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El monumento de Belgrado a Gavrilo Princip y otras estatuas incómodas en Europa

El monumento de Belgrado a Gavrilo Princip y otras estatuas incómodas en Europa
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Hace más de cien años, un hombre disparó una pistola contra la sien de otro hombre en las calles de Sarajevo. A partir de entonces, la historia de la humanidad se transformaría para siempre. Aquel acto desencadenaría de forma irremediable el inicio de la Primera Guerra Mundial. El nombre del asesino, Gavrilo Princip. El nombre del asesinado, el archiduque Francisco Fernando. El primero, serbio. El segundo, austriaco. Cien año después, el primero tendrá una estatua en Belgrado.

Europa está repleta de monumentos a personajes históricos de indudable trascendencia, pero de compleja lectura moral. El caso de Gavrilo Princip es el último de una larga lista de hombres y mujeres cuya figura ha sido homenajeada por algunos sectores sociales o nacionales, mientras que ha sido notoriamente criticada por otros. La historia del continente, compleja y construida a nivel histórico a través de tensiones y conflictos, permite hacer un recorrido a través de esas estatuas.

Princip y el orgullo de una parte de Serbia

Empezando por el propio Gavrilo Princip y Serbia, el país que el próximo 28 de junio inaugurará una estatua en su honor, como, citando a las autoridades de la capital del país, "un hombre que con su acción se convirtió en parte de la historia de Serbia y que se sacrificó por la libertad". Comprender estas palabras implica entender el intrincado contexto internacional y político de los Balcanes y de la Europa de principios del siglo XX.

Gavrilo Princip Juicio Escena del juicio a Gavrilo Princip.

¿Qué hizo Princip y qué implicaciones tuvo su acto? La respuesta a la primera pregunta es tan simple como su propia acción: mató a un hombre. La segunda no tanto: Princip, serbio étnico, pertenecía a una organización llamada Mlada Bosna, revolucionaria y en función de en qué país se pregunte terrorista, que luchaba por objetivos cuyas líneas de pensamiento básicas eran la unificación de todos los pueblos eslavos del sur y/o la unión de todos los serbios en un sólo estado.

Princip pertenecía a una organización llamada Mlada Bosna que luchaba por la unificación de los pueblos eslavos del sur

En 1914 gran parte de los Balcanes, poblados por eslavos del sur (eslovenos, croatas, serbios, bosnios, macedonios) estaban ocupados por el Imperio Austo-Húngaro, una de las tres grandes entidades políticas y territoriales (junto al Imperio Alemán y al Imperio Ruso) que dominaba Europa Oriental a inicios del siglo XX. La lucha de Mlada Bosna se encaminaba a liberar a los pueblos yugoslavos del dominio austro-húngaro (que alcanzaba hasta Bosnia, pero no a Serbia).

Si Princip cometió su atentado en Sarajevo y Serbia era un reino independiente, ¿por qué el homenaje se produce en Belgrado? Primero, porque era serbio étnico (dispersados por Bosnia y Croacia). Segundo, porque Mlada Bosna estaba íntimamente relacionada con la Mano Negra, una organización militar secreta controlada por oficiales del Ejército de Serbia. ¿Sus objetivos? Más concretos: la unificación de los territorios habitados por los serbios.

Cuando Austria-Hungría supo de la noticia, culpó al Reino de Serbia y le envió un ultimátum. Dado el sistema de alianzas europeo de la época, aquel acto llevó a la guerra.

Princip ya tiene una estatua en el este de Sarajevo, impulsada por la República Srpska, una de las dos entidades que componen la confederación de Bosnia & Herzegovina y de mayoría étnica serbia. Princip, hoy, es parte del imaginario nacionalista serbio. Su estatua, de forma lógica, es altamente controvertida tanto en la región, siempre repleta de tensiones políticas y étnicas, como en el resto de Europa (especialmente Austria, como cabe imaginar).

¿Qué hace una estatua de Reagan en Hungría?

