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¿La clave para ser un artista famoso? No es el talento, sino tener una buena red de contactos

¿La clave para ser un artista famoso? No es el talento, sino tener una buena red de contactos
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El arte vanguardista resulta en ocasiones incognoscible. Discernir entre una obra maestra y un cuadro mediocre resulta, en ocasiones, complejo para el ojo no entrenado en los fundamentos básicos de la pintura o el conceptualismo. A menudo, la respuesta a por qué un artista alcanza la fama o queda en el ostracismo reside en el talento. O al menos eso es lo que tendemos a creer. Podría no ser así.

¿Por qué? Es al menos la asunción que ataca un reciente estudio elaborado por Banerjee Mitali y Paul L. Ingram, investigadores de la Universidad de Columbia. El trabajo analiza la fama absoluta alcanzados por un puñado de figuras de principios del siglo XX y concluye que son las redes de contactos, y no la creatividad, el factor clave que proyecta la celebridad de los artistas. Es el networking, no el talento.

¿Cómo? Para llegar a tal conclusión los investigadores ponderaron tres elementos distintos: fama, redes sociales formales o informales, y creatividad. Para medir la fama, Ingram y Mitali utilizaron bases de datos digitales tanto en francés como en inglés para calcular el número de citaciones a cada artista. A un mayor volumen de menciones en prensa o en libros, mayor celebridad atribuible.

En materia de redes, el trabajo se valió de otro realizado en 2012 por el MoMa (explorable aquí) en el que se estudiaban los contactos y las relaciones personales de los artistas abstractos del siglo XX. Una mayor conectividad, como es lógico, equivalía un networking más exitoso. Picasso o Kandinsky eran los mejor conectados.

El talento. Para medir la creatividad el estudio empleó dos elementos. Por un lado, machine learning: un algoritmo recopiló numerosas obras y las valoró en función de su ruptura formal u originalidad respecto a los cuadros del siglo XIX. Por otro, cuatro expertos en Historia del Arte, encomendados con idéntica misión. Las obras mejor valoradas por ambos correlacionaron positivamente.

¿Resultado? Los artistas más famosos no eran los más creativos, sino los mejor conectados. El estudio atribuye a las redes sociales un rol más importante a la hora de cimentar la fama de un artista que su originalidad o talento. Es decir, hay un elemento de construcción social en nuestra admiración por hombres como Pollock o Tzara que no se corresponde necesariamente con su arte.

Entonces... ¿Significa esto que Picasso o Kandinsky no eran buenos? No, claro, sólo que su capacidad para comunicar a audiencias internacionales muy variadas y su habilidad para labrar buenas relaciones y posiciones mediáticas o sociales privilegiadas fueron más determinantes en que reconozcamos sus nombres a día de hoy. Eso ayuda a explicar el ostracismo de las mujeres en el arte.

La fama es una ilusión. Y para obtenerla, el networking es el arma más poderosa.

Imagen: AP

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