El fin de la noticia viral: qué implica que Australia haya declarado la guerra a Google y Facebook

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Durante los últimos años ha surgido una creciente preocupación sobre el dominio de mercado que tienen las tecnológicas sobre los medios de comunicación. Si lo piensas bien, Google es el motor de búsqueda dominante en Occidente y su utilidad se ha convertido en algo esencial para la sociedad, con poca o ninguna competencia en el mercado. La mayoría de usuarios consume noticias a través de redes sociales como Facebook o Twitter.

Australia, en sus esfuerzos por sentar un precedente que frene la pérdida de ingresos por parte de los canales de información tradicionales, ha iniciado una batalla con las tecnológicas que podría tener consecuencias globales en todo el mundo. Y mientras, Europa observa cautelosa mientras inicia su propia cruzada.

¿Qué ha pasado? Australia ha lanzado la primera propuesta de ley del mundo (ya aprobada por una de las dos cámaras legislativas) que tiene como objetivo abordar la pérdida de ingresos publicitarios de los medios de comunicación. Básicamente, quieren que empresas como Facebook o Google paguen por las noticias que integran en sus plataformas. Es decir, dado que Facebook obtiene beneficio porque los usuarios pasan tiempo en su red social llena de noticias, debería pagar a los que crean esas noticias.

La discusión de fondo es que en la cadena de valor de la información las grandes tecnológicas que hacen de puerta de entrada a las noticias están en mejor posición que los proyectos editoriales/agregadores pequeños que son los medios. Esto ha llevado a una decisión firme en muchos países de imponer un trasvase económico de los primeros a los segundos.

¿Qué implica? La investigación de la Comisión Australiana de Competencia y Consumidores (ACCC) básicamente recomendó introducir un código de conducta que nivelaría el campo de juego. El borrador pide a las empresas de tecnología que paguen por el contenido, aunque no define su valor. La ley permitiría a las empresas de noticias negociar en bloque con las empresas de tecnología el contenido que aparece en sus fuentes de noticias y resultados de búsqueda y el pago por ellas.

Y no es ninguna tontería. Las multas por hacer caso omiso podrían ascender hasta los 6 millones de euros o el 10% de la facturación local de la empresa. Esto podría dar pie en el resto del mundo a que las legislaciones tomen un camino similar al australiano, al equilibrar la balanza en pro de los medios de información. También una manera de coartar el gran influjo que tienen las tecnológicas en todo lo que consumimos, que ya hemos tratado en Magnet.

La venganza de Facebook. La red social de Mark Zuckerberg no ve con buenos ojos esta proposición de ley y ya ha bloqueado a los usuarios australianos para que no compartan ni vean noticias. Digamos que es una muestra de poder para que el país sea consciente de las consecuencias que podría haber de cumplirse la iniciativa. El gigante de Silicon Valley señala que esta propuesta malinterpreta fundamentalmente la relación entre su plataforma y los editores. Y que les había dejado frente a una dura elección: “intentar cumplir con una ley que ignora las realidades de esta relación, o dejar de permitir contenido de noticias en nuestros servicios en Australia".

Uno de los argumentos de Facebook para no estar a favor de esta nueva regulación es cómo funciona su plataforma. Dice que si los medios de comunicación colocan las noticias en Facebook es porque eso les beneficia también a la hora de llegar a más público. Según Facebook, al contrario que Google que indexa las noticias automáticamente, los medios de comunicación las colocan voluntariamente.

Lo que dice Google. Google incluso ha amenazado con eliminar su motor de búsqueda de Australia si se aprueba el proyecto de ley. En enero, la compañía fue criticada por ocultar algunos sitios de noticias australianos de sus resultados de búsqueda. No obstante, en los últimos días hemos visto cómo ha acordado con algunas editoriales de información una serie de pagos por su contenido.

Un ejemplo es el de News Corp de Murdoch, quien compartirá sus historias a través de Google a cambio de “cifras importantes”. En concreto, también colaborarán en una plataforma de suscripción, compartirán los ingresos por publicidad e invertirán en videoperiodismo en YouTube. Google también ha anunciado acuerdos con varias otras empresas de medios australianas, incluido un pago anual de 30 millones de dólares australianos a Nine Entertainment, derivado de la expansión de su News Showcase en el país.

¿Podría tocarnos? La batalla de Australia podría convertirse en el precedente para que el resto de países sigan la misma hoja de ruta. El senador australiano Rex Patrick ya le decía a Google: "Se extenderá a todo el mundo. ¿Vas a salir de todos los mercados, verdad?". Y lo cierto es que en Europa ya hemos comenzado nuestra propia batalla. En Francia, los editores acordaron con Google un marco de derechos de autor para que la compañía pague a los editores de noticias por su contenido online. Aunque solo un puñado de estos acuerdos se han firmado con periódicos franceses notables, lo que lo convierte en algo muy diferente a los planes australianos de amplio alcance y mucho más estrictos.

También una controvertida ley propuesta en el Parlamento Europeo —más concretamente en su artículo 11— versa en que los motores de búsqueda y los agregadores de noticias deberían pagar a los sitios de noticias por los enlaces. O en el artículo 13, que penalizaría a las empresas de tecnología del material publicado sin licencia de derechos de autor.

En España. En nuestro país hemos afrontado una batalla similar. Google News cerró en 2014 como una respuesta al denominado Canon AEDE que se introducía en la Ley de Propiedad Intelectual y por el cual se obligaba a pagar a todos los agregadores que, como Google News, mostraran un fragmento significativo de un contenido perteneciente a cualquier medio.

Desde la compañía explicaron que, dado que Google News no hacía dinero por ello y no iban a terminar pagando, no veían otra alternativa que no fuera irse de España.

¿Cómo nos afecta? Para los medios de información supondría una excelente noticia, y un refuerzo inigualable para su fuente de ingresos, que no solo promocionaría sus contenidos, sino que cobraría por hacerlo. En cambio, el hecho de que las plataformas no lo acepten y deciden abandonar a quienes adopten este tipo de legislaciones tendría un impacto brutal, teniendo en cuenta que la información que más consume la ciudadanía proviene de los resultados y tablones de las redes sociales.

Y luego está el debate sobre qué es una noticia. Porque hasta el momento, entre la información que ha bloqueado Facebook a los australianos también se encuentran webs de información oficial relacionadas con servicios de emergencia, meteorología o seguridad. Es, al final, el resultado del poder que ejercen sobre el mundo.

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