El asesinato de Samuel es al movimiento LGBT lo que la violación de La Manada fue al feminismo

El asesinato de Samuel es al movimiento LGBT lo que la violación de La Manada fue al feminismo
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Miles de españoles salieron ayer a las calles para conmemorar a Samuel Luiz, el joven de 24 años asesinado por un grupo de siete personas al grito de "¡maricón!". Samuel, como sus agresores le hicieron saber antes y durante la paliza que terminaría con su vida, era homosexual. Pese a que la investigación policial aún no ha confirmado ni descartado el móvil homófobo, el asesinato del joven ha prendido la chispa de la indignación de un colectivo, hasta ahora, movilizado sólo de forma puntual.

El LGBT.

Miles y miles. Las fotografías hablan por sí solas. El centro de Madrid fue ocupado durante las horas de la tarde y de la noche por decenas de miles de personas en protestas por asesinato. Fue allí donde la Delegación de Gobierno, por motivos aún no aclarados, ordenó cargar a los antidisturbios, generando escenas de caos y violencia. También en Barcelona la protesta fue multitudinaria, así como en A Coruña, donde Luiz residía. Valencia, Salamanca, Sevilla, Zaragoza. Con mayor o menor asistencia, todas las grandes ciudades españolas han registrado actos similares.

Transversal. El asesinato ha coincidido con las celebraciones del Orgullo, transversales entre una buena parte de la población española desde hace muchos años. Pero al contrario que estas, de evidente carácter celebratorio y festivo, aquí el principal impulso participativo era la protesta. Y también al contrario que otras reivindicaciones políticas o programáticas, como las convocadas con motivo de la Ley Trans, la movilización fue muy transversal. Acudieron personas del colectivo LGBT o ajenas a él.

No se trataba de una pieza legislativa de difícil comprensión, sino de algo tan elemental como la empatía, la rabia y la indignación por un crimen brutal. Las miles de voces quedaron reunidas en un hashtag, #JusticiaPorSamuel, testimonio de cómo el colectivo LGBT se había puesto en el centro de la agenda... Y de la sensibilidad de una buena parte del país. Su reivindicación no era ya privativa de un nicho.

Las voces públicas. En Madrid fueron varios los representantes políticos que acudieron a las manifestaciones. Otras figuras públicas se sumaron a la ola, de un modo u otro. "No daremos ni un paso atrás en derechos y libertades. España no lo va a tolerar. Todo mi apoyo a su familia y seres queridos", tuiteaba Pedro Sánchez. "Un crimen horrible (...) Tenemos mucho trabajo por hacer para erradicar el odio. Luchemos juntos por la libertad y el respeto", escribía Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos. Otros políticos de rango menor y famosos mostraron su rechazo al crimen.

¿Familiar? Es un proceso que mimetiza al experimentado por el feminismo durante los años posteriores a la violación de La Manada. La agresión y el posterior juicio, muy público, permitió a los colectivos feministas hacer de su causa un motivo de movilización. Las últimas convocatorias de 8M son un testigo de su éxito, impulsado, en muchos sentidos, por la indignación resultante de un caso que operaba como símbolo de tantos otros abusos y agresiones sexuales. El feminismo tenía potencial de convocatoria masivo; el caso de La Manada lo activó definitivamente.

En el camino, las reivindicaciones feministas dejaron de ser consideradas un nicho o incluso una excentricidad para ubicarse en el centro del debate político, hasta el punto de absorber a partidos antaño ajenos a sus posturas. Hubo y hay más factores al margen de La Manada, pero casos así, por su carácter emocional y explosivo, sirven para proyectar ideas y movimientos de otro modo en letargo, en un segundo plano.

Siguiendo el caso. Si La Manada jugó un rol tan importante activando al feminismo fue, en parte, porque su resolución judicial se prolongó. Y fue insatisfactoria. El debate en torno a la "agresión" vs. el "abuso" y la aparente levedad de las penas ocupó la agenda mediática de forma que nadie pudiera quedar ajeno a él. El asesinato de Samuel Luiz podría seguir por el mismo camino: a esta hora, la posibilidad de que la policía niegue un móvil "homófobo", que no lo considere crimen de odio, es uno de los principales motivos de agitación en redes (y ayer en las protestas).

El tiempo dirá si el crimen de Samuel logra activar al movimiento LGBT de forma similar al feminismo durante el último lustro. Los ingredientes están ahí (en especial con un repunte en los crímenes de odio).

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