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El gato y el ratón: cómo han cambiado los terroristas y las redes de inteligencia que luchan contra ellos

El gato y el ratón: cómo han cambiado los terroristas y las redes de inteligencia que luchan contra ellos
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Pasados los primeros días de conmoción y dolor tras los recientes ataques terroristas de carácter yihadista en Cataluña, han comenzado a debatirse sobre los posibles fallos que apuntan a responsabilidades políticas. Según la ideología y posicionamiento respecto a la situación política en Cataluña, se enfatiza la poca predisposición de unas u otras fuerzas policiales para compartir información que hubiera sido clave para frenar a tiempo los atentados.

Bien fuera porque se habría identificado a tiempo la ideología radical del imán de Ripoll que adoctrinó a los jóvenes que formaban la célula, bien porque las pistas halladas en la casa que explotó en Alcanar hubiera conducido a la célula terrorista. La cuestión de fondo es el contraste entre el funcionamiento de las células terroristas, que se comunican y mueven con agilidad, frente a las lentas burocracias de las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia. Se trata de un viejo debate desde la irrupción del yihadismo global.

El largo viaje desde el viejo terrorismo...

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España enfrentó durante décadas la amenaza de un tipo de terrorismo que respondía al modelo de organización revolucionaria que apareció en Europa en torno a mayo del 68, con ejemplos célebres como la Fracción del Ejército Rojo alemán o las Brigadas Rojas italianas.

En España, la organización más grande y longeva fue la banda separatista ETA. Se trataba de una organización con una jerarquía piramidal y era habitual leer u oír en las noticias sobre los elementos de su estructura: el "aparato militar", el "aparato logístico", el "aparato de propaganda", el "aparato de mugas" (cruce de la frontera), etc.

Una buena explicación de la organización de este tipo de grupos armados aparece en la película "La batalla de Argel", dirigida por Gillo Pontecorvo en 1966. La película trata de la lucha de las fuerzas francesas por erradicar a las células clandestinas del Frente de Liberación Nacional (FLN) en la casba de Argel. En una de sus escenas más celebres, el coronel Mathieu le explica a un grupo de oficiales franceses frente a una pizarra la estructura piramidal del FLN, formada por células en las que cada miembro sólo conoce a su superior y a dos miembros subordinados escogidos por él.

La lucha contra una organización, una vez detenido a un miembro, consiste en identificar a la persona en el escalafón superior hasta llegar a la cúspide. Tomando el caso de ETA como referencia, la primera vez que se detuvo la cúpula de ETA al completo fue en 1992, tras décadas de existencia y sólo por la delación de una persona que se sintió traicionada por la banda. En cambio, durante su declive final, el jefe del aparato militar fue detenido en noviembre de 2008 y hasta hasta tres de sus sustitutos fueron cayendo sucesivamente entre aquella fecha y julio de 2009. Alguno duró en el puesto tan solo 21 días.

...a las nuevas redes del terrorismo internacional

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La irrupción del yihadismo global tras los atentados del 11-S introdujo una novedad. Pocos días después el célebre sociólogo español Manuel Castells, profesor en Berkeley, publicaba en el diario madrileño El País un artículo titulado "La guerra red" donde caracterizaba la nueva amenaza como "la guerra de las redes fundamentalistas islámicas terroristas contra las instituciones políticas y económicas de los países ricos y poderosos, en particular de Estados Unidos, pero también de Europa occidental".

La novedad era, por tanto, que ya no hablábamos de una "organización terrorista", sino de "redes terroristas". Castells caracterizaba a Al Qaeda como "una red global capaz de rearticularse constantemente y de añadir nuevos elementos conforme otros vayan siendo destruidos". La lucha contra las redes terroristas requería adaptarse a nuevas formas de organización.

"Hace falta una red para derrotar a otra red"

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Después de la invasión estadounidense de Afganistán, llegó en 2002 al país el entonces general de brigada Stanley A. McChrystal para mandar el estado mayor de la Combined Joint Task Force 180. El general se encontró un sistema rígido de flujo de información que iba de la base a la cúspide de la jerarquía de forma compartimentada. El general McChrystal impuso un modelo de delegación de la autoridad, inspirado en las enseñanzas de la consultora McKinsey & Company.

