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Tras el fiasco de AstraZeneca, los gobiernos europeos tantean una alternativa por su cuenta: Sputnik V

Tras el fiasco de AstraZeneca, los gobiernos europeos tantean una alternativa por su cuenta: Sputnik V
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No hace falta abundar en los problemas que arrastra tras de sí la vacuna de AstraZeneca. Discrecionalidad en el reparto de las dosis, favoritismos, retrasos en los envíos pactados con la Unión Europea, ensayos clínicos dubitativos y un escándalo sobre sus efectos secundarios que tiene más de mediático que de epidemiológico (es una vacuna segura y sus beneficios multiplican, con mucho, a sus riesgos). Sea como fuere, AstraZeneca tiene y es un problema para los países del continente.

Hora de buscar alternativas.

La urgencia. Hasta ahora la Comisión Europea, el organismo encargado de coordinar y gestionar las compras de vacunas para los estados miembros, había tenido que recurrir a dos farmacéuticas estadounidenses, Pfizer y Moderna, para cubrir el enorme agujero que ha dejado AstraZeneca. Hace algunas semanas la Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprobó la utilización de una tercera, Janssen, cuyos cargamentos se esperan para este mes. El ritmo de vacunación se acelerará (ya va muy rápido: España puso 300.000 dosis ayer). Pero sigue siendo insuficiente.

¿Rusia? Es la cuarta vía, una que de momento tiene un recorrido limitado al no estar aprobada por la EMA. Lo que no significa que haya estados y regiones a título individual que ya se hayan interesado por ella. De entre los primeros sólo uno, Hungría, la ha verificado, comprado y administrado por su cuenta. Es un verso libre dentro de la Unión Europea desde hace muchos años y Orbán tiene buena sintonía con Putin. Pero el verso libre quizá deje de serlo dentro de poco. Reuters cuenta hoy que el Ministerio de Sanidad alemán ya se ha interesado por Sputnik V.

La historia. Al parecer, Jens Spahn, ministro de Sanidad, desea llegar a un acuerdo bilateral con Rusia para anticipar el suministro hacia Alemania una vez la EMA apruebe Sputnik V. Las charlas "preliminares" habrían rotado sobre las cantidades y los volúmenes. No inédito. Todos los países europeos, en especial los más grandes, han tratado de cerrar acuerdos individuales con las farmacéuticas para asegurarse un remanente de dosis al margen de la Comisión. El caso más explícito es Reino Unido, ya fuera de la UE, y su orden de suministro prioritario a AstraZeneca.

Las regiones. ¿A qué obedece el posible movimiento de Alemania? Hace unos días el gobierno de Bavaria, al sur del país, anunciaba un acuerdo con Rusia para recibir "2,5 millones de dosis" a mediados de julio, una vez Sputnik V esté aprobada. Hay que entender el movimiento desde un prisma político: Markus Söder, presidente de Bavaria y líder de la CSU, la sucursal bávara de la CDU, es uno de los aspirantes a suceder a Merkel al frente del partido. Necesita mostrar liderazgo frente a Armin Laschet, su rival y con quien choca a menudo a propósito de la pandemia.

En España. Bajo similar contexto se debe interpretar el ruido de los últimos días en España. A principios de esta semana ABC desvelaba que la Comunidad de Madrid se reunió hasta en tres ocasiones con los intermediarios encargados de vender y distribuir Sputnik V en Europa. Ayuso y Escudero, su consejero de Sanidad, justificaron las negociaciones como una forma de "anticiparse" a la futura aprobación de la vacuna por la EMA y ante la "lentitud" del gobierno central. En la práctica, sin visto bueno de la Agencia Española del Medicamento no hay recorrido.

Y la Agencia Española del Medicamento está controlada por el ejecutivo de Pedro Sánchez. Es decir, Madrid trasladaba así la presión mediática al Ministerio de Sanidad, en el enésimo reparto de culpas y responsabilidades (políticas) por la epidemia. En plena pre-campaña.

A Valencia. La veda se ha abierto para todo el mundo, una vez que las comunidades tiene un rol clave en el proceso de vacunación. Y no sólo con Sputnik V. También esta semana otro gobierno autonómico anunciaba algo sorprendente. Se trataba de valencia, gobernada por Ximo Puig, socialista. Su anuncio decía así: "Janssen se compromete con Puig a enviar millones de dosis hasta septiembre a la Comunitat Valenciana". ¿Reunión bilateral y acuerdo exclusivo, independiente y prioritario por parte de una región española al margen de Europa y de España?

No. El mensaje era torticero porque buscaba apuntarse un tanto político que no era tal. La Comunitat sólo se había reunido con Janssen con objeto informativo. Janssen se ha comprometido con quien ejecuta las compras en Europa. Es decir, con la Comisión. Un compromiso que equivale a 200 millones de dosis, de las cuales España recibirá 20 millones... Y la Comunitat Valenciana 2 millones. Pero el anuncio evidenciaba una vez más el rédito político en simular una anticipación en la compra de vacunas.

AstraZeneca de fondo. Todo este teatro más político que epidemiológico tiene su origen y destino en el enorme fiasco (logístico, no médico) que ha supuesto la vacuna de AstraZeneca. Los estados y las regiones europeas están aplicando aquí la misma lógica que Reino Unido: primero el interés propio, luego ya veremos. Una aproximación opuesta a la (cándida o no) estrategia más coral de la Comisión, ahogada en una carrera nacionalista que se ha llevado por delante su acuerdo con AstraZeneca.

Imagen: Manaure Quintero/Reuters

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