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¿La "cepa británica" tiene la culpa? Qué sabemos sobre la nueva variante en la crisis de Irlanda

¿La "cepa británica" tiene la culpa? Qué sabemos sobre la nueva variante en la crisis de Irlanda
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Irlanda vive una situación límite. El país que durante varias semanas registró la menor incidencia acumulada del continente, con menos de 100 casos por cada 100.000 habitantes durante catorce días, suma desde principios de año entre 4.000 y 8.000 casos diarios. O lo que es lo mismo: una IA por encima de los 1.200 casos por cada 100.000 habitantes durante las últimas dos semanas. Su repentina escalada supera, con mucho, a la de Reino Unido, sumergido en su particular crisis.

¿Qué está pasando?

¿La cepa? Exploramos su situación la semana pasada. Desde entonces las autoridades sanitarias del país han tratado de dilucidar hasta qué punto el drástico aumento de los contagios está relacionado con la "cepa británica" (B.1.1.7). El día de Año Nuevo y con la transmisión ya descontrolada, el National Virus Reference Laboratory, la institución pública encargada de monitorizar el desarrollo de la epidemia, atribuía a la nueva variante "el 10%" de los contagios. El problema era otro.

La evolución. ¿O no lo era? Ese porcentaje ha aumentado día a día. El jueves, el ministerio de Sanidad admitía que la cepa se encontraba ya en el 24,9% de las muestras secuenciadas durante la primera semana del año, un porcentaje significativamente superior al 8,6% de la tercera semana de diciembre. Y ayer, apenas cuatro días después de la última actualización, el primer ministro disparaba el porcentaje al 45%. Casi la mitad de los contagios registrados en Irlanda se debían a la variante.

¿Es así? Los datos de Irlanda son alarmantes y coinciden con la mayor transmisibilidad de la mutación observada en Reino Unido (de un 3% a un 90% de todas las variantes secuenciadas en apenas un par de semanas), pero también adolece de un problema: parte de una base muestral muy pequeña. El porcentaje del 8,6% se publicó en base a 70 muestras; el del 24,9%, a 189; y el del 45%, a 92. Es decir: parece evidente que la variante B117 ha ganado terreno en Irlanda. También que necesitamos más datos.

Otros países. Los puede ofrecer Dinamarca, uno de los tres países del mundo que más está secuenciando el virus (128 muestras por cada 1.000 contagios conocidos, frente a los 44 de Reino Unido o los 9 de Irlanda). En esta estupenda web del gobierno se puede observar qué porcentaje del total representa la variante B117 respecto al número de casos analizados diariamente. Los últimos tres porcentajes: 0,9%, 1,9%, 2,9% (sobre 2.700, 2.400 y 1.200 muestras). Su foto es más precisa.

Dinamarca es interesante por dos motivos. Primero, porque su base muestral es más amplia, lo que nos permite conocer en mayor grado el comportamiento de la nueva variante. Y segundo, porque sus contagios, tras un repunte durante los últimos días, se han estabilizado. Esto no significa que la variante no tenga un rol clave en la crisis de Irlanda o que, de llegar a España a mayor escala, no dispare los casos de igual modo. Simplemente es demasiado pronto para saberlo.

Causas. La mayor parte de países europeos afrontan una alarmante escalada de contagios. Puede ser la variante. Puede ser la Navidad. Seán L’Estrange, un científico social del University College de Dublín consultado por The Guardian, apunta hacia las festividades y a la relajación de las restricciones planteada por el gobierno irlandés: "Fue irresponsable. Obviaron la evidencia (...) Fue una decisión débil y sentimental". Según él, el vertiginoso aumento de los contagios comenzó antes de que la variante británica fuera secuenciada por los laboratorios irlandeses.

¿Qué cambia? La experiencia irlandesa, no obstante, ha alarmado ya al resto del continente. La mezcla de festividades y nueva variante puede ser explosiva. Pero lo cierto es que aún sabemos poco sobre esta última, con un grado de transmisibilidad que oscila entre el 25% y el 70% en función del estudio. A corto plazo, además, la respuesta pública no cambia: la cepa se transmite más pero se transmite de igual modo, por lo que las recomendaciones (mascarillas, distancia social, lavar manos, evitar aglomeraciones) y restricciones no varían para prevenirla.

Un problema derivado de esta y otras cepas (porque no es la única, hay más) es su hipotética resistencia a las vacunas. Pero es un problema a medio plazo. En última instancia, la variante llevaría circulando meses en Europa. Con un último detalle: Reino Unido ya está estabilizando sus contagios, tras semanas duras y un confinamiento duro, casi total.

Imagen: Simon

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