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Menos bosques, más ciudades: así estamos transformando poco a poco la superficie del planeta

Menos bosques, más ciudades: así estamos transformando poco a poco la superficie del planeta
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Cuando hablamos de cómo el planeta está cambiando solemos pensar en las consecuencias de la contaminación y de las emisiones de los combustibles fósiles. Por un lado, es el problema más acuciante que afronta la humanidad. Sabemos que si no logramos reducir el ritmo del calentamiento global (y a esta hora no parece que seamos capaces), el modo en el que habitamos el mundo se transformará radicalmente. Para mal.

Pero el estrés al que sometemos al globo se manifiesta también en otros ámbitos. Uno muy significativo es el del uso que damos al terreno. O más bien, al que la naturaleza, en conjunción con el ser humano, le da. Un reciente estudio publicado por un grupo de investigadores de la Universidad de Cincinnati ilustra cómo los diversos tipos de superficie que conviven en la Tierra han ido cambiando durante los últimos veinticinco años.

¿Hay más árboles o menos? ¿Ha ganado espacio la agricultura? ¿Cuánto espacio le están ganando las ciudades al campo? ¿Qué hay de las zonas pantanosas, o de los desiertos? ¿Y qué pasa con los pastos? Son preguntas que no solemos hacernos en nuestro día a día pero cuyas respuestas de forma decisiva en el entorno que nos rodea. El mundo siempre ha estado sometido a permanentes cambios. Los de ahora son más drásticos.

Para ilustrarlo del mejor modo posible, el estudio, publicado en el International Journal of Applied Earth Observation and Geoinformation, se ha valido de un puñado de mapas diseñados a partir de los datos obtenidos por la Agencia Espacial Europea. A través de las imágenes satelitales, como ya sabemos, es sencillo hacerse a la idea del tipo de uso que tiene cada región del planeta (pongamos, como han hecho los científicos, en porciones de unos 8 kilómetros cuadrados).

El resultado son estos estupendos mapas que analizan continente a continente qué elementos han ido al alza en detrimento de otros. El caso más significativo es el de América, muy especialmente el de América del Sur: todos estos cuadraditos de color granate indican pérdida de la masa forestal. Es decir, el color representa el intenso proceso de deforestación al que se ha sometido al Amazonas, muy especialmente en el interior de Brasil, pero también en Bolivia, Paraguay o el norte de Argentina.

Americas Mapa

Chile, Uruguay y el este de Brasil han ganado bosques (verde oscuro), mientras que el interior continental se ha llenado de más campos de cultivo (amarillo). La deforestación también es intensísima en Centro América. En Norte América, por su parte, han crecido más árboles (sobre todo en Canadá) y muchos más asentamientos urbanos (en especial en las costas, en color rosa oscuro). De un vistazo, un largo proceso se comprende mejor.

En Europa y Asia la historia es muy distinta. Ambos continentes destacan por la notable ganancia de terreno urbano frente al rural, destacando por encima de todos el litoral chino, cada vez más desarrollado. El interior ruso ha perdido grandes masas boscosas, tanto en la parte europea como en Siberia. A cambio, el norte de los países escandinavos parece llenarse de más y más árboles. En la estepa centroasiática (Irán incluido) está creciendo de forma notable la agricultura (gracias a la explotación de recursos como el Aral, ya desaparecido).

La deforestación es intensísima en el sudeste asiático (Tailandia, Vietnam, Indonesia), en parte para dotar de espacio a la agricultura. Los pastos crecen en el interior chino y pakistaní.

Mapa Buena Dos Asia

África, por su parte, ha visto cómo la línea del Sáhara se ha retraído hacia el sur a causa del calentamiento global. Al mismo tiempo, la agricultura (amarillo) ha florecido en el Sahel, allí donde resulta más vital y donde el agua es un bien cada vez más escaso. Hay menos bosques en la Gran Franja del Rift, pero se ganan espacios arbóreos en otros puntos del continente. Los espacios urbanos siguen siendo tímidos, pero han obtenido grandes ganancias en Sudáfrica y Nigeria.

En global, la lectura es clara: la agricultura es la gran beneficiada de los últimos 25 años de desarrollo, mientras que los bosques, pese a notables avances, han seguido perdiendo terreno en agregado; los pastos y las ciudades han crecido, frente a un retroceso general de áreas húmedas o las zonas de vegetación intermedia (matorrales).

Buena Mapa Africa Y Oceania
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