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Cuanto más sabemos sobre el alcohol, más peligroso parece

Cuanto más sabemos sobre el alcohol, más peligroso parece
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La idea de que "beber alcohol moderadamente es bueno para la salud" es un mito. Un ejemplo de mala ciencia, conflictos de interés y desinformación pública. Hace 30 años que lo sospechábamos. Pero conforme los científicos van descubriendo más cosas sobre los efectos del alcohol en la salud, la situación se vuelve cada vez más insostenible. En 1988, la OMS incluyó el alcohol en la lista de sustancias que causaban cáncer (más allá de toda duda razonable).

Sin embargo, enquistado en nuestra cultura, lo que la opinión pública sabe del alcohol es que una copa de vino al día es buena para el corazón. Tenemos malas noticias: no, no lo es.

Todo lo malo y nada de lo bueno. Un metaanálisis que reúne más de 600.000 participantes es la última confirmación de que, cuando hablamos de alcohol, no hay cantidad segura. No sólo es que incluso el consumo moderado de alcohol está relacionado con una muerte más temprana, sino que beber pequeñas cantidades no parece vinculado a efectos cardioprotectores como se suele sostener. No es una información radicalmente nueva: pero cada vez que mejoramos la forma de medir los efectos del alcohol, los resultados son peores.

La evidencia que empieza acumularse es realmente abrumadora.

¿Cómo es posible que hayamos pasado todo este tiempo engañados? Por una sucesión de catastróficas desdichas. En primer lugar, por Francia. Durante los años 90, diversos estudios observacionales descubrieron que los franceses, pese a tener una dieta desbordada de grasas saturadas, tenían tasas más bajas de enfermedades cardiovasculares o diabetes. Sobre todo, los que consumían alcohol moderadamente.

El nacimiento de un mito. Los estudios tenían bastantes problemas metodológicos, pero el mito del “consumo moderado” tuvo mucho éxito. Las empresas del ramo, se apuntaron rápidamente. Hace unos meses, el New York Times publicaba que cinco compañías alcoholeras habían financiado estudios del NIH norteamericano para demostrar que beber estaba bien. Es un ejemplo) de muchos. Como decía Antonio Martínez Ron, la industria se ha comprado una reputación científica a golpe de talonario. Una reputación que, evidentemente, no está justificada.

"Una de cada 20 muertes por cáncer es atribuible a la bebida". Lo decía la mayor sociedad oncológica del mundo hace unos meses. Y es que aunque ya sabíamos que el consumo de alcohol (en cualquier cantidad) estaba estrechamente relacionado con numerosos cánceres, lo que señala este metaanálisis es aún más crítico. Beber una copa de vino al día está relacionado con todas las causas de muertes medidas. Y es que, aunque lógicamente los efectos del alcohol son probabislísticos, ocurren ya con dosis muy bajas. Este estudio a punto de publicarse dice exactamente lo mismo (con datos distintos)

¿Significa eso que debemos dejar de tomar alcohol? Hay motivos médicos para reducir (o eliminar) el consumo de alcohol. Pero, evidentemente, esto es una decisión personal en la intervienen muchos más factores. Cuando el parlamento británico llamó a Sally Davies, Chief Medical Officer del Gobierno, para hablar sobre este tema, Davies declaró que cada vez que toma una copa de vino toma una decisión. Lo importante es que es decisión la tomemos sin engaños: ninguna cantidad es buena para la salud, el alcohol siempre es peligroso.

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