El 90% mira y el 1% actúa: cómo las minorías ultramovilizadas determinan de qué se habla en Internet

El 90% mira y el 1% actúa: cómo las minorías ultramovilizadas determinan de qué se habla en Internet
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Si eres de esos que se pasa el día navegando por Twitter, Reddit y Discord pero no deja ni rastro de su paso por allí no estás solo. De hecho, formas parte del 90% del mundo. Todas las comunidades multiusuario a gran escala y las redes sociales que dependen de los usuarios para contribuir con contenido comparten una propiedad en común: la mayoría de los usuarios no participan apenas. A menudo, simplemente merodean desde las sombras, inspeccionan aquí y allá, se forman una opinión en sus cabezas y se largan.

Por el contrario, una pequeña minoría de usuarios suele representar una cantidad desproporcionadamente grande del contenido, publicando, comentando, aportando. Esos son los que determinan de qué se habla en Internet, mientras el resto sólo se dedica a observar.

La regla. El fenómeno de la desigualdad en la participación lo estudió Will HIll por primera vez en los años 90 y más tarde Jakob Nielsen desarrolló su propia teoría que concluía que la participación de los usuarios a menudo sigue más o menos una regla 90–9–1: El 90% de los usuarios leen u observan, pero no contribuyen; el 9% de los usuarios contribuyen de vez en cuando, pero otras prioridades dominan su tiempo; y el 1% de los usuarios participa mucho y representa la mayoría de las contribuciones. Sí, son esos que parece que no tengan vida porque publican sobre todo pocos minutos después de que ocurra cualquier cosa. Todos conocemos a alguien así.

El Internet de unos pocos. Esto causa una desigualdad imparable. Básicamente porque todo el conocimiento que hay en la nube proviene de unos pocos. Hay alrededor de 1.100 millones de usuarios de Internet, pero solo 55 millones de usuarios (5%) tienen blogs o publicaciones, según Technorati. Y sólo el 0,1% de los usuarios publican diariamente. Esto se puede apreciar en muchos de los sitios online más visitados de la red, como Wikipedia. En la enciclopedia libre más del 99% de los usuarios están al acecho. Según la página, solo tienen 68.000 colaboradores activos, lo que representa el 0,2% de los 32 millones de visitantes únicos que tiene solo en EEUU. Las 1.000 personas más activas (el 0,003% de sus usuarios) contribuyen con aproximadamente dos tercios de las ediciones del sitio.

Por tanto, su regla aplicada sería de 99,8-0,2-0,003.

La review lo decía. Un vistazo rápido a Amazon nos da más pistas de ello. Hay libros con miles de copias vendidas que solo cuentan con decenas de reseñas, lo que significa que menos del 1% de los clientes aportan feedback. Más de 167.113 de las reseñas de libros de su web han sido escritas por unos pocos críticos, algunos cuentan con 12.423 reseñas. Y el fenómeno en las críticas de películas en IMDB es fascinante. Sucede exactamente lo mismo. Y sin embargo, la gran masa se acomodará en su sofá para ver esta noche esa película que tan bien pintaba aquel crítico. ¿Están sólo “cuatro gatos” influyendo al mundo sobre lo que tienen que ver? Sí y no.

El problema de fondo. La desigualdad de participación no es necesariamente injusta porque algunos usuarios son más iguales que otros. Si los merodeadores quieren contribuir, generalmente se les permite hacerlo. El problema es que el sistema general no es representativo de los usuarios web promedio. En cualquier red social casi siempre escuchas del mismo 1% de usuarios, que casi con certeza difieren del 90% del que nunca escuchas. Esto puede causar problemas por varias razones. Para empezar, las publicaciones en blogs políticos provienen de menos del 0,1% de los votantes, lo que lleva a la gran masa a tener información poco contrastada. En el e-commerce, si tu empresa busca en las publicaciones web los comentarios de los clientes sobre sus productos y servicios, está obteniendo una muestra no representativa

Las páginas de resultados del motor de búsqueda se ordenan principalmente en función de la cantidad de otros sitios que enlazan con cada destino. Cuando el 0,1% de los usuarios realiza la mayor parte de los enlaces, corremos el riesgo de que la relevancia de la búsqueda se desvíe aún más de lo que es útil para el 99,9% restante de los usuarios.

¿Por qué sucede? Pese a que hay una desigualdad, atiende a un patrón de distribución logarítmica normal. Y la propensión de un individuo a contribuir está influenciada por una variedad de factores. El más obvio es quizás "tener algún interés personal en el tema del compromiso". Pero podríamos agregar otros posibles, como la cantidad de tiempo que el ciudadano tiene disponible, la etapa en la que se encuentra en su ciclo de vida, la cantidad de conocimiento previo que tiene sobre el tema, qué está pasando por su cabeza en ese momento, si el proceso de participación usa su lengua materna, su sentido del deber democrático, su nivel de aburrimiento, su acceso a Internet o si afuera está lloviendo o haciendo un calor horroroso. Hay demasiados y no hay una evidencia exacta.

Pero lo cierto es que poco importa que no podamos medir estos factores independientes, ni siquiera enumerarlos todos. Basta con poder afirmar que existen, que actúan independientemente unos de otros, de forma aleatoria y se refuerzan entre sí.

Soluciones. No hay. El primer paso para abordar la desigualdad de participación es entender que forma parte de nosotros. Ha existido en cada comunidad online que se ha estudiado. Lo único que puede conseguirse es lograr una distribución más equitativa: un 80-16-4, por ejemplo. Aunque la participación siempre será algo desigual, hay formas de balancearla, como haciéndole la vida más fácil al usuario medio. Netflix lo sabe bien, y por eso permite a los usuarios valorar películas haciendo clic en una calificación de estrellas o dar like. Otra es recompensar a las personas por contribuir para motivar a los usuarios que no pasan tanto tiempo en Internet y, por lo tanto, ampliar su base de participantes.

Opiniones diferentes. Durante años, los desarrolladores han estudiado sus propios porcentajes para revelar la inexactitud que puede existir para la regla 90–9–1, no alejándose sin embargo de esas cifras. Stan Garfield ahondaba en un artículo de Medium sobre la necesidad de agregar un cuarto número que represente a las personas que se unen a las comunidades pero no preste atención a lo que está sucediendo. Una distinción entre los merodeadores y los miembros que se registran y no vuelven a entrar. “No hay nada de malo en que el 90% no publique, siempre que lean, escuchen, presten atención, etc. Pero si no lo hacen, entonces no obtienen valor del grupo y la organización pierde su desarrollo personal y las constribuciones de los demás miembros”, explicaba.

Un usuario de reddit también se empeñó en averiguar la distribución en la red social y con sus cálculos concluyó que la regla se orientaba más hacia el 98–1.9–0,1. Unos números que de ser ciertos son, simplemente, fascinantes.

Imagen: Unsplash

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