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¿Cómo de probable es que Corea del Norte y Corea del Sur vuelvan a la guerra?

¿Cómo de probable es que Corea del Norte y Corea del Sur vuelvan a la guerra?
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Durante la madrugada de hoy, el régimen de Pyongyang ha realizado su quinto test nuclear en apenas diez años. El gobierno de Corea del Norte, aparentemente y según informan los medios propagandísticos del régimen comunista, ha lanzado una bomba de alrededor de 10 kilotones (una potencia ligeramente por debajo de Little Boy, la que arrasó Hiroshima, pero lo suficientemente poderosa como para reventar Seúl) pese a las repetidas amenazas y advertencias de la comunidad internacional. ¿Qué quiere conseguir Kim Jong-Un?

La pregunta se repite de forma cíclica cada vez que el mandatario norcoreano realiza una demostración de fuerza. ¿Hasta qué punto debería el mundo preocuparse por una posible acción de fuerza real de Corea del Norte? Desde el fin de la guerra entre ambos países, la sombra de un conflicto reavidado ha estado más o menos presente. La reciente hostilidad del gobierno comunista y las respuestas directas de Corea del Sur hacen viable plantearse cómo de probable es que la guerra vuelva a la península coreana sesenta años después.

Ok, ¿qué ha pasado hoy exactamente?

La pregunta parece más pertinente que nunca precisamente hoy, en el día en el que Corea del Norte ha realizado supuestamente con éxito su prueba nuclear quizá más potente de la última década. La quinta cabeza nuclear lanzada por Pyongyang, aunque ridícula en comparación a otras pruebas históricas, ha provocado un terremoto de 5 grados en la escala Richter.

Korean President Park Geun-hye, presidente de Corea del Sur.

La comunidad internacional ha condenado la acción de Corea del Norte en pleno. Japón, aliado natural de Corea del Sur, ha afirmado que el desarrollo nuclear del régimen juché representa una amenaza para su seguridad y para la región. Obama ha dejado entrever "serias consecuencias" para un test que ya había sido sancionado con anterioridad y ante el que Corea del Norte ha obviado todas las advertencias. Y la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, ha definido el lanzamiento como un acto de "autodestrucción".

Si suena alterado es porque tiene motivos para estarlo. Seúl, la ciudad más grande de Corea del Sur, queda a apenas unos kilómetros de la frontera con Corea del Norte. Una bomba de ese calibre podría tener consecuencias muy graves lanzada en una zona tan densamente poblada. Más allá de su posible viabilidad como arma letal, la bomba es otra vía de Pyongyang para ofrecer una imagen de dureza y legitimidad política interna.

¿De dónde viene el conflicto de Corea?

Si Kim Jong-Un necesita lanzar cabezas nucleares o realizar pruebas de misiles balísticos de largo alcance, pese a su obvia inferioridad contra el armamento de Estados Unidos y sus aliados, es porque está sólo. No tiene aliados, no tiene otra forma de aseverar su condición de contendiente y de recordar que sus exigencias imposibles pasan por aniexionarse el Sur y adecuarlo al modelo comunista del Norte. Esto, en gran medida, es resultado del fin de la Guerra Fría y del progresivo aislamiento de Pyongyang en el mundo.

Korea La Guerra de Corea terminó con la península definitivamente dividida.

El origen del problema se encuentra en el fin de la Segunda Guerra Mundial. Cuando el imperio japonés se ve obligado a abandonar sus posesiones, la península de Corea se reparte entre la Unión Soviética al norte del paralelo 38º y Estados Unidos al sur. Ambos amdministras zonas colocando gobiernos afines. Cuando las potencias se marchan, Corea del Norte, ya comunista, invade Corea del Sur. Llega a tomar la práctica totalidad del antiguo país, pero EEUU interviene y revierte la situación fronteriza a la que conocemos hoy en día.

En el contexto de la Guerra Fría, Corea del Norte es un aliado útil, aunque siempre incómodo por sus extravagantes métodos y particularidades, para el bloque comunista. Cuando la Unión Soviética pierde comba, es China quien recoge su legado apoyando el régimen juché. Pero tras el fin de la Guerra Fría, China, interesada en su desarrollo económico y comercio global, encuentra en Corea del Norte un aliado incómodo. Progresivamente aislada y empobrecida, Corea del Norte, ensimismada, queda abandonada a su suerte hasta nuestros días.

¿Cuántas veces ha habido conato de conflicto?

