Cómo te va a afectar (y cómo no) la nueva factura de la luz con horario discriminado

Cómo te va a afectar (y cómo no) la nueva factura de la luz con horario discriminado
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España amanece mañana bajo una nueva tarifa eléctrica. La reforma, anunciada por el gobierno a principios del año pasado pero aprobada esta primavera, provocará una pequeña gran revolución en el recibo la luz que reciben mes a mes todos los españoles. Esto ha provocado que durante las últimas 24 horas el país entero discuta sobre [redoble de tambores, trompetas del apocalipsis, coros fúnebres] el mercado eléctrico y su traslación a la factura eléctrica, cuya composición se cuenta entre los asuntos más inextricables del conocimiento humano.

¿Pero en qué consiste la reforma y cómo te va a afectar? Aquí van algunas pistas

El cambio. La reforma en sí data de finales de 2019, cuando la Comisión Nacional de los Mercados y Competencia (CNMC) anuncia una reforma en la estructura tarifaria del mercado eléctrico. La circular se publica en el BOE a principios de 2020. Las nuevas tarifas debieron entrar en vigor en noviembre del año pasado, pero la pandemia ralentizó su puesta en marcha. No es hasta abril cuando el Ministerio para la Transición Ecológica publica los nuevos peajes y los nuevos cargos, fijando la entrada en vigor de la reforma para el 1 de junio de 2021. Mañana.

¿De qué va? Por un lado, de simplificar el consumo. Hasta hoy, los hogares españoles (menos de 15 kW de potencia instalada) podían acogerse a seis tarifas domésticas distintas (2.0A, 2.0DHA, 2.0DHS, 2.1A, 2.1DHA y 2.1DHS), todas ellas con sus particularidades tanto en la forma (horario discriminado vs. tarifa plana) como en sus precios. Esto se acabó. A partir de ahora todos nos regiremos bajo una sola tarifa (2.0TD) y todos, sin excepción, consumiremos bajo un esquema de horas (punta, llana y valle) cuyo precio variará gradualmente (de más cara a más barata).

Más reformas. Junto a esta unificación de tarifas cambian más cosas, desarrolladas con más detalle en este artículo de Nergiza. La factura de todos los hogares se compone de distintas variables. Un 55% corresponde a los cargos y los peajes (lo que pagamos a REE en concepto de transporte y distribución de la electricidad; la infraestructura, en resumen). Otro 24% se lo lleva el coste de la energía (se puede seguir en tiempo real aquí). Y un 21% final, los impuestos (municipales, autonómicos y estatales). Estos dos últimos porcentajes no cambian. El primero sí.

Lo hace de dos formas. Por un lado, el peaje en el término de potencia (el fijo que abonamos mes a mes en función de la potencia instalada que tengamos, al margen del coste de la energía diario y variable) se abarata. Pasa de los 38,04€ por kW contratado a los 32,31€. Además se introduce un esquema discriminado con una hora punta de 30,88€ y una hora valle de 1,44€ (podrás elegir qué potencia instalada quieres para cada tramo). Por otro, se encarece el peaje en el término de energía (lo que consumes). Y esto merece una explicación algo más detallada.

Regulado vs. libre. Para entenderlo hay que hablar de los dos mercados que los consumidores tienen a su disposición en España: el regulado y el libre. El primero es la electricidad a precio de coste. Consiste básicamente en eliminar a las comercializadoras (intermediarios) y acudir al precio reglado por el estado. Alrededor del 40% de los usuarios, más de 10 millones, optan por esta opción (Precio Voluntario al Pequeño Consumidor, o PVPC). Hasta ahora, los clientes de PVPC podían elegir entre una tarifa plana (2.0A, con un peaje en el término de energía de 0,044 €/kWh) y una discriminada (2.0DHA, con un peaje de 0,062 €/kWh en la punta y 0,002 €/kWh en la valle).

Son ellos quienes se van a ver afectados por la reforma mañana mismo. Los clientes del mercado libre (la mayoría) dependerán del contrato que tengan firmado con sus comercializadoras (Endesa, Iberdrola, Naturgy, etcétera). Muchos de ellos aceptan ofertas fijas a un año vista para evitar la incertidumbre de precios en el mercado regulado. En su caso, será el comercializador quien decida si adaptar el contrato/tarifa al nuevo esquema (no todos tienen horarios discriminados) o mantenerlo y trasladar la diferencia de costes a la factura. Eso va al margen.

