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20 horas velando a tu hijo en casa: cuando la muerte es tan cara que no puedes pagar un entierro

20 horas velando a tu hijo en casa: cuando la muerte es tan cara que no puedes pagar un entierro
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La noticia la destapaba Telemadrid esta mañana: una familia de Fuenlabrada ha pasado casi un día entero velando a su hijo en casa al no tener dinero suficiente para costear el funeral. El pequeño, de siete años, arrastraba un cáncer terminal, y sus padres prefirieron trasladarlo del hospital a su domicilio para que muriera allí. Sin embargo, una vez muerto, el altísimo coste de llevarlo al tanatorio y de enterrarlo provocó que lo velaran durante veinte horas.

¿Es legal? Por extraño que parezca, sí. La ley establece un máximo de veinticuatro horas, un día entero, para que los familiares velen a sus seres queridos en su propio domicilio. Los padres de Fuenlabrada pasaron veinte horas con el cadáver de su vástago en el salón, pero es improbable que lo hicieran por decisión propia. Al parecer, se trata de una familia pobre. Fue la incapacidad de afrontar el pago a la funeraria lo que forzó la situación, llegando casi al límite legal.

¿Y esto es frecuente? Lo es. Morirse es caro. A los padres de la criatura le faltaban 1.600 euros. Un servicio funerario modesto puede rondar los 3.000 euros (incluyendo certificados, elección de lugar, de ataúd, etcétera). Muchas familias en una situación económica precaria tienen problemas para sufragar gastos que, sin seguro de decesos, son obligatorios. En el caso que nos ocupa, fue el Ayuntamiento de Fuenlabrada (en colaboración con la funeraria) quien costeó el servicio.

¿Qué pasa si no hay dinero? Que el enterramiento se produce en una fosa común. Aunque hay alternativas. El elevado coste del enterramiento (un rito católico de firme arraigo en los países latinos y latinoamericanos, como España) ha provocado que, de un tiempo a esta parte, otras prácticas funerarias hayan ido al alza. Es el caso de las cremaciones, cuyo crecimiento ha sido exponencial durante la última década (un 20%). Hoy representan ya el 40% de los ritos en España.

Un futuro incinerado. De hecho, las incineraciones crecerán aún más en el futuro. No sólo se trata de su menor peso económico, más accesible por tanto para familias con pocos recursos, sino de la progresiva secularización de la sociedad. Un estudio de Panasef (la asociación de funerarias) calcula que, en apenas diez años, el 70% de los ritos posmortem se realizarán por la vía crematoria. La legislación aún no se ha amoldado a la creciente realidad, y hay dificultades (es obligatorio llevar las cenizas al cementerio).

Morirse, un negocio seguro. Discreto y oscuro, las funerarias mueven 1.600 millones de euros anuales. Hay alrededor de 1.700 empresas dedicadas, con 10.000 trabajadores. Frente a los 500€ de media de la cremación, un entierro se eleva a los 3.500€. Dado que muchas familias no pueden sufragarlos, recurren a créditos rápidos en condiciones poco ventajosas para ofrecer a sus seres queridos sepelios dignos. Un hecho final que ahoga en deudas a quienes aún viven sobre la tierra.

Imagen | Gregorio Borgia/AP

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