Durante este tiempo, es importante notar que el conflicto oficialmente nunca termina. Corea del Norte y Corea del Sur siguen en guerra, aunque no hayan entablado hostilidades desde la década de los cincuenta. Ambos gobiernos se observan con recelo: Corea del Norte construye una retórica paranoica y agresiva hacia el exterior, y Corea del Sur se escuda en sus poderosos aliados internacionales. De este modo, las tensiones son constantes, aunque durante unas décadas la guerra ha parecido más cerca que otras.

Misiles Corea del Norte ha realizado numerosas demostraciones de fuerza durante la última década.

Durante los sesenta, por ejemplo, ambos países realizaron expediciones militares relámpago en uno y otro territorio, entrando de forma repetida durante varios años en la zona desmilitarizada. Relajado el conflicto, los setenta y los ochenta no mostraron singulares avances por la paz o la posible reunificación: atentados varios (desde intentos de asesinatos del presidente de Corea del Sur hasta la voladura de aviones) y abducciones de ciudadanos surcoreanos por parte de Pyongyang fueron la tónica hasta, aproximadamente, el fin de la Guerra Fría.

La década de los noventa observó cambios: las autoridades tanto de Corea del Norte como Corea del Surimpulsaron negociaciones bilaterales y reuniones entre familiares coreanos a un lado y otro de la frontera durante un breve periodo de tiempo. El inicio del proyecto nuclear de Pyongyang enfrió el entusiasmo inicial, pero la estrategia negociadora del sur continuó hasta la década siguiente bajo la Política del Sol de Kim Dae-jung, a través de la cual se realizaron varias cumbres bilaterales y se impulsaron lazos económicos entre ambos países.

Anifbios Las maniobras militares conjuntas de EEUU y Corea del Sur han eviscerado de forma permanente a Corea del Norte. (Lee Jin-man/AP Photo)

A la altura de 2007 y tras la salida de Dae-jung del gobierno surcoreano, la tensión ocupó el lugar de la Sunshine Policy. Desde entonces ha ido en aumento: el carácter cada vez más agresivo de Corea del Norte, más pobre y más aislada, ha encontrado respuesta en Corea del Sur, prevenida ante las pruebas nucleares y militares de sus vecinos. A sus ejercicios conjuntos con Estados Unidos, Corea del Sur ha añadido respuestas en forma de ráfagas de artillería a las provocaciones del Norte, además de una retórica mucho más belicosa.

El programa nuclear del Norte y la permanente amenaza hacia el Sur ha alejado posiciones de forma casi definitiva. Las repetidas sanciones de la comunidad internacional a Corea del Norte, incluida China, no han frenado el desarrollo atómico de Pyongyang.

Entonces, ¿la guerra hoy es una posibilidad?

Pese a que el último test nuclear de Corea del Norte y el pobre estado de las relaciones bilaterales entre ambos países indican que la guerra podría ser una posibilidad, tan sólo una acción desproporcionada de Corea del Norte empujaría al Sur y a sus aliados a un conflicto bélico como el de los 50 o a una situación como la de los 60.

El lanzamiento de cabezas nucleares por parte de Corea del Norte, como explican en The Washington Post, obedece a dos motivos: por un lado, desde el punto de vista de la retórica política interna, asegurar la preeminencia de la monarquía comunista que controla el poder por la vía de la amenaza externa y la protección al pueblo norcoreano ante agresores extranjeros; por otro, desde el punto de vista de la estrategia internacional, mostrar a Corea del Sur y Estados Unidos que tienen un enorme potencial de respuesta ante cualquier acción bélica, y quizá asegurar una posición fuerte en caso de que se retomen las negociaciones.

Maniobras Estados Unidos protege los intereses de Corea del Sur desde finales de los 50. La imagen pertenece a las maniobras militares de ambos países, realizadas con frecuencia. (Lee Jin-man/AP Photo)

Pese a lo lejano de la posibilidad, la situación de tensión entre ambos países y el carácter imprevisible de Kim Jong-un, el mandatario norcoreano, hacen que cualquier chispa pueda desencadenar futuras hostilidades. No a través de la bomba, utilizada como notificación de que, en efecto, Corea del Norte puede ser una potencia nuclear, pero sí a través de conflictos más mundanos en la frontera y otras formas de sabotaje y boicoteos (digitales, por ejemplos) entre ambos países. Es ahí donde una chispa puede derivar en un incendio.

Con todo y como hemos visto, la historia de Corea del Norte y Corea del Sur está repleta de pequeñas acciones que han dejado a ambos países al borde de la guerra y que, a largo plazo, no han conducido a mayores hostilidades. Tras la guerra y la situación de conflicto casi permanente entre ambos durante la década de los sesenta, Corea del Norte y Corea del Sur han vivido instalados en el permanente recelo, la amenaza y la tensión ante un posible conflicto. La novedad y lo preocupante, en esta ocasión, es la bomba nuclear.

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