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El punk en 17 discos, la rabia que sigue viva

El punk en 17 discos, la rabia que sigue viva
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¿Vuelve el punk? No, pero la pregunta parece recurrente en la historia de la música pop y la respuesta casi siempre es incierta. Vuelva o no, sus fundamentos permanecen inalterables: si hay que recurrir al punk otra vez, ahora que la expresión suena caduca y cínica, qué mejor que hacerlo rebuscando entre sus cimientos. Aquí presentamos una lista de 17 discos que podrían representar parte de lo que el punk fue en sus orígenes, a finales de los '70, y durante la década de los '80.

1. Adolescents – Adolescents (1981)

En Adolescents se reúne el espíritu del hardcore de la costa oeste. Fueron el resultado del cruce de experiencias e inquietudes de Agent Orange y Social Distortion, y en el interior de una portada que merece todas las camisetas del mundo aparecen resumidas las virtudes del punk californiano. Un disco seminal con algunas canciones noqueantes (‘Kids Of The Black Hole’) que inauguraba una década y un mundo de posibildades para el punk en Estados Unidos, una vez había muerto en Gran Bretaña, víctima de sus propios excesos, limitaciones y coqueteos con el mercado.

2. Bad Brains – Bad Brains (1982)

Ahora que Death han sido redescubiertos al mundo a través de un documental, no está de más recordar a otro ilustre grupo negro dedicado con entusiasmo al punk. Bad Brains surgieron muchos años más tarde y su sonido era diferente: hardcore tocado a toda velocidad y una palpable influencia jamaicana en muchos de los cortes. El dub se cuela por las venas de su primer disco y de su carrera posterior, pero el protagonista aquí es el Punk: ‘Sailin’ On’ o ‘Banned In D.C.’.

3. Black Flag – Damaged (1981)

Fueron Black Flag, sin ninguna duda, la semilla que permitió a toda una generación de desencantados muchachos sobrevivir a la década de Ronald Reagan a través de agresividad, rebeldía y canciones vertiginosas. Ellos cimentaron la base del circuito de salas y sellos underground que posteriormente eclosionaría a principios de los '90, y servirían de inspiración para centenares de grupos repartidos por todo Estados Unidos. Damaged fue su primer LP: la piedra fundacional del hardcore y uno de los discos más importantes, por relevancia, que se hayan grabado nunca.

4. The Clash – The Clash (1977)

Se ha escrito tanto sobre The Clash que apenan restan cosas que decir. Pero quienes siempre parecen a punto de revolucionar el mundo, como si más de tres décadas después nadie hubiera dicho nada más, son ellos y su primer disco. The Clash es la definición de 1977: rock and roll, aquel axioma que tanto detestaba Keith Levene en boca de Mick Jones, y la virginidad aún no pervertida del punk. Años más tarde, The Clash seguirían haciendo discos enormes pero se alejarían del canon y de la simplicidad eterna de ‘Garageland’. A ratos suena como si ningún otro disco importara en el mundo.

5. Crass – Station of The Crass (1979)

El punk murió en el momento en que nació, víctima de sus propias contradicciones y de su natural espírituefímero. Pero dentro de esa espiral autodestructiva que se llevó por delante al género cuando apenas había comenzado su andadura sobrevivieron bandas con impresionante dignidad. Crass fueron una de ellas: los padres del anarcopunk, y quienes fueron más punk que el propio punk cuando pusieron patas arriba la subcultura generada en torno al movimiento/género. Crass fueron la aplicación práctica y no sólo lírica del punk: la pureza sonora e ideológica y un grupo básico.

6. The Damned – Machine Gun Etiquette (1979)

No se puede explicar todo lo que vino después sin ellos. Se suele citar a The Clash, a Sex Pistols o a Buzzcocks como grupos nodriza del punk inglés desde 1977 hasta 1980, pero The Damned fueron tan importantes como ellos o más. La inconfundible batería de Rat Scabies, sus posteriores e igualmente memorables escarceos en la New Wave o el Ghotic Rock y dos discos que por sí mismos podrían ser la piedra angular del Punk, (Damned, Damned, Damned y Machine Gun Etiquette) les colocan en la cúspide. The Damned eran agresivos y originalísimos, repletos de talento e inquietudes.

7. Eskorbuto - Anti todo (1986)

Como casi todas las tendencias de la música contemporánea que se pasearon por el universo anglosajón entre finales de los '60 y mediados de los '90, el punk llegó más tarde a España. Cuando lo hizo, sin embargo, no tuvo nada que envidiar. Una juventud sin futuro, el fin de la dictadura, el desengaño de la democracia y un panorama arrasado por la heroína era un caldo de cultivo más que apropiado para que surgieran grupos como Eskorbuto y discos tan fantásticos como Anti todo, cuyo halo, tres décadas después, aún no se ha apagado. Porque 'Cerebros destruidos' es inmortal.

8. Hüsker Dü – Zen Arcade (1984)

Dentro del tópico caduco sobre la infame calidad musical de la década de los '80, se obvian a muchos grupos, pero en especial al underground norteamericano que bebía del punk para salir espoleado en todas las direcciones. Hüsker Dü fueron una prueba de ello: partiendo del hardcore, terminaron en experimentaciones de lo más variadas. Tienen varios discos imprescindibles, pero acaso Zen Arcade podría ser su cima más elevada. Más de veintitrés cortes, la mayoría de ellos muy cortos, culminados en la totémica ‘Reocurring Dreams’: catorce minutos de riffs, pedales e improvisación instrumental.

