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Un gesto simbólico: Felipe VI no puede renunciar a la herencia de su padre hasta que no haya muerto

Un gesto simbólico: Felipe VI no puede renunciar a la herencia de su padre hasta que no haya muerto
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La Casa Real emitió un comunicado sorprendente durante la tarde de ayer, domingo, en plena cuarentena nacional por la crisis del coronavirus: Felipe VI renunciaba a la herencia que "personalmente le pudiera corresponder" de su padre, el rey emérito Juan Carlos I. No sólo eso, sino que también le retiraba su asignación oficial, de unos 194.000€ anuales a cargo de los presupuestos de la corona. Un gesto sin precedentes.

Pero en gran medida simbólico.

Explicación oficial. En el comunicado, la Casa Real admite de forma implícita la existencia de una fortuna no declarada y obtenida por medios no del todo lícitos por parte de Juan Carlos I. Felipe VI desmiente cualquier vinculación con las supuestas sociedades pantalla creadas por su padre, y si la hubiera, se desmarca de ella y de su herencia completamente.

Palabras textuales. Felipe VI renuncia a:

(...) a cualquier activo, inversión o estructura financiera cuyo origen o finalidad puedan no estar en consonancia con la legalidad o con los criterios de rectitud e integridad que rigen su actividad institucional y privada y que deben informar la actividad de la Corona.

¿Puede? Lo cierto es que se trata de un gesto simbólico. El Código Civil es muy claro al respecto: sólo se puede renunciar a la herencia una vez se tiene la certeza "de la muerte de la persona a quien haya de heredar y de su derecho a la herencia". En la práctica, Felipe VI sólo estaría repudiando su posición de beneficiario en la estructura financiera oculta de Juan Carlos I, objeto de una gran controversia.

Contexto. Como vimos aquí, varias informaciones han salpicado al rey emérito durante las últimas semanas. Un fiscal suizo está investigando una posible comisión de $100 millones pagada por Arabia Saudí a Juan Carlos I en agradecimiento por su mediación en el AVE a La Meca. El dinero se habría transferido a una sociedad panameña a su nombre, Lucum, y la habría disfrutado a beneficio propio.

Involucrado. El sábado, The Telegraph soltaba una bomba: Felipe VI aparece como beneficiario de la sociedad. El propio monarca accedió a la información hace dos semanas, cuando se la remitió el despacho de abogados Kobre & Kim, probablemente en el contexto de la investigación suiza. Fue entonces cuando comunicó su vinculación a las "autoridades competentes" y renunció al dinero ante notario.

Turbulencias. La incertidumbre en torno a la fortuna de Juan Carlos I representa un problema para Felipe VI, por lo que ha decidido cortar por lo sano. No sólo rechazando su posición como beneficiario, sino, en previsión de lo que pueda suceder, a toda su herencia. El rey emérito afronta varias investigaciones judiciales, entre ellas una de Anticorrupción.

Todo ello en un contexto complicado para la Casa Real, en una emergencia nacional, la del coronavirus, ante la que el rey se ha mostrado ausente.

Imagen: GTRES

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