La "gran renuncia" americana, o cómo los trabajadores se han hartado del sistema y están dejando sus empleos

La "gran renuncia" americana, o cómo los trabajadores se han hartado del sistema y están dejando sus empleos
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A medida que el impacto económico de la pandemia se recupera con la vacunación en gran parte de los EEUU, la vida está comenzando a volver a algo (si a caso) parecido a lo que era la normalidad. Sin embargo, esta transición en la vida laboral ha traído consigo una tendencia denominada ya por muchos expertos como “la gran renuncia”. Ya sea por la falta de un trato justo, tener que lidiar con jefes miserables o poca conciliación, quienes huyen de lo que cualquiera definiría como "un buen trabajo", están optando por ponerse a sí mismos en primer lugar.

La pandemia provocó la peor recesión de la historia y millones de personas todavía están sin trabajo. Pero los empresarios se quejan ahora de la increíble escasez de mano de obra. La gran renuncia ha llegado. Y es real.

Una renuncia masiva. “La gran renuncia” es en realidad un término acuñado por primera vez en 2019 por Anthony Klotz de Texas A&M para predecir un éxodo voluntario masivo de la fuerza laboral. Según el Departamento de Trabajo de EEUU, antes de comenzar el verano un total de 11,5 millones de trabajadores renunciaron a sus trabajos. Una encuesta de más de 30.000 trabajadores realizada por Microsoft concluyó que el 41% está considerando dejarlo. Y ese número salta al 54% cuando hablamos de la Generación Z. Fuera de EEUU, en el Reino Unido, el 38% de los trabajadores también planea dejarlo en los próximos 12 meses por algo mejor, según una encuesta de Personio.

Ese "algo mejor" que la gente busca podría ser uno o más factores. Estos incluyen la libertad de trabajar de forma remota, eliminando la necesidad de desplazarse; horarios de trabajo flexibles; mejor remuneración; mejores oportunidades de progreso profesional o un entorno más igualitario. En definitiva: estamos hablando de precariedad. Y la "gran renuncia" no se refiere simplemente a cambiar de trabajo, aunque algunos sí hagan eso, es que hay gente con empleos precarios que está abandonando el ámbito laboral, a la espera de encontrar otra cosa.

Insatisfacción. La pandemia puso de relieve muchas de estas cosas. Según una encuesta realizada por LinkedIn, el 74% indicó que el tiempo pasado en casa, ya sea durante los cierres o trabajando de forma remota, durante la pandemia les había hecho reconsiderar su situación laboral actual. Más de la mitad de encuestas citan el estrés y el agotamiento como una razón.

Otros señalan la insatisfacción, e incluso el miedo, causado por las acciones instintivas de reducción de costes de las empresas en respuesta a las desaceleraciones comerciales como un motivo para irse, y muchos encuentran injusticia fundamental en las promociones, méritos congelados en los aumentos, despidos indiscriminados y un largo etcétera.

Desapego total. Un artículo de Fast Company decía: "La era de las ventajas extravagantes de oficina ha muerto". A los nuevos trabajadores ya no se les engatusa fácilmente con mini refrigeradores llenos de bebidas energéticas o mesas de ping-pong estilo Google. Todo eso no sustituye a los líderes que realmente se preocupan por ellos y que trabajan para mejorar sus vidas. Y los trabajadores quieren transparencia. Quieren que se les confíe. Quieren jefes que dejen de ser escépticos sobre si realmente están trabajando cuando están en casa. Quieren ser respetados.

Un éxodo generalizado. La salida masiva de puestos de trabajo no se limita a ningún sector en particular. Si bien hay muchos rumores de que el sector administrativo que trabaja en forma remota es el más afectado. Básicamente por su inminente regreso a la oficina. La realidad es que los sectores de servicios presenciales y minoristas están experimentando una ola aún mayor. Estos roles de bajos salarios, en contacto directo con el público, se consideraron esenciales en la pandemia, y muchos se sintieron maltratados cuando sus preocupaciones no se tomaron en serio.

Ante la perspectiva de salarios bajos, escasez de personal, largas jornadas y constantes batallas con los clientes muchos simplemente están diciendo “basta”. Poco menos de 650.000 trabajadores minoristas renunciaron solo en el mes de abril, según datos del Departamento de Trabajo.

Sin mano de obra: no era el dinero. Ahora, los principales minoristas están luchando por cubrir los puestos vacantes y les resulta difícil conseguir suficientes trabajadores nuevos y dispuestos en la puerta. Empresas como Target y Best Buy han aumentado los salarios, mientras que McDonald's y Amazon ofrecen bonificaciones de contratación que oscilan entre los 200 y los 1.000 dólares. Aún así, una encuesta realizada por la firma de búsqueda de ejecutivos Korn Ferry encontró que el 94% de los minoristas tienen problemas para cubrir puestos vacíos.

Parte del problema es que si bien los incentivos financieros son un comienzo, un cambio importante en las prioridades significa que no se trata solo de dinero. Muchos trabajadores minoristas se están yendo a puestos  que en realidad pagan menos, pero ofrecen más beneficios, movilidad ascendente y compasión.

Otro camino a seguir. Por mucho que "la gran renuncia" haya creado una disrupción significativa para muchas organizaciones, las empresas inteligentes deberían verla como una gran oportunidad. El mercado se está inundando en este momento con personas que buscan algo mejor, personas que han tenido suficiente de organizaciones que no se preocupan.

Para las empresas más pequeñas que se toman el tiempo y la energía para ser un lugar más solidario para trabajar, hay una gran reserva de talento esperando abrirse camino hacia su puerta. Se trata de cuidar. Es una elección simple. Una que unos 11,5 millones de personas (y sumando) están pidiendo a gritos.

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