Los 200 militares asignados a su cuartel general dispusieron de acceso total al repositorio común de información dentro de la intranet militar sin tener en cuenta el rango. El planteamiento era que la información fluyera de forma eficiente saltándose jerarquías, estructuras y procedimientos establecidos. El general McChrystal les repetía a sus subordinados que "hace falta una red para derrotar a otra red".

A sabiendas o no, lo que proponía el general McChrystal es un concepto básico de análisis de redes sociales. Su planteamiento era pasar a un modelo de red descentralizada, típico de la jerarquía militar, a una estructura de flujo de información que se comportara como una red distribuida, donde la jerarquía está aplanada y es posible la libre conexión entre nodos.

Las diferencias y ventajas de las arquitecturas de información diseñadas sobre redes distribuidas frente a las redes centralizadas y descentralizadas fue señalada por el ingeniero Paul Baran ya en agosto de 1964 en un documento titulado "On Distributed Communications" que escribió mientras trabajaba para la RAND Corporation estudiando el diseño de redes de comunicación que sobrevivieran a una guerra nuclear. El trabajo de Paul Baran sobre redes de comunicación con estructura de red distribuida fue inspirador para el nacimiento años más tarde de la red que terminaríamos conociendo como Internet.

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Frente a la resistencia islámica global

La reflexión sobre nuevas formas de organización también tuvo lugar en el bando de los terroristas. Mustafá Setmarian Nassar, un yihadista sirio nacionalizado español conocido también Abu Musab Al Suri, se encontraba en Afganistán dirigiendo un campo de entrenamiento en el momento de la caída del régimen talibán.

Captura

Huyó en condiciones penosas por las montañas evitando las patrullas del ejército hasta pasar a Pakistán, donde vivió en la clandestinidad. Mientras cambiaba constantemente de escondite, Setmarian se volcó en su obra cumbre:  las 1.600 páginas  de Llamada a la resistencia islámica global*. En él reflexiona sobre la experiencia de los grupos clandestinos islamistas enfrentados a los regímenes árabes, él mismo había pertenecido al grupo Vanguardia Combatiente en la Siria de los años 80.

Partiendo de que todos los grupos islamistas habían sido incapaces de derrocar a ningún gobierno, Setmarian plantea en su libro que el modelo tradicional de organización piramidal y jerárquica está condenada al fracaso por el riesgo de infiltración de los servicios de seguridad. La respuesta debe ser infinidad de células organizadas autónomamente, aisladas las unas de las otras. La movilización de los yihadistas debe ser un sistema, no una organización ("Nizam la Tanzim").

La actual ola de atentados terroristas de carácter yihadista en Europa se parece bastante a los planteamientos de Setmarian, donde hemos visto que grupos muy pequeños o incluso individuos en solitario han perpetrado atentados terroristas que requirieron poco dinero y usaron medios de oportunidad como armas blancas y vehículos para atropellar.

La respuesta antiterrorista

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Poco después de que Mustafá Setmarian Nassar publicara su tratado en Internet comenzó en Estados Unidos la reflexión sobre la necesidad de reorganizar la forma en que se gestionaba y compartía información. La CIA invitó en 2006 a un grupo de tecnólogos a debatir sobre los usos de herramientas sociales para compartir información, como blogs y wikipedias, con algunos de sus mandos escépticos sobre las nuevas tecnologías, los empleados encargados de publicaciones internas y los responsables de la Intellipedia, una wikipedia interna de la CIA.

Uno de aquellos expertos invitados, Calvin Andrus, expuso sus ideas en Studies in Intelligence, la revista académica de la CIA. Una de las ideas más importantes de su artículo "Toward a Complex Adaptive Intelligence Community: The Wiki and the Blog" es que clave no está en las herramientas en sí, sino en el cambio de mentalidad. Dice Andrus que los jefes de la CIA deben confiar en su personal y permitir que intercambien información entre ellos y con organismos oficiales y que se debe fomentar el uso interno de herramientas sociales sin un editor centralizado que permitan el intercambio de información.

Resumía la cuestión entonces Juan Freire, que "existe una lucha interna, al menos en la CIA, para transformar una organización cerrada y fuertemente jerarquizada en otra estructura que siga un modelo más horizontal y colaborativo, necesario para afrontar los nuevos retos".

