "Aquí se criminaliza al hombre sólo por ser hombre", llegaría a declarar a un periódico local. Alejandro Hernández, por Córdoba, ha redundado en el "cierre de mezquitas" y en la devolución de competencias. Es otro perfil muy anónimo que calca el discurso marcado en el programa nacional de Vox.

El resto del plantel se compone de médicos, como Rafael Segovia (Huelva); pilotos de aviación, como Francisco José Ocaña (Granada); o trabajadores de partido que lograron cierta notoriedad con exabruptos públicos (como Natalia López y su carta pública a Jordi Évole tras una entrevista a Otegi). En general, hombres y mujeres de muy bajo perfil, muy poca experiencia política y provenientes de profesiones liberales. Un conjunto de diputados acorde a lo sorprendente de su irrupción y al limitado fondo de armario de Vox.

Imagen: GTRES

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