Los peajes de consumo. Aclarado esto, volvamos a los peajes. Es aquí donde se encarece el precio de la electricidad. La nueva reforma elimina la tarifa plana (la opción elegida por el 90% de los clientes de PVPC) e impone un horario discriminado. En lugar de los dos existentes (punta y valle) habrá tres (punta, llana y valle). Funcionará así:

  • Entre las 00:00 y las 08:00, hora valle: 0,006 €/kWh.
  • Entre las 08:00-10:00, las 14:00-18:00 y las 22:00 y 00:00, hora llana: 0,042 €/kWh
  • Y entre las 10:00-14:00 y las 18:00-22:00, hora punta: 0,136 €/kWh.

Como vemos, se encarecen todas las franjas. La valle del anterior esquema, el precio más barato en todo el mercado (2.0DHA), pasa de 0,002 €/kWh a 0,006 €/kWh. Mientras que la punta pasa de 0,062 €/kWh a unos asombrosos 0,136 €/kWh. En el camino se introduce una hora llana que es ligeramente inferior (0,042 €/kWh) a la tarifa plana del modelo hasta ayer vigente (0,044 €/kWh en 2.0A). Es decir, se desincentiva el consumo en las horas más ajetreadas del sistema eléctrico (y se desincentiva mucho) mientras que se introduce un "llano" calcando la tarifa plana de antaño.

Quién gana, quién pierde. Traducido en términos de economía doméstica. Si eras uno de los +9 millones de usuarios en PVPC sin discriminación horaria... Estás de suerte. Sí, es cierto que tus horas punta son más caras (antes no tenías) pero también que ganas 8 horas valle (que antes tampoco tenías, y donde se produce consumo latente) manteniendo tu precio en las horas llanas. Como desarrolla aquí El Periódico de la Energía, la suma combinada de potencia instalada más barata y horario discriminado depararía (tomando como referencia los 0,007 €/kWh medios de 2019) un encarecimiento del 1,7% anual. Unos 12€ (1€ al mes).

Ahora bien, si eras uno de los +1 millón de usuarios en PVPC con discriminación horaria (hasta ayer mismo la opción más rentable en el mercado bajo cualquier punto de vista)... Te toca pagar. Pasas de 10 horas valle muy baratas a 8 ya-no-tan-baratas, topándote en el camino con una suma de hora llana + punta (0,089 €/kWh) mucho más cara que tu antigua punta (0,062 €/kWh). En total, tu factura anual puede aumentar hasta un 12% (unos 75€, según los cálculos de Francisco Valverde).

El lado ¿bueno? Dejando al margen a los +17 millones de clientes en el mercado libre, que tendrán que lidiar con su comercializadora de turno, es evidente que suben los precios. En especial para los PVPC con horario discriminado. Con todo y con ello y siguiendo los cálculos anteriores, son ellos quienes llevan años adaptando su consumo siguiendo la lógica valle/punta, y quienes ya habían optimizado el gasto eléctrico en función de los criterios que quiere impulsar ahora el gobierno (sólo por la forma de consumir siguen ahorrando unos 50€ respecto a los PVPC 2.0A).

¿Qué sentido tiene esto? Hay un dato significativo: la reforma aumenta el peso de los cargos y los peajes en la parte del consumo (75%) y lo reduce en la parte de la potencia contratada (25%). La reforma va encaminada a moldear los usos energéticos de los hogares de tal modo que distribuyan su consumo de forma más eficiente. Esto, no hace falta decirlo, tiene un sinfín de externalidades. No todo el mundo tendrá la flexibilidad de programar sus consumos, y puede tener un coste alto en los meses más calurosos del año (aire acondicionado en hora punta; aunque la entrada de precios negativos en la fotovoltaica puede mitigarlo, convirtiendo a las horas entre las 20:00 y las 00:00 una auténtica trampa).

¿Más caro? La nueva factura obliga a pensar más en cómo, no cuánto, consumimos (un guiño claro al autoconsumo fotovoltaico, por cierto, más ajeno a estas veleidades). Para ello es ideal saber muy bien dónde están los tramos (aquí un esquema imprimible) y ajustarse en la medida de lo posible. De ello dependerá que nuestra factura se dispare o no. Hay que tener en cuenta, no obstante, que todo esto tiene un impacto más pequeño en nuestro bolsillo de lo que aparenta. El precio lo sigue marcando el coste de la energía. Y ahora mismo está disparado por razones ajenas a la reforma (gas natural caro + derechos de emisión CO2 carísimos).

Si hay una lectura a extraer de todo este embrollo, que sea aprender a utilizar al función "programar" de tu lavadora.

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