De la teoría a la práctica

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Después de un breve paso por el Pentágono, el general McChrystal asumió desde septiembre de 2003 el mando del Joint Special Operations Command, el cuartel general del que dependen las unidades de operaciones especiales más selectas y secretas de mar, tierra y aire y de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Las unidades al mando de McChrystal estaban desplegadas en Afganistán e Iraq, dedicadas a cazar "objetivos de alto valor" como Saddam Hussein y sus dos hijos.

La insurgencia iraquí mutó, pasando el liderazgo de los antiguos miembros del régimen a nuevas fuerzas yihadistas reforzada con la llegada de voluntarios yihadistas. Pronto, las unidades de operaciones especiales bajo el mando de McChrystal se encontraron persiguiendo a personajes como el jordano Abu Musab Al Zarqaui, cuyo grupo cambiaría de nombre dos veces. Primero pasó a convertirse en la Organización de Al Qaeda en la Tierra de los Dos Ríos y luego en el Estado Islámico de Iraq.

Cuando McChrystal llegó a Iraq se encontró montañas de ordenadores portátiles, teléfonos móviles y documentos que habían sido capturados en pisos francos de los yihadistas guardados a la espera de ser traducidos y analizados para decidir si se enviaban a Estados Unidos para mayor estudio. Los pocos traductores de árabe asignados a su cuartel general traducían aquel material en sus ratos libres.

También encontró que los miembros de las unidades de operaciones especiales asaltaban pisos francos de los terroristas, encontraban personas que no estaban en las lista de objetivos del día y sólo al volver a la base descubrían que habían dejado marchar a personas con un puesto más importante en la jerarquía de los insurgentes.

McChrystal comenzó en 2005 una videoconferencia diaria donde se compartía información para dar a todos los implicados, desde analistas a soldados de operaciones especiales, una visión general de la situación del momento y por tanto el contexto. Comenzó a conectar a los soldados sobre el terreno con analistas en Estados Unidos que procesaban los materiales capturados sobre la marcha.

El objetivo era acortar el tiempo entre el que una pieza de información en cualquier soporte físico era capturada, traducida, analizada y entregada como material de inteligencia a las unidades de operaciones especiales. La idea era generar un acelerado círculo virtuoso en el que cada objetivo identificado era rápidamente capturado para obtener toda la información posible y generar nuevas misiones.

Los primeros resultados

A ese ciclo de selección de objetivos se le conoce por las siglas F3EA: Find, Fix, Finish, Exploit, Analyze & Disseminate. La metodología establecida por McChrystal llevó finalmente a la captura del número uno y número dos del Estado Islámico de Iraq. Al año siguiente, Estados Unidos se retiró de Iraq. El liderazgo del Estado Islámico de Iraq lo asumió entonces Abu Bakr al-Baghdadi, que alcanzaría fama mundial al proclamar el Califato en 2014.

Los méritos del general McChrystal le llevaron a alcanzar su cuarta estrella de general en 2009 y recibir el mando de las tropas aliadas en Afganistán. Pero su carrera militar terminó de forma abrupta al año siguiente por un reportaje de la revista Rolling Stoneescrito por Michael Hastings. McChrystal había viajado a Europa para visitar a los países europeos aliados de Estados Unidos en la guerra de Afganistán.

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Pero sus viajes en avión quedaron suspendidos por las cenizas volcánicas emanadas durante la erupción del volcán islandés Eyjafjallajökull. Con alcohol de por medio, los miembros del séquito de  McChrystal se fueron de la lengua y hablaron abiertamente ante Hastings de la mala opinión que todos tenían del gobierno de Obama, empezando por el presidente mismo. El general McChrystal dimitió tras pedir disculpas y se retiró del ejército.

Desde entonces asesora empresas difundiendo sus ideas de cómo hacer más ágiles las enormes burocracias permitiendo un flujo más ágil de información y delegando la toma de decisiones. Su paso por Afganistán y el fin de su carrera militar fue contado de forma bastante libre por la película War Machine, protagonizada por Brad Pitt.

En España, mientras se sacan lecciones sobre los cambios a acometer tras los ataques yihadistas de Cataluña, sabemos que los policías a pie de calle tomaron la iniciativa por su cuenta hace tiempo. Contaba Pedro Blasco en Vox Populi en enero de 2015 la existencia de seis grupos de Telegram en los que hasta 1.200 miembros de diferentes cuerpos policiales compartían información en la Comunidad de Madrid. Desde entonces esos grupos se han multiplicado y por ellos circulan peticiones de información que se saltan los lentos canales oficiales.

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