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La Europa vaciada: así se ha desplazado la población del campo a la ciudad en apenas diez años

La Europa vaciada: así se ha desplazado la población del campo a la ciudad en apenas diez años
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Miles de personas tomaron ayer las calles de Madrid bajo un lema gestado a lo largo de dos décadas: la "España vaciada". La plataforma brota de las añejas reivindicaciones de otros grupos, como Teruel Existe y Soria Ya, y del repentino interés público y mediático sobre la despoblación del interior rural, concretado en el célebre ensayo de Sergio del Molino. ¿El motivo de la protesta? Una llamada de atención, una batalla frente al olvido y un grito contra el desinterés de la administración central. Una rebelión ante la desaparición.

¿Es especial? Sí y no. Lo es porque España cuenta con una estructura demográfica muy especial, desde tiempos históricos, marcada por la escasez de núcleos urbanos. Los motivos son políticos, militares y geográficos, pero sin duda realzan la excepcionalidad urbana del país. No lo es, por otro lado, porque el fenómeno es continental: Europa se está desplazando del campo a la ciudad. Una transición gestada a lo largo del siglo XX que hoy está alcanzando su culmen. Allá donde se mire, el terreno rural se está vaciando en beneficio de las ciudades.

El proceso ha sido tan rápido que sus efectos se pueden observar con claridad en apenas un periodo de diez años muy reciente, y en un continente cuya urbanización comenzó hace más de un siglo, Europa. Es lo que muestra este estupendo y muy rico en detalles mapa del centro de estudios alemán BBSR.

Los datos abarcan de 2001 a 2011, y como explican en CityLab, son los más recientes a los que el instituto (Federal Institute for Research on Building, Urban Affairs and Spatial Development por su nombre en inglés) ha podido acceder a lo largo y ancho del continente, valiéndose de la información recopilada por los institutos nacionales de estadística de cada país. A partir de ahí, el mecanismo ha sido simple: aislar los municipios (o las comunas, en función del nombre que reciban en cada país) y comprobar qué le ha pasado a su población, en media anual, en ese periodo.

Europa se desplaza hacia el noroeste

Y a cada patrón, un color más o menos intenso. Los términos municipales en rojo representan ganancias de entre el 0,1% y el 2%, y los azules, pérdidas de entre el -0,1% y el -2%. Aquí se puede ver el mapa expandido:

mapa

Hay varias tendencias interesantes. Por un lado, la población de Europa no sólo se está concentrando en las ciudades, sino que también lo está haciendo en el oeste. Francia está prácticamente en su totalidad en rojo, gracias en gran medida a su excelente tasa de natalidad. El valle del Po, Suiza, el Benelux y las islas británicas también ganan bastante población (Irlanda un 2% en casi todas sus municipalidades), además de la costa española, cuyo crecimiento demográfico sólo tiene comparación a nivel interno con el desproporcionado crecimiento de Madrid y alrededores, la ciudad más resaltada del mapa.

Europa del Este, un éxodo rural muy pronunciado

En The Washington Post segmentaron los datos:

Post

En el este de Europa y en el oeste de España las cosas son bastante distintas. Este último es el caso más particular: la tendencia es a la inversa (hacia el este) y afecta de forma gravísima al interior de Castilla y León, Galicia y Asturias, además de a la totalidad de Portugal exceptuando sus dos principales ciudades. En el este continental, la tendencia se parece mucha a la ya vivida por el oeste décadas atrás: las ciudades representan intensos puntos rojos aislados en un mar de regiones deprimidas demográficamente, gracias al éxodo rural tardío vivido tras la caída del muro de Berlín.

Países como Albania, Bulgaria, Rumanía o los bálticos son azules en su totalidad, excepto sus grandes ciudades. Lo mismo le sucede, de forma muy llamativa, a la Alemania oriental, cuyas provincias se vacían en beneficio de Berlín. Polonia, Hungría, Austria o los nórdicos sufren iguales tendencias.

Iudades El caso de Madrid es excepcionalmente llamativo, aunque todas las grandes capitales ganan población, especialmente en sus alrededores. Berlín lo hace muy a pesar de sus municipios colindantes.

Del campo a la ciudad, y del este al oeste. Los cambios poblacionales a los que se enfrenta Europa son acuciantes, y las tendencias notables en tan sólo diez años. En el futuro, cada vez seremos más urbanos.

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