Las carreras de drones están muy bien. Pero lo que realmente lo peta es el fútbol-drone

Drone Soccer
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Tan pronto como el primer drone alzó el vuelo (bueno, quizá no el primero) su creador tuvo una brillante idea: ponerle a competir con otros drones. Es inevitable. El ser humano ha creado toda suerte de máquinas con fines utilitarios (coches, motocicletas, tractores, camiones, aviones) derivados rápidamente hacia la práctica competitiva. O lo que es lo mismo, hacia las carreras. Era inevitable que el drone racing se convirtiera en un deporte, algo más que un e-sport, de amplio seguimiento.

Pero tan sólo representa el principio.

A jugar. Como relata este divertido reportaje de Forbes, el verdad el drone soccer, o fútbol-drone, está ganando popularidad y atención mediática en Estados Unidos. Existe ya una suerte de ente federativo (United States Drone Soccer), reglas definidas (equipos de tres o cinco drones cada uno y un terreno de juego de tres metros de ancho por seis de largo) y crecientes estilos, estrategias y mecanismos de juego. El vicepresidente de USDS lo define como una versión tecnológica del Quidditch.

¿Cómo? Lo cierto es que el fútbol-drone tiene ciertas similitudes con el deporte mágico practicado en Hogwarts. Cada equipo debe designar a un delantero o goleador (striker) encargado de pasar por el aro rival y anotar puntos para su equipo. El resto de sus compañeros (dos o cuatro en función del nivel de maestría de los equipos) se dedican a tareas defensivas y ofensivas. Hay bloqueos, desmarques y todo un abanico de estrategias refinadas semanalmente entre los incipientes jugadores.

Este vídeo da una idea muy aproximada de su mecánica.

Al choque. Como el Quidditch, en esencia un rugby sofisticado, el fútbol-drone es un deporte de contacto. Los aparatos se estorban los unos a los otros y entorpecen las tácticas del rival mediante el choque. Esto provoca que sus pilotos deban repararlos con rapidez. Los drones utilizados aquí son ligeros, cuentan con piezas fácilmente recambiables y con algunos añadidos de protección (pequeñas cúpulas). Darse vida reparando es importante: se juega por sets y se anotan entre dos y cinco goles por set.

En las aulas. Si todo esto suena a pequeña fantasía adolescente... Es porque en gran medida lo es. US Soccer Drone tiene un programa dedicado específicamente al desarrollo del deporte en las aulas. Tiene todos los componentes necesarios para triunfar entre alumnos y profesores: competitividad, diversión y elementos educativos puestos en práctica (hay que construir los drones e innovar sobre ellos). No es de extrañar que la primera competición oficial tuviera un claro acento académico y escolar (fue en Colorado, el pasado mayo).

A crecer. Al igual que las carreras de drones, el fútbol-drone ya está registrado como una competición reglamentada y arbitrada por la Federación Mundial de Deportes Aéreos (sí, existe). Por el momento, las carreras le llevan ventaja. Tienen su propio espacio en una de las principales cadenas deportivas estadounidenses (ESPN), un público fidelizado y bastante dinero invertido. Aun le queda mucho por delante, pero GQ lo bautizaba hace unos años como "el próximo deporte de los €1.000 millones".

¿Qué puede ofrecer el drone-fútbol a cambio? Como se explica en Forbes, lo mismo que otras competiciones similares y humanas, como el fútbol o el baloncesto. Hay un componente estratégico y táctico y una apelación a un público generalista que las carreras de drones, muy dependientes de aficionados a otro tipo de competiciones de velocidad, no tienen. Y objetivamente, añadimos, es más divertido.

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