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Así se ha convertido el Mobile World Congress en el nuevo campo de batalla del independentismo

Así se ha convertido el Mobile World Congress en el nuevo campo de batalla del independentismo
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Barcelona celebra desde este fin de semana el Mobile World Congress, la feria internacional más prestigiosa en torno a la telefonía móvil. Como era de esperar, y ante el caudal de autoridades congregado, el evento ha servido para que Estado, Gobierno central y figuras independentistas escenifiquen sus particulares juegos políticos. Dada la presencia de Felipe VI en Barcelona, el soberanismo también se ha movilizado en las calles, empañando la puesta en escena del MWC.

¿Qué ha pasado? Ayer tanto Ada Colau como Roger Torrent, alcaldesa de Barcelona y presidente del Parlament de Catalunya, optaron por ausentarse de la recepción oficial de Felipe VI. Ambos lo hicieron en protesta por el discurso del monarca el pasado octubre, muy duro con el independentismo. Colau sí estuvo presente en el discurso, y ambos acudieron a la cena. El Gobierno central ha criticado con dureza su ausencia simbólica, aunque los discursos han sido planos.

¿Por qué es importante? El MWC se ha convertido en otra partida de ajedrez entre las autoridades del Estado, los independentistas y los posibilistas como Colau. Para las primeras, la convulsión mediática que ha agitado al congreso refrenda las severas consecuencias de imagen internacional que el procés está infringiendo en Cataluña. Para los segundos, una protesta icónica sirve para mostrar a su electorado y al mundo su rebeldía frente al Estado (una oportunidad única ante la visita de Felipe VI).

¿Y tiene consecuencias? Es la pregunta del millón. Diversos medios de comunicación contrarios a la independencia han publicado piezas donde analizan las serias posibilidades de que el MWC se marche de Barcelona. El contrato de la ciudad con GSMA, la organizadora, expira en 2023, pero puede ser revisado si hay inestabilidad política. El Gobierno ha filtrado planes para retener el evento en la ciudad. Su impacto económico es alto (alrededor de 450 millones de euros y unos 18.000 empleos).

Colau, en contraria tónica al Gobierno central, ha reafirmado que el MWC también se celebrará en Barcelona en 2019.

¿Hay referentes? Más o menos. El año pasado, Barcelona perdió la Agencia Europea del Medicamento, una de las más importantes de la Unión Europea. Tenía posibilidades, y algunos analistas ataron su derrota al procés. El proceso final de selección se produjo en la recta final de 2017, en noviembre, apenas un mes más tarde de la Declaración Unilateral de Independencia y del 155. Para el unionismo, la inestabilidad hizo perder la AEM y podría llevarse por delante al MWC, lo cual refrendaría su discurso sobre el procés.

¿Y el ruido se escucha? Hay que interpretar con cautela tanto las advertencias oscuras del unionismo como el optimismo sempiterno del independentismo. A nivel internacional la cobertura mediática se ha centrado en las novedades del congreso. Sin embargo, las protestas callejeras (muy sonadas) y el interés político de la confrontación sí ha tenido cierto eco. Saber hasta qué punto estos hechos afectan al futuro del MWC es difícil, y si bien los análisis se magnifican desde España, es cierto que su imagen se ve atada al juego de desplantes políticos.

Imagen | Gtres

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