Compartir
Publicidad

El lado oscuro de salvarnos del cambio climático: una crisis económica de proporciones bíblicas

El lado oscuro de salvarnos del cambio climático: una crisis económica de proporciones bíblicas
Guardar
38 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Estamos jodidos. No se me ocurre otra forma de decirlo. Por un lado, el cambio climático avanza cada vez más rápido pintando un futuro bastante catastrófico. Y, por el otro, la misma lucha contra el cambio climático nos puede llevar a una crisis financiera que convierta a la de 2007 en un resfriado.

Y no, aunque parezca exagerado, no lo es. A veces olvidamos que a lo que nos enfrentamos es a la mayor reconversión industrial de la Historia de la Humanidad y vistos los antecedentes, lo mejor es abrocharnos el cinturón porque vienen curvas.

Hacia el borde del abismo financiero. Otra vez

Matthew Guay 148463

Nos encontramos ante una cuestión central que solemos dejar de lado. Pero cada vez es más común encontrarse informes de reguladores, expertos y analistas que se preguntan claramente si "podemos evitar el colapso financiero si nos ponemos en serio a frenar el calentamiento global" o si, en cambio, es inevitable.

El Banco de Inglaterra advirtió en junio que nos acercábamos a un escenario parecido al de la crisis de 2007: el sistema financiero está muy expuesto ante los riesgos climáticos, pero "un ajuste rápido del sistema amenaza su estabilidad". Parecido a la crisis de 2007, solo que varias veces peor según los expertos.

Un gigante con los pies de barro (negro)

Too Big To Fail Is Making A Comeback

No me iré por las ramas: el sistema financiero tiene cientos de miles de millones de dólares invertidos en industrias "negras" que difícilmente van a ser capaces de recuperar el dinero. Ni los préstamos a las petroleras para buscar nuevos yacimientos, ni la financiación de fábricas de coches con motor de combustión, ni las inversiones inmobiliarias amenazadas por el crecimiento del nivel del mar son movimientos sensatos.

Y, sin embargo, ahí hay una increíble cantidad de dinero proveniente de bancos, aseguradoras y fondos de pensiones esperando, supongo, que todo esto del cambio climático no sea nada más que un enorme INVENT. No tiene otra explicación.

Las primeras señales de peligro

En junio, varios inversores inmobiliarios norteamericanos recomendaron dejar de invertir en Florida porque "no hay manera de proteger las inversiones de las tormentas tropicales y la subida del mar".

Storm 426789 1920

En el fondo, las aseguradoras se están dando cuenta de que “el aumento de la gravedad y la frecuencia de las pérdidas sufridas debido a fenómenos climáticos como inundaciones, olas de calor y otras cosas de este estilo, por no hablar de los daños causados ​​por la subida del nivel del mar, está causando miles de millones de pérdidas a la economía ahora mismo”, explica Michael Wilkins de la agencia de calificación de crédito de S&P Global Ratings.

No es una cuestión menor. Si se confirma la tendencia, se presagia una bajada bastante importante de los precios inmobiliarios de toda las zonas de costa y una caída en picado de la inversión. En el siglo XVI eran los piratas bereberes los que empujaban a la gente al interior, ahora los empuja el cambio climático.

Si una petrolera va por un camino, el camino se acaba, pero la petrolera sigue

Y mientras tanto en Roca Casterly, la industria petrolera trata de convencernos de que aquí no pasa nada y están convencidos (o, al menos, eso dicen sus informes) de que los resultados de sus próximos 50 años serán parecidos a los de los últimos 50. Algo a lo que los expertos en riesgo financiero solo pueden responder que "lol".

Desde 2010, tres de las cinco mayores empresas del carbón han quebrado en EEUU y si la combinación de gas y renovables sigue como hasta ahora, las petroleras van a ir por el mismo camino. Sencillamente porque las nuevas tecnologías las van a sacar del mercado a patadas.

Snip 20170704145231

No obstante, las petroleras se encuentran en una carrera hacia adelante sin demasiado sentido. Sin embargo, el problema es que están atrayendo a los bancos y a los fondos de inversión con ellas. Por ejemplo, hoy por hoy, hay más de cien mil millones de dólares invertidos en combustibles fósiles 'extremos', los primeros que caerán por la regulación climática.

Y no es una previsión absurda: solo en 2015, Shell perdió casi diez mil millones de dólares en proyectos de este tipo que no llegaron a ningún lado. Es decir, hay miles de millones de dólares que desaparecerán de un día para el otro en los próximos años.

No estamos preparados (y como no nos pongamos las pilas, no lo estaremos)

jjjjjjj

El problema es que, como decía el Banco de Inglaterra, mientras siguen creciendo este tipo de inversiones, la estabilidad del sistema financiero está cada vez más comprometida. Y las presiones de las "industrias negras" para no avanzar en la transición energética es cada vez más fuerte: "Se juegan su futuro" explica Anthony Hobley de la Carbon Tracker Initiative.

Vamos, nos encontramos ante la definición exacta de una pescadilla que se muerde la cola. Porque el tiempo que se concede para que las restricciones ambientales no afecten a la economía actual, es un tiempo que podíamos estar dedicando a una transición suave y delicada.

Pan para hoy y crisis para mañana. Porque como señaló la European Systemic Risk Board el año pasado que: "el escenario más adverso para el sistema financiero europeo es el de un ajuste tardío" porque conlleva un "aterrizaje duro". Y no está el mundo para aterrizajes más duros de lo normal.

Temas
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos