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Cien años y un glaciar menos: el drama del Mont Blanc, explicado en dos fotografías

Cien años y un glaciar menos: el drama del Mont Blanc, explicado en dos fotografías
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Emmanuel Macron visitó ayer el Mont Blanc y quedó impactado. No tanto por lo impresionante del mayor macizo de los Alpes, ubicado a más de 4.700 metros de altitud, sino por la ausencia de un elemento que lo había definido durante siglos: el glaciar. No había ninguno. Se había evaporado. La visión motivó medidas inmediatas para limitar el acceso a la montaña y para castigar con dureza a quienes la ensucien y contaminen.

¿Es para tanto? Dos fotografías ilustran el fenómeno.

Ayer y hoy. Las subió el propio Macron poco después a su cuenta oficial de Twitter. A la izquierda, una fotografía del glaciar del Mont Blanc en 1910, mucho antes de que los efectos del calentamiento global fueran cristalinos en la superficie de la Tierra. A la derecha, el mismo lugar en 2020. Donde antes había una larga lengua de hielo hoy apenas queda su espectro.

¿Por qué? Es una imagen que hemos visto repetida en infinidad de ocasiones, ya sea en Alaska, en la Antártida o en las altitudes del Himalaya. La situación en los Alpes es de particular gravedad: entre 1850 y 1975 sus glaciares perdieron el 50% de su volumen, y desde entonces entre el 35% y 40% de lo que restaba. Se calcula que para finales de siglo dos terceras partes de los 4.000 glaciares de la cordillera se habrán esfumado.

Todo ello al margen de nuestras medidas medioambientales. Gran parte de los efectos del cambio climático están bloqueados. El destino de los Alpes, en cierto modo, está sellado.

Consecuencias. ¿Desaparecerá el hielo de las altitudes de Europa? Es un proceso que ya ha comenzado. Sus consecuencias son visibles. En Suiza, por ejemplo, el retroceso de los glaciares ha dejado al descubierto los cadáveres perdidos de montañeros que surcaron sus alturas en los años '20. Las altas temperaturas también son un problema para las estaciones de esquí: hoy la nieve invernal es un 40% menos abundante que entre 1909 y 1988, poniendo en peligro su propia supervivencia.

Medidas. Macron ha encontrado en el Mont Blanc la última línea de batalla. Su gobierno impulsará una regulación del alpinismo en el macizo, receptor de unos 30.000 montañeros anualmente. No está claro qué criterios se seguirán para limitar el acceso. Sí se han anunciado multas más duras: entre 750€ y 1.500€ para aquellos que depositen sus residuos en el monte, muy por encima de los 38€ actuales.

Los alpinistas deberán planificar y notificar su ruta con antelación, y llevar material adecuado. Macron aspira a frenar así el retroceso del Mont Blanc, que ha perdido casi tres kilómetros en el último siglo y medio. 

En todas partes. Como hemos visto en otras ocasiones, el sino de los glaciares es incierto en todo el mundo. Incluso en lugares tan septentrionales y fríos como Islandia, donde el 11% del territorio está cubierto por glaciares, su futuro está en entredicho. Hace algunos meses desapareció su primer glaciar, el Okjökull. En su lugar, las autoridades colocaron una placa conmemorando lo que una vez existió.

Un pequeño recordatorio de un mundo que, poco a poco, se está esfumando.

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