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El dilema de los niños: cómo están gestionando otros países las salidas de los más pequeños

El dilema de los niños: cómo están gestionando otros países las salidas de los más pequeños
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Los niños españoles podrán salir a la calle a partir de mañana. La frase esconde una verdad a medias: tal y como ha anunciado hoy el gobierno, sólo podrán hacerlo en acompañamiento de las tareas esenciales de sus padres. Los menores de 14 años tendrán permiso para acudir a supermercados y farmacias, y para cumplir, junto a sus progenitores, otras actividades previstas y reguladas por el Estado de Alarma.

Pero no podrán pasear porque sí.

Polémica. Se trata de un anuncio controvertido. Durante los días previos el gobierno había sugerido tal posibilidad, en consonancia con las peticiones de figuras políticas (Ada Colau, Núñez Feijóo), asociaciones de padres y expertos en salud infantil. La medida es decepcionante y no especialmente novedosa: los niños podían acompañar a sus padres siempre y cuando se quedaran solos en casa.

Italia. La cuestión infantil ha colocado a España frente al espejo de sus vecinos. ¿Cómo lo ha gestionado Europa? El ejemplo más útil, por cercanía y similitud del confinamiento, es Italia. El pasado 31 de marzo, el gobierno aclaraba lo siguiente: los niños pequeños ("bambini minori") podrían pasear  junto a uno de sus padres, en las proximidades de su casa y bajo "situaciones de necesidad o de salud".

En el mismo anuncio, el ejecutivo recordaba que salir a hacer deporte o a pasear estaba permitido, siempre que se cumpliera con la distancia de seguridad y se hiciera cerca de casa. Algo prohibido en España.

Otros países. Algo similar sucede en otros países: los niños tienen más libertad de movimientos, pero sólo porque sus padres también la tienen. En Francia sigue estando permitido pasear o correr en un kilómetro a la redonda del hogar a partir de las 19:00, lo que incluye a niños junto a sus padres; Alemania permite salir a la calle siempre que no se haga en grupos de más de dos, pero habilita excepciones para las familias.

Parques, trabajo. Reino Unido, Países Bajos o Australia siguen su camino: calle sí, pero sólo con la familia. No todos los parques están cerrados, pero es obligatorio mantener dos metros de distancia con otras personas. Los padres con trabajos presenciales cuyos niños se queden sin cuidado pueden acompañarles. Pocos países prohíben salir a la calle sin motivo, por lo que los niños tienen más flexibilidad.

Imaginación. En Italia han surgido iniciativas destinadas a aliviar el peso del confinamiento. En Rimini, el ayuntamiento ha habilitado un sistema de "reservas" en los parques municipales, por lo demás cerrados, para que los niños con autismo puedan pasar tiempo al aire libre. La medida permite ordenar el acceso a las zonas públicas y minimiza el contacto social entre niños, la principal preocupación de las autoridades.

En España, los niños con exenciones médicas (autistas incluidos) sí pueden salir a la calle, aunque muchos han sido increpados al hacerlo (lo que ha motivado una iniciativa que marque su condición, el lazo azul).

Excepción. El confinamiento de España es especialmente duro, lo que ha generado un debate único en torno a la movilidad infantil (recogido incluso por la prensa internacional). En el resto del continente sí hay exenciones, aunque no específicas para los niños (los adultos las comparten), y la tónica es de apertura casi total: Alemania reabrirá sus escuelas el 4 de mayo; Francia lo hará el 11; Dinamarca ya lo ha hecho.

Imagen: Bernat Armangue/AP

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