El caso de Princip es singular por las connotaciones locales e internacionales de su figura, pero no es la única estatua polémica que sobrevive en el continente europeo. Cualquier turista que haya paseado por el centro de Budapest lo habrá comprobado: la ciudad está llena de estatuas de bronce. Están diseminadas por doquier. Y hay una que brilla con luz propia. La de Ronald Reagan.

¿Qué hace la estatua de un Presidente de los EEUU en pleno centro de la capital de Hungría, un país no muy vinculado a la historia del primero? La respuesta se halla en la Guerra Fría

¿Qué hace la estatua de un Presidente de los Estados Unidos en pleno centro de la capital de Hungría, un país no especialmente vinculado a la historia del primero? La respuesta se halla en la Guerra Fría y en las heridas que el dominio de la Unión Soviética sobre los países de Europa del Este dejó tras décadas de régimenes comunistas esparcidos más allá del telón de acero. Hungría, al igual que otros sectores de otros países orientales, observan a Reagan como un liberador.

Reagan Budapest
Reagan, sonriente, con el Parlamento de Hungría al fondo.

La dualidad entre la Unión Soviética y Estados Unidos provocó que, para todos aquellos que deseaban derrocar a los regímenes comunistas impuestos más allá del muro de Berlín, un político tan beligerante con los soviéticos como Ronald Reagan se observara con especial admiración. Cuando los berlineses echaron abajo el muro que dividía su ciudad, los nuevos sistemas políticos democráticos de Polonia, Hungría o República Checa buscaron nuevos referentes nacionales.

Paradojas del ste de Europa, la misma plaza que alberga la estatua de Reagan incluye también un pequeño monolito en homenaje al Ejército Rojo

Y en el proceso de derrumbe de los sistemas comunistas, finalmente caídos y vistos con alta hostilidad por una gran mayoría de la población de aquellos países, que también la relacionaban con una notoria influencia de la política exterior de la Unión Soviética, no dudaron en aliarse con rapidez con Estados Unidos. Ya fuera de forma geoestratégica o... metafórica, como el caso de Hungría y su capital, Budapest.

Paradojas de los países del este de Europa, la misma plaza que alberga homenajes en forma de estatua a héroes medievales de los húngaros y a Ronald Reagan incluye también un pequeño monolito en homenaje a los caídos del Ejército Rojo. A escasos metros de Reagan, con la figura de fondo del parlamento de Budapest, se ubica un monumento donde la hoz y el martillo brillan casi tanto como la efigie sonriente, de bronce, del presidente norteamericano.

Red Army Memorial Budapest
Monumento al Ejército Rojo en la Calle de la Libertad de Budapest.

El homenaje a Reagan se ve envuelto por distintas polémicas. Por un lado, la reacción negativa de Rusia. Por otro, la dubitativa búsqueda de referentes de orgullo nacional del país. Finalmente, que la iniciativa haya sido impulsada por el actual gobierno de Viktor Orbán, acusado de políticas autoritarias y de degradar la salud democrática de Hungría, no ha disminuido el ruido sobre la estatua.

¿Retirar o mantener? Franco y Lenin

Como es lógico, aquellos países que hayan sufrido largas dictaduras con un amplio componente personalista serán los que más estatuas u homenajes polémicos alberguen. Los casos de España y Rusia contienen similitudes y soluciones radicalmente distintas. ¿Es mejor retirar las estatuas de Franco y Lenin o es mejor mantenerlas?

Un país, una respuesta.

Pese a que hoy lo monumentos al franquismo y a Francisco Franco son extraños elementos en las ciudades españolas, la situación era muy distinta aún a principios del siglo XXI. La Ley de Memoria Histórica aprobada y ejecutada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero favoreció una progresiva retirada de toda simbología franquista en la vía urbana o en cualquier edificio público. Así, aunque con lentitud, las estatuas de Franco comenzaron a desaparecer.

La Ley de Memoria Histórica aprobada y ejecutada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero favoreció una progresiva retirada de toda simbología franquista en la vía urbana o en cualquier edificio público

La decisión se enmarcó dentro del contexto de la primera legislatura socialista tras su victoria en las elecciones generales de 2004, de marcada tensión dialéctica y retórica entre gobierno y oposición. La Ley de Memoria Histórica tuvo amplio rechazo por algunos sectores de la derecha, quienes argumentaron que la presencia de elementos de la simbología franquista (estatuas, insignias de "Caídos por Dios y por España o el Valle de los Caídos) contaban la historia de España.