9. The Jam - In the City (1977)

Pese a que The Jam no suelen constituir parte del catálogo de clásicos del punk manejado en la mayor parte de publicaciones dedicadas al género, lo cierto es que su primer disco, In the City, se ajusta como anillo al dedo al canon manejado por todos los grupos que importaban en 1977. Ellos, es cierto, se fijaban más en la cultura mod de finales de los '60, en grupos como The Who o The Kinks, y Paul Weller transformaría al grupo en los años venideros. Pero en 1977, allí y entonces, punk era 'In the City', una de las mejores canciones escritas en aquella década. Y lo sigue siendo hoy.

10. Minor Threat - Minor Threat (1981)

Sobre cómo un grupo de adolescentes con demasiada rabia acumulada internamente lograron edificar una de las corrientes y subculturas musicales más importantes de siempre deberían hablar todas las crónicas de nuestro tiempo. No lo harán, aunque la historia de Minor Threat está bien documentada (y muy bien explicada en libros como Nuestro grupo podría ser tu vida). Más allá del contexto, sus dos EP son aún hoy una sacudida dirigida directa a la espina dorsal, ante la que es imposible oponer resistencia. Crudo, político, salvaje y breve: ideal para volarte la cabeza.

11. The Real Kids - The Real Kids (1978)

John Felice y Jonathan Richman son dos nombres claves para entender la primera oleada de punk en la costa este norteamericana. De Boston a Nueva York: guitarras entrelazadas y The Velvet Underground in memoriam. Richman se convertiría en nombre clave de la escena gracias a su trabajo en solitario y a los inolvidables The Modern Lovers, pero Felice, que trabajó parcialmente con él, merece igual reconocimiento gracias a The Real Kids, el grupo que montó en plena adolescencia. Su primer disco es un prodigio melódico, a mitad de camino entre el punk y el power pop. Una delicia.

12. Rites of Spring - Rites of Spring (1985)

Tras Minor Threat, la costa este convulsionó. De la nada comenzaron a surgir grupos hardcore. Algunos se dedicaron a imitar con más o menos acierto (casi siempre con menos) a la volátil y breve creación de Ian McKaye, mientras que otros optaron por explorar un terreno sonoro que, en otros puntos de Estados Unidos, crecía de forma exponencial. Rites of Spring meclaron la vertiginosa velocidad del hardcore con una exposición emocional sin precedentes y visceral, tan criticada por los puristas del género en su día como, visto en perspectiva, imprescindible.

13. Fugazi - Fugazi EP (1988)

Nos saltamos el orden alfabético un segundo para hablar de Fugazi, la banda más respetable que jamás haya existido y que jamás existirá. En 1988, Ian MacKaye reunió a un grupo de excelsos músicos para iniciar una nueva aventura a lomos de una guitarra. El resultado fue un primer EP, lanzado en 1988, soberbio: de la insostenible velocidad de Minor Threat sólo quedaba un leve rastro de agresividad a las seis cuerdas. En el camino, ganamos todos: más originalidad y creatividad, más músculo y aún más política. Por aquí se dejó pasar también Guy Picciotto, de Rites of Spring.

14. The Saints – (I’m) Stranded (1977)

Al otro lado del océano, en las antípodas de todo, The Saints fueron el punk antes que el punk existiera en Europa o Estados Unidos. Ellos fueron llevar el rock 'n roll a un terreno más crudo y descarado. En las canciones de (I’m) Stranded (y de su, desde mi punto de vista, obra maestra, Eternally Yours) subyacía el espíritu de la rebelión juvenil sobre chupas de cuero y guitarras destrozadas. The Saints es a menudo un grupo olvidado, lo cual es muy injusto, porque por momentos sus canciones llenan como las de ningún otro grupo de los aquí citados.

15. Stiff Little Fingers – Inflammable Material (1979)

Irlanda del Norte a finales de la década de los '70: de aquel polvorín identitario y paramilitarizado sólo podía surgir un grupo como Sitff Little Fingers. Un grupo de jóvenes chavales de Belfast acude a un concierto de The Clash, escucha una canción de The Vibrators y siente la imperiosa necesidad de componer himnos generacionales. La rabia encorsetada en cuatro acordes de ‘Alternative Ulster’ o el alegato antimilitarista de ‘Wasted Life’. Inflammable Material es un tratado del Punk: volatilidad, urgencia juvenil, compromiso político y recurso a los orígenes del rock and roll.

16. The Undertones - The Undertones (1979)

Nos quedamos un rato más en Irlanda del Norte. Si Stiff Little Fingers se manejaban en un complejo equilibrio emocional e instrumental en el que sobrevivían con éxito pero a duras penas, siempre a punto de saltar por los aires, The Undertones eran menos intensos. Todo lo que perdían en voracidad lo ganaban en melodía, en cualquier caso: suya es, no en vano, una de las canciones más importantes de aquella generación, 'Teenage Kicks', que abrazaba la evasión romántica como arma defensiva contra la espantosa situación política y social de Irlanda del Norte.

17. Wire – Pink Flag (1977)

Los Ramones acuden a la escuela de artes. Así fueron definidos desde un primer momento Wire, cuando en 1977, en plena efervescencia punk, publicaron su ya inmortal Pink Flag. ¿Es el mejor disco punk de todos los tiempos? Depende de lo que se considere punk y de lo que no. Si el punk también puede ser arte, si el punk también puede ser conceptual, Pink Flag se parecería mucho a una obra canónica e irrepetible. La densidad de sus guitarras ha influido a miles de grupos y en sus veintiún canciones, a ratos oscuras, a ratos luminosasse esconde un universo adictivo y genial.

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