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Las cápsulas de café compostables: la última solución a una práctica contaminante y poco sostenible

Las cápsulas de café compostables: la última solución a una práctica contaminante y poco sostenible
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Una cápsula de café puede tardar hasta 500 años en descomponerse debido al aluminio y el plástico que la conforman. Sin embargo, cada vez son más las empresas comprometidas con el impacto ambiental generado por la burbuja de las cafeteras monodosis que están comenzando a diseñar cápsulas compostables. Es decir, una alternativa que puede arrojarse al contenedor orgánico porque a los pocos meses pasa a ser un nutriente más del suelo en lugar de un agente contaminante.

Cápsulas compostables. El departamento de desarrollo e innovación de la marca de café italiana, Lavazza, ha dado con un nuevo polímero capaz de descomponerse en el compost a los seis meses de ser desechado. Es decir,el mero hecho de que estas cápsulas no estén fabricadas en aluminio hace que puedan arrojarse a la basura orgánica para, una vez mezcladas con el resto de desechos, sirvan de alimento a la tierra. 

Desde la compañía italiana, buscan que las Eco-caps sustituyan al resto de cápsulas de café de uso doméstico para final de año. No obstante, todos aquellos clientes que quieran probarlas ya pueden suscribirse a través de su formulario web y solicitar un primer envío, ya que la tienda online será el canal de venta principal.

¿Por qué es importante? En 2018 los ingleses consumieron un billón de cápsulas de café, de las cuales al menos 700 millones estaban fabricadas en plástico y aluminio. A excepción de hallazgos como los anteriores, las cápsulas de café monodosis siguen este proceso de fabricación algo que dificulta y mucho su reciclado ya que ambos materiales se entremezclan con el café.  ¿Problema? Las cápsulas pueden llegar a tardar 500 años en descomponerse.

El aluminio. La mayoría de las cápsulas vienen envasadas en este material porque es el que mejor conserva el sabor, el aroma y la intensidad del café. Sin embargo, fabricar aluminio requiere una gran cantidad de energía y tiene un elevado impacto ambiental principalmente porque solo se recicla en torno al 20%. Para reducir el impacto, desde Ecoembes recomiendan informarse de los puntos de recogida de cada marca y así poder entregar los envases usados para su posterior y correcto tratamiento. Como última opción (aunque no idónea) se aconseja también el contenedor amarillo.

Baleares las prohibirá en 2021. La Ley de Residuos y Suelos Contaminantes de Islas Baleares vetará dentro de un año y dos meses los plásticos de un solo uso, así como las cápsulas de café que no sean compostables o fabricadas a partir de sustancias orgánicas. En la misma línea, la nueva normativa también prohibirá la venta de cartuchos y toners que no sean recargables.

Por su parte, ciudades como Hamburgo prohibieron también las monodosis de cafeína en los edificios gubernamentales allá por 2016.

Los números de las cápsulas. Según cuenta The Guardian, actualmente, estamos consumiendo 20 mil millones de cápsulas al año, una cifra con la que se podría rodear la Tierra hasta 14 veces. Solo España (tercer país con mayor consumo de café del mundo) se consumen anualmente 40.000 toneladas de cápsulas. Y es que, de 2007 a 2014, la burbuja de este tipo de cafeteras creció un 26% en todo el mundo, ocho veces más deprisa que el resto de las modalidades de café juntas. De ahí que actualmente más que nunca, las empresas trabajen en dar con una fórmula que permita mantener este modelo de forma sostenible.

Imagen: Jisu Han/Unsplash

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