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Caso Zozulya: la suspensión del partido es sólo el último episodio de la guerra entre Tebas y Bukaneros

Caso Zozulya: la suspensión del partido es sólo el último episodio de la guerra entre Tebas y Bukaneros
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"Puto nazi". Dos palabras bastaron para que los jugadores del Albacete Balompié se plantaran. El cántico, entonado por los ultras del Rayo Vallecano, los Bukaneros, y dirigido contra el delantero ucraniano del club manchego, Roman Zozulya, motivó la suspensión del partido que enfrentaba a ambos equipos en la noche de ayer. La decisión, inédita en la historia reciente del fútbol español, es hoy objeto de una enorme controversia pública.

¿Se debe suspender un partido por una acusación política?

Contexto. Lo cierto es que la historia va más allá de un simple cántico, y se enmarca en la guerra abierta entre el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, y Bukaneros. Su origen remoto se encuentra en la cesión frustrada de Zozulya al Rayo Vallecano, durante el mercado de invierno de la temporada 2016/2017. El Betis, su propietario, deseaba deshacerse del jugador, y firmó un contrato de cesión con la entidad madrileña. Hasta aquí, todo normal.

Disputa. No se había secado la tinta del acuerdo cuando parte de la afición del Rayo, de marcado carácter izquierdista, se movilizó en su contra. La Plataforma ARDV, la agrupación de peñas del club, emitió un comunicado denunciando la presunta ideología fascista de Zozulya. Se difundieron imágenes del jugador comparándose con Stepan Bandera, líder nacionalista ucraniano durante la Segunda Guerra Mundial y colaborador de los nazis, o con grupos paramilitares del Donbass.

En su primer entrenamiento, Zozulya fue hostigado y abucheado.

Rechazo. Fue entonces cuando la entidad se echó atrás. Zozulya decidió regresar a Sevilla y entrenar con el Betis por el resto de la temporada, mientras ambos clubes aclaraban la cuestión. Se trataba de un hecho inédito: un grupo de aficionados había impedido el contrato de un futbolista por su filiación política. Su club había cedido a la presión. La Liga presentó una querella contra los hinchas. El motivo: coacción violenta contra Zozulya.

Culebrón. El caso Zozulya coleó durante meses, y provocó la involucración de la embajada de Ucrania en España (el jugador financia programas de apoyo militar supervisados por el gobierno ucraniano). Meses después, el Betis se haría cargo de la ficha y rescindiría unilateralmente el contrato del jugador (compensación económica incluida). El juez, por su parte, desestimaba la querella de La Liga al no entrever violencia alguna.

Sí observó lo siguiente:

Los aficionados desplegaron una conducta tendente a influir en los dirigentes para que el futbolista no defendiera la camiseta del Rayo Vallecano, y con muy poco lo consiguieron (...) un clima en contra del fichaje a través de redes sociales, cuatro chavales a las puertas con insultos, una pancarta y una reunión con jugadores fueron suficientes para que el jugador ni siquiera llegara a presentarse ni a entrenar con el equipo que le acababa de fichar.

Enfrentamiento. Tebas, de marcada ideología derechista, interpretó el órdago lanzado por Bukaneros en clave personal: "Ese tema afecta a la imagen de la Liga española y de España". El triunfo del grupo ultra sería el triunfo de "tribunales populares" que "permiten juzgar" a futbolistas y entidades en función de sus preferencias políticas. En pleno culebrón, un jugador del Rayo, Roberto Trashorras, acusaría a Tebas de amenazarle con multas de hasta 10.000€ por apoyar públicamente a Bukaneros.

Campaña. Los desencuentros son ideológicos y estratégicos. Tebas lleva años promocionando una campaña de tolerancia cero contra los grupos ultras y violentos en los estadios, entre ellos Bukaneros. En 2013, el colectivo desplegó una pancarta titulada "Se busca vivo o muerto" junto a una fotografía de Tebas, acusado de "matar" al fútbol español. Fue retirada antes de un partido, al borde de la suspensión, y recogida en acta.

El regreso de Zozulya a Vallecas tras su no convocatoria hace dos temporadas ha reavivado un enfrentamiento gestado a fuego lento. La Liga ha mostrado su apoyo al árbitro del encuentro, lo que ahonda en un hecho singular: el primer partido de la historia de España suspendido por insultos en el estadio no se ha debido al racismo o la homofobia... Sino por la acusación de "nazi".

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