¿Armas? No, gracias: España es uno de los países europeos menos a favor de la posesión entre civiles

¿Armas? No, gracias: España es uno de los países europeos menos a favor de la posesión entre civiles
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El ser humano tiene una relación complicada con las armas de fuego. Es una evidencia histórica a la que los modernos estados europeos respondieron con prohibiciones y regulaciones muy duras en materia de posesión. El contrapunto, ya lo sabemos, lo ha ofrecido siempre Estados Unidos, un país donde poseer un arma de fuego es una cuestión identitaria y un derecho consagrado por la propia constitución.

Allí, naturalmente, la aprobación a las armas en manos de civiles es alta. ¿Pero qué hay del resto de países?

Los datos. A esa pregunta trata de responder esta encuesta elaborada por la Fundación para la Innovación Política, un think tank francés dedicado al estudio de asuntos económicos y sociales. En su última encuesta, cuestionan a habitantes de diversos países de todo el mundo sobre su tolerancia hacia las armas de fuego. "¿Estás a favor o en contra del derecho a tener armas para la defensa propia?", plantean. Con las respuestas han elaborado este interesante gráfico.

Por abajo. El 84% de los encuestados estadounidenses está a favor. Una cifra sin parangón entre los países desarrollados. Sólo Nigeria (76%), Serbia (68%, República Checa (64%) o México (61%) se le acercan. En el extremo opuesto de la balanza se encuentran Países Bajos (14%), Japón (15%), Corea del Sur (16%)... Y España, donde sólo un 22% de los participantes se muestra favorable a la posesión. Una cifra que encaja bien dentro de la tendencia de la Unión Europea (32%) y similar a la de otros países de nuestro entorno, como Reino Unido (22%), Dinamarca (23%) o Noruega (24%).

Las sorpresas. Por el lado de Europa, llega de la mano de Italia, con un 40% de la población partidaria de la posesión de armas. Es la cifra más elevada para los países occidentales de la Unión. Ucrania (54%) y Estonia (48%), países donde el espectro del conflicto bélico es aún reciente y donde el servicio militar es obligatorio para la mayoría de los jóvenes, puntúan comprensiblemente al alta. Por encima del 50% también se encuentran países convulsos como Israel, el Líbano o Bosnia.

Vínculos. De algún modo, los datos tienen cierta correlación con la proclividad de los habitantes de Europa a ir a la guerra en defensa de su país. En Ucrania el porcentaje de voluntarios asciende al 625; en Bosnia, al 55%; y en Letonia, otro país báltico con una minoría relevante de ciudadanos favorables a la posesión de armas (39%), al 41%. No siempre es así, claro: la mayoría de suecos y finlandeses iría a la guerra por defender a su patria pero no está a favor de tener armas.

Es cultural. Como vimos a cuenta de Australia, un país que durante décadas mantuvo una política de posesión muy similar a la de Estados Unidos y que además compartía contexto social e histórico, tener un arma en casa es una cuestión identitaria, cultural. Cuando el partido conservador promovió regularlas severamente, sus votantes se opusieron. Es lo que todavía no ha sucedido en Estados Unidos, donde la cuestión de las armas es un buen predictor de filiación partidista.

Las ideas sobre el derecho a tener armas de estadounidenses y australianos están muy influenciadas por herencia histórica: un territorio salvaje a conquistar, una presencia estatal débil y una frontera, cuando la hubo, peligrosa. Procesos culturales que Europa en ningún momento vivió, y que le han alejado (en su mayoría) de la posesión como ideal.

Imagen: Simeon Jacobson/Unsplash

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