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¿Compartes contraseña de un servicio streaming? Ahora la IA puede acabar con el chollo

¿Compartes contraseña de un servicio streaming? Ahora la IA puede acabar con el chollo
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Spotify, Netflix y HBO lo saben: un sinfín de sus usuarios se valen de contraseñas compartidas para disfrutar de sus servicios. Un individuo contrata un servicio, a priori para uso individual, y un grupo indeterminado de gente lo financia en común. Hasta ahora el truco había funcionado bien. Las plataformas lograban ampliar su base de usuarios con la probable esperanza de que, en el futuro, contrataran sus propios planes.

Puede que eso esté a punto de cambiar.

¿Por qué? Synamedia, una empresa de servicios tecnológicos, ha presentado en el CES un sistema para identificar a las cuentas que comparten contraseña. Se vale de una amplia variedad de datos: desde la localización geográfica hasta los patrones de uso horarios, pasando por el tipo de contenido que se consume o el tipo de dispositivo. Cruzando la información, predice qué usuarios están trampeando el sistema.

¿Es legal? Sí. Al adquirir un servicio cedemos nuestros datos personales a la compañía de turno. Es la base sobre la que se han levantado emporios hoy en franco desprestigio. Synamedia afirma que ya ha vendido su modelo de inteligencia artificial a algunas empresas, aunque no especifica a cuáles. También sabemos que Spotify, hace algunos meses, comenzó a utilizar los datos GPS para acotar los planes familiares ilegales.

La razón. Hasta ahora, las contraseñas compartidas habían sido una excelente herramienta para dar a conocer los servicios streaming. Netflix o Spotify los toleraban porque la ganancia a largo plazo era mayor. Ambos negocios han multiplicado su base de usuarios gracias a ellos. Ahora ya quizá no sea tan interesante: alrededor del 12% de los usuarios de Netflix en EEUU comparten contraseña de forma ilícita. Es dinero perdido.

En Quartz echaron cuentas: el truco podría estar costándole 400 millones de dólares anuales.

Es la economía. Los servicios streaming crecen en popularidad, pero no en ganancias. Netflix genera anualmente unos $8.000 millones, de los cuales unos $550 son beneficios. El problema es la deuda: la compañía está invirtiendo más y más en productos propios, y acumula $20.000 en préstamos. El cuadro de Spotify es aún peor: generó más de $4.000 millones en 2018, cosa estupenda, pero perdió $1.235.

Mano izquierda. Dadas las circunstancias, es normal que los servicios de streaming quieran acabar con los free riders. La IA es una buena aliada. Con mano izquierda, eso sí: Synamedia afirma que su programa es lo suficientemente sofisticado como para diferenciar entre quien ha revendido una cuenta o quien se la deja puntualmente a un amigo o familiar. En el segundo caso, puede proponer planes extendidos como alternativa.

Imagen: Charles Deluvio/Unsplash

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