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7 imágenes que explican qué pasó ayer en Venezuela, un país encaminado a la guerra civil

7 imágenes que explican qué pasó ayer en Venezuela, un país encaminado a la guerra civil
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La situación en Venezuela se ha vuelto tan inestable y convulsa que cada cierto tiempo conviene volver al lugar de los hechos y repasar qué está sucediendo.

En abril, miles de personas tomaban las calles de todo el país en protesta por la decisión del Supremo de anular de facto las competencias de la Asamblea Nacional. Aquel episodio era el último de un largo listado de enfrentamientoss entre Nicolás Maduro y la oposición, e implicaba reducir a su mínima expresión el parlamento venezolano, en manos de los opositores desde las elecciones de 2015.

Varios meses después la protestas se han recrudecido, el país camina hacia una Asamblea Constituyente que podría extender los poderes de Maduro y los atentados y las víctimas civiles de las protestas deparan un tenebroso escenario al borde del enfrentamiento civil. Y qué mejor que entenderlo a través de sus imágenes.

1. Nuevas elecciones para una nueva Constitución

Constituyente Ariana Cubillos/AP.

El motivo por el que Venezuela vuelve a acaparar las portadas de medio mundo es simple: ayer hubo elecciones.

Ahora bien, no unas elecciones cualesquiera, sino elecciones a una Asamblea Constituyente. ¿Qué significa esto? Que los venezolanos escogieron a 300 representantes para redactar una nueva Constitución. Y este es el origen del problema: el llamado había sido capitalizado por Maduro para afianzar sus poderes y reducir a la oposición. Por ello mismo, la Mesa de Unidad Democrática llamó al boicot y no presentó candidatos.

El resultado hoy es incierto: según el gobierno, la participación ascendió al 41%; según la oposición, se quedó en el 14%. Los partidarios de Maduro acusan a activistas opositores de sabotear las elecciones, quemar urnas y atacar colegios electorales. La oposición (y países como Colombia o Estados Unidos) acusa al gobierno de fraude electoral masivo y de reprimir las protestas callejeras contra los comicios.

2. Un triunfo (cantado) de Nicolás Maduro

Maduro Ariana Cubillos/AP.

Sea como fuere, es un triunfo de Maduro, pero también un giro de timón siniestro en la deriva de Venezuela.

La constitución vigente data de 1999. Un nuevo texto buscaría extender los poderes del presidente limando las prerrogativas de la ya suspendida Asamblea Nacional y concentrando el poder en su figura. Dado el boicoteo de la oposición, la Asamblea Constituyente estará controlada de forma íntegra por su partido, asegurando que el resultado final sea afín a sus intereses. Para la oposición, es un "autogolpe".

Según ellos, la idea detrás de las elecciones y el nuevo texto constitucional es anular las garantías democráticas y afianzar el poder de Maduro. Para este, la Asamblea Constituyente es un voto por la reconstrucción del país y "la paz" y la expresión del sentir popular. Sea como fuere, Maduro ha amenazado a figuras políticas opositoras con la cárcel por "terrorismo", como a Freddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea Nacional.

3. Pero una derrota de la paz social

Motos Ariana Cubillos/AP.

La jornada fue convulsa. Pese a la prohibición expresa del gobierno, la oposición tomó las calles, en ocasiones de forma violenta y vandalizada, y la represión igual de dura deparó enfrentamientos por todas las esquinas del país.

Al menos diez personas perdieron sus vidas. Además de policías de la Guardia Nacional, figuras como Ricardo Campos, joven activista opositor, o José Felix Pineda, un candidato socialista a la Asamblea Constituyente, fueron abatidas. El colofón a la jornada, en un clima de violencia política similar al de los últimos meses que ya se ha cobrado un centenar de personas, fue un atentado en la plaza Altamira de Caracas.

4. Unas elecciones sin legitimación

Chico Un manifestante opositor. (Ariana Cubillos/AP)

El triunfo de Maduro es interno y relativo: nadie tiene claro cuánta gente votó (un indicador bastante claro de la regularidad de las elecciones) y las protestas callejeras y la negativa de la oposición a participar (semanas antes convocó su propio referéndum contra la Constituyente) colocan un gigantesco interrogante sobre los comicios.

A nivel internacional, la Asamblea Constituyente no goza de legitimación alguna. La embajadora de Estados Unidos para Naciones Unidas ha definido las elecciones como un "camino hacia la dictadura" impulsado por Maduro. Colombia, Perú o Argentina, países cuyos gobiernos no son afines al venezolano, no van a reconocer a la Constituyente (a lo que Maduro ha respondido amenazando con dejar la OEA).

5. Un país partido en dos

Asamblea Supuestos partidarios de Maduro atacan a varios legisladores opositores en la Asamblea Nacional, el pasado 5 de julio. (Fernando Llano/AP)

El día de ayer volvió a poner de manifiesto la polarización extrema de la política venezolana: tras meses de protestas, de encarcelamientos políticos, de centenares de muertos en las calles, y de acusaciones golpistas de ida y vuelta, es improbable que se dé una solución pactada a corto plazo. La violencia es permanente y la negación dual a negociar por parte de ambos bandos complica su pacificación.

Tanto para Maduro, un líder con escasa aprobación popular en huida hacia adelante, como para la oposición, que tras meses de escalada y represión no tiene incentivos para relajar la situación, el único resultado óptimo es la derrota total del otro.

6. Al borde del colapso económico

Bom Un bombero busca posibles explosivos en objetos depositados en la calle. (Ariana Cubillos/AP).

Entre tanto, Venezuela ha profundizado en una crisis económica perenne cuya consecuencia más visible es la carestía de productos, pero también un sistema monetario disfuncional, cortes de energía e índices de criminalidad casi incomparables. Las sanciones anunciadas por países como Brasil o Colombia, amén de Estados Unidos, y el moderado precio del crudo (fuente casi única de su riqueza) complican las cosas.

7. Y al borde, quizá, del conflicto civil

Venezola Ariana Cubillos/AP.

La cuestión hoy en Venezuela es cómo de rápido puede seguir escalando el conflicto, una vez la violencia política se ha adueñado de la tónica diaria del país. Por el momento, la guerra civil es sólo un espectro: ambos bandos, pese a todo, han sido tímidos en su utilización de la violencia, y mientras Maduro controle a las fuerzas armadas, los enfrentamientos se limitarán a episodios callejeros, protestas y manifestaciones.

La cuestión es si el gobierno controla al ejército y, dada la inestabilidad, por cuánto tiempo.

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