Aceptar una cita que no te interesa sólo para comer gratis: el arte de las "foodie calls"

Aceptar una cita que no te interesa sólo para comer gratis: el arte de las "foodie calls"
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De los creadores del Ghosting, llega la Foodie Call. En una era donde las apps de ligues como Tinder se han convertido en una herramienta casi necesaria para tener citas, algunas y algunos se aprovechan de manera engañosa para sacar algo interesadamente de esas quedadas. ¿El qué esta vez? Comida. ¿Alguna vez alguna amiga o amigo te ha contado que fue a aquella cita con esa persona que no le terminaba de gustar porque por lo menos iba a ir a un sitio bonito y caro a cenar? Pues este fenómeno tiene un nombre: Foodie Call. Es decir, acudir a una cita solo para comer de gratis y por el morro. Un estudio realizado a mujeres demuestra que entre el 23% y el 33% de las encuestadas lo ha hecho una vez en su vida.

El estudio. La investigación, llevada a cabo por un grupo de psicólogos (Collisson, Howell, & Harig, 2019), señala que este tipo de prácticas poco éticas pueden ser realizadas tanto por mujeres como por hombres, heterosexuales u homosexuales, pero como “tradicional y culturalmente solía ocurrir que en una cita romántica el hombre invitaba a la mujer”, los investigadores se enfocaron en realizar las encuestas solo a mujeres heterosexuales.

En las dos muestras incluidas en este estudio, se le pidió a más de 1.000 mujeres que respondieran a una serie de preguntas donde midieron sus rasgos de personalidad, creencias sobre los roles de género y su historial de “citas gastronómicas”. Entre el 23% y el 33% revelaron que habían hecho una Foodie Call. La mayoría lo hizo de vez en cuando o en raras ocasiones. También se les preguntó si pensaban que esta práctica era socialmente aceptable. Las mujeres que lo habían hecho creían que sí lo era, pero la mayoría de las mujeres (30%-35%) opinaron que era extremadamente inaceptable.

Evaluación: Las mujeres encuestadas completaron cuestionarios que evaluaron lo siguiente:

Frecuencia de Foodie Calls: Se les preguntó si alguna vez lo habían hecho. Si respondían afirmativamente, se les pedía que estimaran cuántas veces lo habían hecho. Finalmente, calificaron la aceptabilidad social sobre este tipo de práctica.

Tríada oscura: Las encuestadas respondieron también preguntas diseñadas para evaluar el grado de maquiavelismo, psicopatía y narcisismo. Las preguntas de este cuestionario evaluaron tambén el respaldo de las encuestadas a los roles tradicionales de género. Entre estos, por supuesto, estaba la creencia de que es deber del hombre pagar todos los gastos en una cita. Además, fue la combinación de los tres rasgos, y no ninguno de ellos en particular, lo que mejor predijo el comportamiento de las mujeres que realizaron las Foodie Calls. El estudio indica que guarda una relación muy importante, ya que estos factores implican engañar a otra persona para su propio beneficio (maquiavelismo), falta de empatía y remordimiento (psicopatía) y un sentido de derecho (narcisismo).

Para ambos grupos, aquellas que hicieron Foodie Calls obtuvieron una puntuación más alta en los rasgos de personalidad de la "tríada oscura". "Varios rasgos oscuros se han relacionado con el comportamiento engañoso y explotador en las relaciones románticas, como aventuras de una noche, fingir un orgasmo o enviar imágenes sexuales no solicitadas", señalaba Brian Collisson, uno de los autores del estudio.

Los números. Entre el 23% y 33% de las mujeres indicaron en las dos encuestas que habían acudido a una cita solo por el hecho de comer gratis, mientras que el 77% no. De las que lo habían hecho, la mayoría indicó que lo hacían ocasionalmente (27%), muy raramente (26%) o raramente (21%). Solo una cuarta parte de las mujeres indicaron que lo hacían frecuentemente (15%) o muy frecuentemente (10%). En promedio, las mujeres que habían cometido este acto poco ético lo habían hecho hasta 4,62 veces.

La encuesta se realizó a través de Amazon Mechanical Turk. Hay que mencionar que esta plataforma de crowdsourcing (micro-pagos por tareas simples) es utilizada principalmente por personas de bajos recursos en EEUU e India. Sin embargo, la investigación omite indicar las características de la población que utiliza como referencia y a la que se podría extrapolar el estudio. Al omitir este dato queda implícito que el estudio tiene como base una muestra heterogénea de mujeres por lo que se puede extrapolar a las mujeres en general. Otro dato a tener en cuenta es que el estudio ha sido publicado por psicólogos de la Azusa Pacific University, una universidad de carácter evangelista.

Aunque el estudio no sea del todo representativo y no se haya evaluado el mismo tipo de prácticas en otros géneros —ejemplo de que los roles de  género en las citas están más arraigados de lo que pensamos—para  realizar una comparativa, sí es indicativo de que los engaños pueden existir donde menos te lo esperas, ya sea en Internet o en esa cita que  con tanta ilusión esperabas.

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