Pese a la oposición de dichos grupos, las calles de España cuentan hoy con pocos o ningún homenaje al franquismo, dada, precisamente, la naturaleza conflictiva y controvertida de la dictadura.

En Rusia, sin embargo, la situación es diferente. Mientras una gran parte de la sociedad española valora negativamente la dictadura franquista y rechaza de pleno sus símbolos, incompatibles con el sistema democrático actual, en Rusia la Unión Soviética y los años del comunismo se siguen observando con cierta nostalgia por parte de la población. No sólo ellos: también el Gobierno de Vladimir Putin y sectores más nacionalistas no esconden su añoranza por aquellos tiempos pasados.

Estatua Lenin Kiev
La policía protege la última estatua de Lenin en Kiev (11/2013). Poco después, sería derribada.

A consecuencia, la presencia de simbología comunista en las calles de las ciudades rusas no sólo no está penalizada social o políticamente, sino que se observa con tolerancia. Sucede algo parecido en otros países. En la Bielorrusia de Lukashenko, el último país de Europa en mantener la pena de muerte, no son infrecuentes. En Moldavia, especialmente en el no-estado de Trasnistria, tampoco.

El pasado imperial de Rusia, que el comunismo heredó del zarismo, ha contribuido a que las estatuas de Lenin o del comunismo sean vistas con hostilidad en Ucrania

En Ucrania también hay algunas, aunque allí sí han representado, como otras estatuas, una fuente de conflicto. De especial fama fue el derribo de la estatua de Lenin realizada por partidarios del Euromaidán en el este de Ucrania y en Kiev durante el invierno revolucionario de 2013 y 2014. Mientras en las regiones secesionistas del Donbass la figura de Lenin, al igual que en Rusia, tiene connotaciones nacionalistas positivas, en otras zonas del país su connotación es muy negativa.

El pasado imperial de Rusia, que el comunismo heredó del zarismo, ha contribuido a que las estatuas de Lenin o del comunismo sean vistas con hostilidad en Ucrania y en otros países que antiguamente estuvieron o bien dentro de la órbita soviética o bien dentro de la URSS (los bálticos, por ejemplo). El caso de Lenin es especial, en todo caso: sus estatuas son sorprendentemente internacionales.

Thatcher fue decapitada en Inglaterra

Aunque el caso de Margaret Thatcher no es en absoluto comparable a los anteriores mencionados, su figura y los homenajes derivados a la misma también han causado cierto revuelo, indudablemente menor, en Gran Bretaña. Thatcher, primera mujer en ponerse al frente del gobierno del Reino Unido tras unas elecciones democráticas, es aún hoy un símbolo de los conservadores y un antipático político para laboristas y otros partidos de izquierda, además de para las regiones del norte.

Cuando una galería de arte londinense expuso una estatua de cerámica de Margaret Thatcher en verano de 2002, un hombre llamado Paul Kelleher le cortó la cabeza

Por todo ello, cuando una galería de arte londinense expuso una estatua de cerámica de Margaret Thatcher en verano de 2002, un hombre llamado Paul Kelleher le cortó la cabeza. Fue detenido, y cuestionado por la ocurrencia, Kelleher respondió: "Creo que luce mejor así".

El objetivo era incluir la figura de Thatcher junto a la de otros primeros ministros del país en el Palacio de Westminster, sede de la Cámara de los Comunes. El proyecto no se llevó a la práctica hasta 2007, cuando, con una nueva estatua de bronce, la propia Thatcher inauguró el monumento a su persona. Desde entonces, no se han registrado actos vandálicos en su contra. De forma paralela, además, también se inauguró una suya en las Islas Malvinas, con el consecuente cabreo de Argentina.

Prueba palpable de que, al menos, Europa no está sola en este particular universo polémico.

Imagen | Carlos Luna, Danny Huizinga, Hey Rocker, Ivan Bandura,

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