La gente está dejando los empleos que consiguió en pandemia: el teletrabajo nos desvincula de la empresa

La gente está dejando los empleos que consiguió en pandemia: el teletrabajo nos desvincula de la empresa
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Encontrar un trabajo hoy en día no es tarea fácil. La pandemia nos ha abocado a una era de precariedad laboral y paro masivo. Los datos lo demuestran: 440.000 empleos menos y 400.000 parados más en España. Y los que han tenido la suerte de incorporarse a un trabajo durante esta época lo han vivido de manera muy diferente. Han sustituido la oficina por su espacio doméstico entre cuatro paredes, las charlas del café por reuniones informales en Zoom y la vinculación con sus compañeros por otros quehaceres durante la jornada de teletrabajo.

La crisis que empezó siendo sanitaria se convirtió en una debacle laboral sin precedentes. Sin embargo, ahora que parece que estamos viendo la luz de nuevo, la gente ya está comenzando a abandonar esos trabajos que encontró durante la pandemia. Y hay una explicación de ello.

El estudio. Una investigación de Perceptyx, una plataforma de análisis de personas y escucha de empleados, ha descubierto un problema en ciernes para las empresas que contrataron empleados durante la pandemia. Esos empleados están notablemente menos comprometidos, menos conectados con la cultura y menos orgullosos de trabajar en su empresa que sus contrapartes que se unieron en la pre-pandemia. Esa falta de tiempo de vinculación con otros colegas plantea un problema para los empleadores, que tienen menos probabilidades de retener a los nuevos trabajadores.

Llegaron tarde y en momentos difíciles. Las diferencias son modestas pero significativas. De los más de 1.000 empleados encuestados, el 73% de los que se unieron en el último año decían sentirse parte del equipo, frente al 78% de los contratados antes de la crisis. Ese mismo grupo sentía un menor bienestar en casi todos los aspectos de su experiencia, excepto en su capacidad para equilibrar el trabajo y la vida personal. Por ejemplo, solo el 64% de los que se unieron a la pandemia dijeron que su jefe se preocupaba por su salud y bienestar (en comparación con el 71% del grupo anterior). También menos dijeron que el ritmo de trabajo esperado era razonable (72% contra 78%), que se sentían capaces de “recuperarse” (62% contra 72%) y que estaban superando reveses (71% contra 77%).

“Las nuevas contrataciones suelen estar comprometidas sí, pero los que se incorporaron durante la pandemia nunca formaron parte de esa ‘fase de luna de miel’. Esta falta de vinculación y de cara a cara con compañeros es una bomba de relojería para las empresas”, explicaba Brett Wells, director del análisis. Solo 7 de cada 10 de estos empleados recomendarían a su empresa como un buen lugar para trabajar y estaban orgullosos de estar allí, en comparación con 8 de cada 10 en la otra muestra.

Malestar de crisis. Es lo que podríamos llamar una pandemia de malestar de los trabajadores: debido a la incursión del virus en nuestras vidas y la posterior crisis, un número cada vez mayor de personas se sienten desvinculadas de sus trabajos. Trabajar desde casa, interactuar a través de videos y preocuparnos por nuestra salud y la economía están pasando factura. Lo hemos contado en Magnet. Otra encuesta de más de 8.000 personas en EEUU sugería que el compromiso laboral había caído un 16% desde entonces. Sin embargo, había un factor que protegía a las personas contra la desvinculación laboral: su mentalidad de crisis.

Los jefes mirando a otro lado. En esa misma encuesta, se revelaba un dato importante. Un factor de predicción de mentalidad positiva era si "mi jefe ha tenido conversaciones conmigo sobre mi vida hogareña además de mi vida laboral". Muchos jefes han evitado preguntarles a los empleados sobre su vida doméstica, su día a día. Tiene sentido: durante mucho tiempo han sido capacitados para "ser profesionales" y mantener las emociones fuera del lugar de trabajo.

En tiempos de "normalidad", este estilo de liderazgo distante hacía poco para promover el compromiso de los empleados; los trabajadores son reacios a experimentar y aprender de líderes con los que no se conectan o no confían. Y es aún más dañino en una pandemia, cuando los empleados se enfrentan a cargas inmensas que pueden hacer que se sientan aislados, sobrecargados y dados por sentado.

En busca de lo que necesitamos. Con señales que apuntan hacia la recuperación en muchos sectores económicos, los trabajadores están sintiendo la necesidad de cambiar de trabajo una vez más. Según algunas estimaciones, 1 de cada 4 trabajadores planea buscar oportunidades con un nuevo empleador una vez que la amenaza de la pandemia haya disminuido, según la encuesta Pulse of the American Worker de Prudential Financial.

¿Por qué? Del 26% de los trabajadores que planean dejar a sus empleadores después de la pandemia, el 80% lo hacen porque están preocupados por su avance profesional; mientras tanto, el 72% dice que la pandemia les hizo reconsiderar sus habilidades. Los trabajadores que quieren renunciar de manera abrumadora dicen que están buscando un nuevo trabajo con más flexibilidad.

De hecho, y valga la redundancia, incluso entre aquellos que no estaban considerando cambiar de trabajo, la mitad de las personas que actualmente trabajan de forma remota dicen que si su empresa actual no continúa ofreciendo opciones de trabajo remoto a largo plazo, buscarán un trabajo en una empresa que sí lo haga. Y aquí es donde volvemos a la desvinculación y los problemas que esto acarrea. Es decir, un círculo vicioso que justo llega en los peores momentos.

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