La crisis de la almendra: California, productor del 80% global, está arrancando cultivos por la sequía

La crisis de la almendra: California, productor del 80% global, está arrancando cultivos por la sequía
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Las palabras "sequía" y "California" se han convertido en un binomio habitual de cada verano. Las altas temperaturas y los rigores de irrigación endémicos a la región, motivados en buena medida por su próspera industria hortofrutícola, han acrecentado el problema. Este año a niveles nunca vistos. Ante la escasez de agua y la imposibilidad de cultivar almendros, los agricultores han optado por una política radical: arrancarlos.

Sin miramientos. Lo desarrolla The Wall Street Journal en este reportaje. La sequía ha provocado que las autoridades locales impongan límites estrictos a la extracción de acuíferos, lo que ha hecho inviable continuar con el extenso cultivo de almendros en el centro y sur del estado. En febrero, algunos productores se vieron obligados a elegir entre sus plantaciones de almendras y otros cultivos menos rentables como el ajo o la zanahoria. Optaron por los primeros, décadas de inversión a sus espaldas. 

Ahora, en junio, han comenzado a cortar muchos de ellos.

La escala. El fenómeno afecta a la cadena de suministro internacional. Las almendras californianas representan el 80% del consumo mundial, una industria que factura más de 6.000 millones de dólares anuales y que siempre parece crecer. Hace diez años Estados Unidos producía entorno a los 680 millones de kilos de almendras; hoy supera los 1.300 millones. Esto, naturalmente, ocupa espacio. Más de 640.000 hectáreas del estado se dedican a la almendra. Hectáreas que deben ser irrigadas.

Demasiado agua. Traducido a cifras: un acre de cultivo almendrero, 0,4 hectáreas repletas de árboles adultos y saludables, requiere de 5,6 millones de litros de agua al año para ser productivo. En total y a lo largo de todo un año, los agricultores californianos gastan en torno a los 8.000 millones de litros de agua para sostener la siempre boyante demanda de almendras. En un estado marcado por sequías casi permanentes, falta de abastecimiento, incendios recurrentes y temperaturas cada vez más extremas, el negocio ha tornado en insostenible. Y de ahí las talas.

Mudanza. ¿Qué hacer? Como relata este reportaje del New York Times, Los granjeros han recurrido a alternativas diversas. Algunos, como Stuart Woolf, están desplantando sus árboles para injertarlos en las tierras al norte de California, de clima más benigno y de sequías menos agudas. Otros están comerciando con el agua en vez de utilizar el líquido elemento para abastecer sus cada vez más costosos cultivos, como el arroz. Y otros están sustituyendo los árboles frutales por placas solares. Para Estados Unidos es un drama: California produce las dos terceras partes de la fruta y los frutos secos y un tercio de las verduras de todo el país.

Almendras, nueces, uvas, pistachos, fresas. Casi todo viene de los valles centrales de California. Valles que se dirigen a una sequía indefinida.

A largo plazo. Esto tendrá consecuencias tanto en lo que comen (y por extensión el mundo: Estados Unidos es el primer productor global de pistacho, el 99% de ellos californianos) como en el precio, cada vez más dependiente de los rigores ambientales. En 2014, coincidiendo con otra sequía extrema, alcanzó los $4 por libra (unos $2 por kilo). Este año podría subir de nuevo siguiendo el patrón de otras materias primas. La lógica económica es indiscutible. A mayores sequías, menos almendras. Y a menor número de almendras, precios más altos.

Imagen: Water Alternatives/Flickr

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