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El fútbol tiene un problema con los ultras rusos, y la muerte del ertzaina es la punta del iceberg

El fútbol tiene un problema con los ultras rusos, y la muerte del ertzaina es la punta del iceberg
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La Ertzaintza había previsto guerra. Dos millares de aficionados del Spartak de Moscú se habían trasladado desde Rusia hasta Bilbao para asistir al encuentro de vuelta de dieciseisavos de final que enfrentaría a ambso equipos. El fútbol sería lo de menos: los enfrentamientos callejeros entre policía, aficionados vascos y ultras rusos dominaron la tarde de ayer, causaron centenares de desperfectos, depararon batallas campales y terminaron con la vida de un ertzaina.

¿Cómo murió el ertzaina? Fue el hecho más impactante de la noche, aunque las causas de su muerte aún no son del todo claras. Al principio, periódicos como Diario Vasco titularon que llegó al hospital "herido". Más tarde se supo que la muerte la había causado un impacto. Se sabe que participaba en el dispositivo antidisturbios y que se desplomó sin previo aviso en plena carga. Según Efe, lo hizo después de que una bengala cayera muy cerca de él y de sus compañeros.

¿Por qué lo tenían previsto? Porque quienes acudían a Bilbao eran los hinchas del Spartak de Moscú, conocidos por su carácter violento. Este año han causado diversos disturbios en Maribor y en Zilina. La UEFA les prohibió acudir al estadio del Sevilla pero viajaron con el equipo igualmente. Antes del partido, esta misma semana, ya habían dejado un herido en Vitoria. En Bilbao desplegaron la traca final. Hay multitud de vídeos que ilustran los enfrentamientos.

¿Es un caso aislado? No, no lo es. La UEFA es plenamente consciente de la agresividad de muchos aficionados rusos. Sus grupos ultra están bien organizados, con hondas raíces neonazis y paramilitares, planifican los disturbios y los ataques a rivales, y cuentan con el abrigo de sus clubes. Su historial durante los últimos años es largo: ciudad que pisan, ciudad que sumen en el caos. Hace dos años pusieron Marsella patas arriba durante la Eurocopa. Tres días de caos y violencia con los aficionados ingleses.

¿El único problema es Rusia? Tampoco. La asociación de violencia y fútbol es larga. Durante los '80 fue el fútbol británico el que causó sinfín de quebraderos de cabeza. Los incidentes de Heysel en 1985 expulsaron a los clubes ingleses de Europa durante seis años, lo que forzó a la federación y a los clubes británicos a purgar a sus grupos de hooligans. Con éxito. Italia, Turquía o Grecia tienen problemas similares. En España grupos como el Frente Atlético acumulan varias muertes a sus espaldas.

En esencia, el fútbol siempre mira para otro lado. Hasta que hay muertos.

¿Y por qué me debería importar? Porque el próximo Mundial de Fútbol se celebra en Rusia. Aficionados de todos los rincones del planeta acudirán a los estadios rusos a hinchar por sus equipos. Por allí estarán también los multitudinarios grupos de animación rusos. Es probable que, como sucediera en Marsella, se den enfrentamientos violentos con otros grupos. Hasta ahora, ni Rusia ni la UEFA han mostrado interés en contener el fenómeno, lo que augura posibles escaladas durante el Mundial.

Imagen | Darko Bandic/AP

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