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Colombia ya está un paso más cerca de elegir como presidente a un exguerrillero izquierdista

Colombia ya está un paso más cerca de elegir como presidente a un exguerrillero izquierdista
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Casi veinte millones de colombianos acudieron ayer a las urnas para dirimir qué dos candidatos se enfrentarán por la presidencia del país en la segunda ronda. El llamado era histórico, tanto por la excepcional situación del país, en pleno proceso de paz, como por el perfil de los candidatos. Finalmente, serán Iván Duque y Gustavo Petro quienes se enfrenten por un voto que se antoja decisivo. Especialmente por el extraordinario, histórico carácter de Petro.

¿Por qué importa? Ex-alcalde de Bogotá, Petro militó durante años en la guerrilla M-19, un grupo paramilitar marxista responsable, entre otros muchos crímenes, de la Toma del Palacio de Justicia. Petro entraría a la política a través de la formación que siguió a la disolución de la guerrilla, y cosechó un rutilante éxito accediendo al gobierno de la capital del país. Lo hizo sobre una plataforma nítidamente progresista y atrayendo a grandes capas de votantes antaño excluidos.

Es un hombre que proviene, literalmente, de los márgenes del sistema. Que haya llegado tan lejos en un proceso presidencial colombiano es por sí mismo asombroso.

¿Puede ganar? Sí y no. Todo depende de cómo se repartan los apoyos a candidatos eliminados en la primera ronda. El más importante es Sergio Fajardo, político regeneracionista y ex-alcalde de Medellín. Se quedó a un puñado de votos de acceder a la segunda vuelta, y su carácter progresista (pero moderado) permitiría suavizar el conflictivo perfil de Petro de mediar apoyo público. Duque también está interesado en sus votos, que le acercarían al centro y le alejarían de su perfil duro.

¿Quién es Duque? El candidato de la derecha, muy afín al polémico ex-presidente Uribe. Duque ha sido hostil al histórico acuerdo firmado por Santos y su elección podría laminar o ralentizar el camino hacia la paz. En gran medida, es el antagomismo perfecto de Duque: hombre conservador, simpático al establishment económico y político del país, y punta de lanza de la plataforma política que ha dominado la política colombiana desde principios de siglo, Álvaro Uribe*.

¿Qué está en juego? Todo. En lo social, Duque y Petro representan dos aproximaciones radicalmente distintas a la cuestión de la paz. El primero podría revertir el camino andado por Santos; el segundo lo profundizaría. En lo económico, Duque mantiene un perfil clásico poco interesado en la resolución de desigualdades; Petro es un radical de izquierdas cuyo éxito electoral ha residido sobre su capacidad para conectar con las clases más depauperadas y olvidadas de Colombia.

El conflicto ideológico entre ambos es enorme. De ahí que gran parte del voto se vaya a decidir en oposición: queda saber si quienes no quieren a Duque son más o menos que quienes odian a Petro.

¿Cuándo se sabrá? Comienza ahora la segunda ronda de la campaña electoral. Duque y Petro tienen aproximadamente dos semanas para convencer a Fajardo y a sus votantes de que su opción es la mejor para los intereses del país. Colombia, en pleno cambio económico y pacificación, se encuentra en una encrucijada histórica que podría colocar al primer presidente abiertamente izquierdista al frente del estado. El 17 de junio se resolverá su futuro.

Imagen | Henry Romero/AP

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