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Facebook censura por igual pornografía y fotoperiodismo, y eso es un problema para todos

Facebook censura por igual pornografía y fotoperiodismo, y eso es un problema para todos
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Facebook no es una red social. Facebook es la mayor plataforma de contenidos de nuestra era. Y como tal todas las decisiones tome en relación a lo que aparece o no aparece en su plataforma, es un ejercicio de edición editorial. ¿Y qué sucede cuando un editor censura una de las fotos más icónicas de la historia del siglo XX? Que su decisión, en términos de imagen, se puede volver en su contra.

Es lo que ha sucedido cuando la compañía de Zuckerbeg ha optado por retirar los artículos e imágenes publicados por Aftenposten, el mayor periódico noruego, en los que aparecía la célebre imagen Phan Thị Kim Phúc huyendo desnuda del napalm de Vietnam. Amparado en un estricto criterio de pornografía infantil, Facebook ha negado a sus usuarios la posibilidad de acceder, al menos a través de Aftenposten, a un documento esencial para entender el horror de la guerra en el siglo pasado.

Escandalizado por la decisión, su director, Espen Egil Hansen, ha publicado una carta abierta a Zuckerberg. Comienza así.

Querido Mark Zuckerberg.

Te sigo en Facebook, pero tú no me conoces. Soy el editor de cabecera del periódico noruego Aftenposten. Te escribo esta carta para informarte de que no voy a atender a tu requerimiento de eliminar una fotografía documental de la guerra de Vietnam tomada por Nick Ut.

No hoy, y no en el futuro.

En la misiva abiera, Hansen carga contra la política de edición de Facebook y sus estrictas normas de censura. Para Hansen, la compañía tiene una responsabilidad como principal recipiente de contenidos del planeta, y debe establecer criterios más cualitativos y menos cuantitativos a la hora de retirar contenidos. Es decir: que Facebook debería tener un criterio editorial más claro a la hora de diferenciar pornografía infantil, a todas luces algo reprobable y censurable, y una foto histórica de Vietnam en la que aparece desnuda una víctima de un bombardeo.

Aftenposten Espen Egil Hansen.

El tono (en inglés) de la carta es duro, y carga contra la aparente irresponsabilidad de Facebook para con los contenidos editoriales de los medios que aloja (ahora más que nunca, a través de Instant Articles). En Weblogs SL, por ejemplo, hemos tenido problemas similares con imágenes de mujeres dando el pecho a sus bebés (en Bebés y Más) o con artículos que trataran cuestiones relativas a la desnudez. Historias similares se repiten en las cuatro esquinas de Internet. Sencillamente, Facebook no discrimina entre pornografía e información.

Aquí tienes algunos más ejemplos: dar el pecho, imágenes de recién nacidos, piezas artísticas, imágenes de cáncer de mama o imágenes de niños desnudos. Todas ellas, según los criterios de Facebook, son censuradas.

¿Es un problema? A tenor de la inmensa cobertura que la misiva de Aftenposten ha recibido, recogida ampliamente en medios como The Guardian o Financial Times, sí. El hashtag #dearmark ha sido tendencia en Twitter durante todo el día. E historias similares, como la recogida por el propio medio noruego sobre el escritor local Tom Egeland, que vio cómo Facebook bloqueaba su cuenta personal por subir o publicar artículos e imágenes con la icónica foto de Nick Ut, han ganado resonancia a lo largo de las publicaciones y de las redes.

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

Para Hansen, Facebook "está abusando de su poder", uno gigantesco. ¿Es así o es negligencia voluntaria a la hora de cribar entre el contenido pornográfico y el informativo? Sea como fuere, no es el primer caso semejante, y no va a ser el último. Hasta el momento, Zuckerberg se ha mostrado impasible ante las quejas de los medios. Lo que revela el carácter peligroso del dominio de Facebook: puede hacer y deshacer a su antojo lo que entra o no entra en su plataforma, ejerciendo criterios caprichosos y absolutos (como la imagen de Vietnam) sin que le pase factura. Son malas noticias. Y no sólo para los medios.

Facebook Una de estas dos personas está violando las normas de Facebook. Y no es el que porta un cartel donde se lee "No compres a los turcos", evocando el boicot nazi a los judíos durante los años treinta.

Las polémicas por el dudoso y criterio de Facebook para prohibir cualquier conato de desnudez son antiguas. El año pasado escribimos sobre ellas a raíz de una controversia destada por un artista alemán. Consciente de los severos requisitos de Facebook (y de Instagram) para con el pezón femenino (que no el masculino, en lo que se ha convertido en otra campaña viral contra la censura de Zuckerberg a través de #freethenipple), Olli Waldhauer optó por irse a la provocación y demostrar que mientras la propaganda antisemita tenía cero problemas en Facebook, un mero desnudo femenino era motivo de bloqueo y baneo.

Pese a que sus políticas han sido clarificadas de tanto en cuanto, la voluntad censora de Facebook se sigue apreciendo como un carácter arbitrario, y a menudo, como en el caso de Aftenposten, claramente erróneas.

Zuck "Quita tus sucias imágenes históricas de mi impoluta plataforma".

Más allá de la desnudez, que ha sido siempre un tabú para Facebook, el debate de fondo se desarrolla sobre la labor que la gran red social tiene como gigantesco curator de contenidos. Pese a que ha tratado de mostrarse exquisitamente neutral, el ejemplo de Aftenposten indica todo lo contrario (y ejemplos variados, aunque tan sólo parciales, de su sesgo contra las noticias de índole conservador). Pese a que pretende delegar sus funciones periodísticas y de edición en su algoritmo, cuando ha prescindido del criterio humano ha fracasado de forma estrepitosa.

La polémica de Afetnposten y de la fotografía de Nick Ut demuestra que la tecnológica de Menlo tiene aún un largo camino por recorrer para limar sus filtros de censura y sus criterios de edición. Por el bien de Facebook, de los medios y de los lectores.

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