Amazon tiene el reparto más rápido del mundo. Pero quizá no el más seguro para sus repartidores

Amazon tiene el reparto más rápido del mundo. Pero quizá no el más seguro para sus repartidores
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A medida que el comercio electrónico continúa creciendo también lo hace la importancia de la logística, y eso incluye a los conductores de reparto. Amazon tiene millones de pedidos todos los días y, con tantos paquetes que transportar, no hay duda del énfasis que el gigante ha puesto en en la optimización de las rutas que recorren sus empleados. Amazon ya es sinónimo de entregas rápidas, eficientes y confiables gracias a poderosos algoritmos que ayudan a aumentar la productividad de sus repartos.

Aproximadamente 85.000 conductores de reparto contratados confían en este algoritmo para hacer su trabajo. Pero, ¿es un sistema que prioriza la rapidez o la seguridad? Todo parece apuntar que lo primero.

La historia de Mike. El debate ha comenzado, como siempre suele ocurrir en estos casos, porque el trabajador de turno ha abierto la boca. Bueno, realmente sólo ha contado cómo es su día a día. Y lo que describe le pone a uno los pelos como escarpias. Nuestro amigo en la sombra es Mike, nombre que la prensa le ha puesto para ocultar su identidad, un conductor de entrega de Amazon de Florida. Este empleado está acostumbrado a correr de un lado a otro por carreteras de tres carriles para entregar paquetes. Lo hace a toda velocidad por calles comerciales concurridas durante las horas punta y cruza incluso carreteras rurales a pie.

Esto es lo que contaba al medio especializado en tecnología Motherboard:

"Lo más peligroso son las carreteras pequeñas de dos carriles que casi no tienen espacio para salir de la calzada. Los límites de velocidad en estas carreteras a menudo son de 50 a 60 kilómetros por ahora y tenemos que salir a la mitad de la carretera y cruzar muchas veces de noche. Es jodidamente horrible, honestamente. Tenía que estar atento a los conductores que aceleraban, conductores que podían perder el control y terminar golpeándome".

La realidad de los repartidores. Para los trabajadores, cruzar una carretera con los brazos llenos de paquetes es un sinsentido si quieres seguir de una pieza. Pero el algoritmo de enrutamiento diseñado para la aplicación Flex por los científicos de investigación de Amazon lo ve algo normal, algo inevitable. En EEUU y Europa, aproximadamente 85.000 conductores de reparto contratados confían en este algoritmo para hacer su trabajo. Si bien cruzar la calle en un vecindario suburbano tranquilo puede ser seguro, hacerlo en una carretera de 50 km/h puede ser mortal.

¿Cómo funciona la app? La entrega con Amazon es un poco diferente a otros gigantes en la industria de la entrega. Primero, no todos los repartidores forman parte de la compañía. La mayoría trabaja con empresas de distribución que son de propiedad privada, pero contratadas para entregar paquetes de Amazon. Alquilan furgonetas de empresas de alquiler de coches como Enterprise y recogen su carga de entrega del día en un almacén de Amazon. Con la carga que se recoge, los mensajeros reciben un programa. Por motivos de privacidad, la lista no tiene ninguna dirección impresa. En cambio, tienen códigos para zonas y cuántos paquetes corresponden a cada zona.

Luego, los conductores están obligados a usar Rabbit, la herramienta de escaneo patentada de Amazon, para escanear la lista de códigos y planificar la mejor manera de completar la ruta de entrega. Dentro de Rabbit, los conductores inician sesión en la aplicación Amazon Flex, que confirma la cantidad de paquetes que deben entregarse ese día. Planifica el itinerario para todo el día para que los mensajeros puedan verificar fácilmente qué entregas se han completado y realizar un seguimiento de su propio proceso. No es necesario ingresar manualmente nada, el escáner lee la información y le indica al conductor dónde debe dirigirse de manera sencilla.

¿Un algoritmo peligroso? Lo cierto es que después de Mike, más conductores de entrega de Amazon que trabajan en Florida, Illinois, Michigan, Carolina del Sur, Tennessee, Indiana y California, han descrito que correr a toda velocidad por la calle, o la autopista, para seguir las instrucciones de la aplicación Flex, es una constante. ¿Por qué suele pasar? Cuando un conductor tiene que realizar entregas en varias direcciones agrupadas, la aplicación Flex las combina en una sola parada, en lugar de hacer una parada en cada dirección. Es curioso cómo los conductores las llaman "paradas grupales", mientras que los ingenieros de investigación de Amazon se refieren a ellas como "consolidación de paradas".

Estas paradas suelen incluir direcciones a ambos lados de una calle o autopista. En lugar de indicar a los conductores que hagan un cambio de sentido y entreguen paquetes en un lado de la calle y luego en el otro (que tomaría mucho más tiempo) la aplicación les indica a los conductores que crucen la calle a pie. Dependiendo del tamaño y la cantidad de paquetes, es posible que el conductor tenga que cruzar la calle varias veces o correr para cumplir con las cuotas de entrega. A veces son un poco ridículas, como esta que un usuario de Reddit posteaba en un subforo de repartidores. El sistema le marcaba dos entregas en casas contiguas pero muy alejadas en el orden.

Amazon delivery

A todo trapo. En Amazon, que paga a las empresas de entrega una tarifa fija por ruta de entrega todos los días, independientemente del tiempo que tarde, el objetivo es incluir tantas entregas como sea posible en una ruta, según explica Vice en este reportaje. Por eso, los conductores de Amazon llevan quejándose meses de que sus cuotas de entrega no han dejado de crecer en la pandemia mientras se les pide que completen sus repartos en los mismos turnos de 10 horas.

Amazon, por su parte, niega que se ponga en juego la salud de sus empleados. Alexandra Miller, portavoz de Amazon Logistics, decía que si la empresa identifica problemas de calidad de datos o defectos en sus mapas, los soluciona de inmediato y explica que no sucede que los conductores de entrega crucen imprudentemente intersecciones concurridas y corran por carreteras rurales de alta velocidad.

La situación de los empleados. Es bien sabido que los objetivos de rendimiento de Amazon son, desde un punto de vista empresarial, absolutamente encomiables. Pero desde hace años, muchos trabajadores han descrito las malas condiciones y explotación que sufren en su puesto de trabajo, desde orinar en botellas de agua porque vivían con miedo a ser amonestados por su 'tiempo de inactividad" a ritmos de empaquetamiento de unas 2.000 unidades por día, es decir, cuatro artículos por minuto.

Lo que ha llevado a la compañía incluso a crear algoritmos sofisticados para rotar a los empleados entre trabajos que utilizan diferentes grupos de músculos y tendones ya que como apuntan: “el 40% de las lesiones laborales en Amazon están relacionadas con trastornos musculoesqueléticos, como esguinces o distensiones que pueden ser causadas por movimientos repetitivos”. Hace poco en Magnet contábamos la última ocurrencia de la empresa: cabinas mindfulness. Un espacio tranquilo donde la gente pueda ir y “concentrarse en su bienestar mental y emocional” cuando están estresados. Como las redes lo tildaban, un armario de la desesperación.

Imagen: Tony Webster (Flickr)

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