Billetes más caros y vía libre a jets privados: así funcionará el nuevo impuesto a la aviación de la UE

Billetes más caros y vía libre a jets privados: así funcionará el nuevo impuesto a la aviación de la UE
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Durante años, los países de la UE han permitido que las aerolíneas eviten pagar impuestos sobre los combustibles de aviones contaminantes. Sí, ese medio de transporte que supone un 2,5% de las emisiones de CO2 totales a nivel mundial. Ahora, con una escalada desenfrenada de la crisis climática, la Unión Europea quiere dar un golpe en la mesa que ponga fin a la exención fiscal. El plan de Bruselas es aumentar los impuestos sobre los combustibles que contaminan e introducir por primera vez un impuesto a nivel de la UE sobre el queroseno de aviación.

De momento, la polémica ya está servida por varios motivos: pagaremos más por el billete, y ni los jets privados ni los aviones de carga tendrán que hacer frente a este impuesto.

La medida. La Comisión Europea ya se encuentra redactando una revisión de la fiscalidad energética de la UE. Es parte de un paquete de medidas que tienen como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa en un 55% para 2030. Esos son los niveles de 1990. Y uno de los objetivos es atajar el problema de la aviación, que lleva años escapando a los impuestos sobre el combustible de la UE. Esa exención "no es coherente con los desafíos y las políticas climáticas actuales", dice el documento.

La propuesta impondría un nivel mínimo de impuestos en toda la UE sobre los productos energéticos suministrados como combustible para aviones con vuelos dentro de la UE. A partir de 2023, la tasa impositiva mínima comenzaría en cero y aumentaría gradualmente durante un período de 10 años, hasta que se imponga la tasa completa. De momento, no se sabe cuál será esa tasa. Lo que sí conocemos es que los combustibles sostenibles, incluido el hidrógeno renovable y los biocombustibles, no tendrán que enfrentarse a esos impuestos durante los 10 años.

Excepciones. No son los únicos que se salvan. La Comisión Europea ha propuesto eximir también a los aviones privados y los vuelos de sólo carga. A la comisión le preocupa que gravar el combustible para los vuelos de carga pueda afectar negativamente a las aerolíneas de la UE. Los transportistas de terceros países, que también tienen una participación significativa en el mercado de carga dentro de la UE, deben estar exentos debido a los acuerdos de servicios de aviación, argumenta la Comisión.

Y con esto ya tenemos un claro ganador: Amazon.

El problema de los jets. Por otro lado, los aviones privados gozarán de una exención mediante la clasificación de "aviación comercial", un agujero por donde podrán colarse las aeronaves de empresas para el transporte de pasajeros como una "ayuda para la realización de sus negocios", si en general se considera que no es de contratación pública. Pero ojo, también les vale para vuelos "de placer" para fines "personales o recreativos". Curiosamente, los vuelos a destinos populares ya aumentaron durante las temporadas de verano. Por lo que diferentes expertos abogan por aplicar el impuesto para este sector de aviones privados "impulsado por el ocio".

Si el creciente sector ya facturó un 14% más el año pasado, se puede sospechar que la tendencia seguirá en auge con estas medidas en pie. Y, sin embargo, varios informes indican que las emisiones de CO2 de los aviones privados en Europa aumentaron en un 31% entre 2005 y 2019. "Volar en un jet es probablemente lo peor que puedes hacer por el medio ambiente", explican desde Transport & Environment.

Billetes más caros. Aunque muchos países de la UE han acogido con satisfacción un impuesto sobre el queroseno, ha provocado la resistencia de la industria de la aviación, que va a tener que pagar por su contaminación. Y claro, quienes también van a pagar las consecuencias son los propios pasajeros en sus billetes. En España, el plan 'España 2050' ya propone una serie de impuestos sobre los vuelos que se refleja en el precio de algunos billetes como en una tasa en el combustible.

También se plantea crear una tasa de viajeros frecuentes (con especial atención al puente aéreo Madrid-Barcelona) o para vuelos de corta distancia, así como la posible prohibición de viajes de avión para rutas que podrían realizarse en tren en menos de 2 horas y media.

No es algo nuevo. Países como Francia, Países Bajos o Suecia ya han aplicado una serie de tasas para los pasajeros que realicen tanto vuelos nacionales como internacionales. Lo hemos contado en Magnet. En el caso de Países Bajos, los vuelos de este país aplican una tasa de 7,45 euros en cada ticket. En Francia, esta tasa oscila entre los 1,50 euros y los 18 euros en función de si el vuelo es nacional, intraeuropeo o extracomunitario. En la misma línea, Austria ya ha introducido un impuesto de 30 euros sobre el precio del billete para todos los vuelos por debajo de los 350 kilómetros.

Las aerolíneas no están muy a favor de este tipo de tasas. Además, la subida del precio de los vuelos podría desalentar a los turistas a realizar la compra de billetes. El operador Ryanair ya amenaza con la idea de reducir su cantidad de vuelos a España si finalmente el Gobierno aprueba la subida de más del 5% de las tasas que se propone en su plan.

El camino de Europa. Con todo, presentar las propuestas podría resultar muy complicado políticamente. Los cambios en las tasas impositivas de la UE requieren la aprobación unánime de los 27 países de la UE, lo que significa que un solo estado podría vetarlos. Los países de la UE son responsables de establecer impuestos nacionales por su cuenta, aunque Bruselas puede establecer tasas mínimas para todo el bloque, que es lo que se pretende ahora.

Los gravámenes se basarían en el contenido energético y el desempeño ambiental de un combustible, lo que significa que los combustibles contaminantes se volverían más caros. El resultado perfecto para que las aerolíneas comiencen a usar combustibles sostenibles, como el queroseno electrónico. El consumo de estos combustibles se ha visto obstaculizado por los elevados costes y representan menos del 1% del consumo para aviones en Europa. Veremos si se logra revertir la tendencia con todo este trasiego.

Imagen: Unsplash

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