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Hitler (no) es cosa de risa

Hitler (no) es cosa de risa
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Reírse a costa de Hitler no es nuevo. Y menos para Internet, que cada semana encuentra una forma de ridiculizarle más. Aunque pueda parecer banal o incorrecto, cachondearse del Führer ya era una vieja táctica de propaganda en la Segunda Guerra Mundial. en la que participaron tanto Disney como los Looney Tunes, entre otras miles de piezas.

Pero, tras la Guerra, la impronta del Holocausto marcó un punto y aparte a la risa durante más de una década. Hoy, sin embargo, Hitler es objeto de mofa incluso en su país de origen, tras el éxito de la novela (e inminente película a lo Borat) Ha Vuelto. Ahí, el escritor Timur Vernes rescata a Hitler, tal cual, y lo sitúa en el Berlín actual. ¿En qué se convierte? En viral de Youtube, por supuesto.

Lo de Vernes, con escenas como Hitler intentando registrar su nombre en un correo electrónico para ver que ya está cogido, no es más que el siguiente paso de todos los memes basados en El Hundimiento, los hilos de Reddit dedicados a ridiculizar su figura (Hitler en calcetines) y, según el propio autor, algo normal. Para Vernes, la risa puede empezar "al día siguiente [de una tragedia], porque siempre ofenderás a alguien:

"En Alemania, y en el resto del mundo, llevamos toda la vida riéndonos de Hitler. Pensamos que era un hombre estúpido, con una voz casi ridícula… un demente."

La novela -escrita en primera persona- pone en contexto la locura metódica de Adolf Hitler y la sociedad alemana actual. El último paso, quizás, para asimilar de una vez la figura del personaje más malvado de los libros de Historia. Pero decíamos que no es nuevo. Ya en la Segunda Guerra Mundial, "una de las primeras decisiones de Chamberlain fue crear una división de propaganda con el objeto de reírse de Hitler".

Así lo afirma el documental británico Hitler: The Comedy Years (Hitler: los años cómicos. Jaques Peretti, 2007), donde se repasa la presencia del humor en relación al dictador nazi en la cultura popular. Los británicos no fueron los únicos: Bugs Bunny y el Pato Donald acompañaron a El Gran Dictador de Charles Chaplin en la representación de un tipo chillón e histriónico, de pelo horrible y apariencia chusca. El primer cómic del Capitán América le muestra arreando a un hombrecillo ridículo.

La idea, como señala el crítico y escritor Ben Thompson, es que "si puedes reírte de algo, puedes controlarlo en parte. Si te enfrentas a un mal insaciable y puedes ridiculizarlo de alguna manera, eso hace que dé menos miedo". Por cierto, el documental se exhibió en el XX Festival de Cine Judío de Toronto.

¿No se puede reír después de Auschwitz?

Pero el fin de la guerra trajo consigo el fin de los chistes. El shock del Holocausto era demasiado grande, Hitler ya no hacía gracia y, además, había un nuevo enemigo enfrente, el bloque soviético. La propia novela de Vernes trata el tema: el único chiste permanente es un no-chiste. Tanto el protagonista como la televisión para la que trabaja repiten una y otra vez la misma línea: "Los judíos no son un tema divertido". El escalofrío viene porque, en el caso de Hitler, lo dice en serio.

La Guerra Fría, además, parecía el prólogo de una guerra que sólo dejaría** cráteres radioactivos y cucarachas mutantes**. Que también es un buen material para la comedia, pero el mundo tardaría años en reírse de ello.

En realidad, el regreso de los nazis a la comedia lo marcaron Stanley Kubrik y Peter Sellers en 1964, con esa Guerra Fría de telón de fondo: su Doctor Strangelove (un sosias del exnazi Werhner Von Braun, que ahora hacía cohetes para los estadounidenses) provocaba la carcajada negra cada vez que se le escapaban los tics nazis. A ellos se les uniría Mel Brooks con Los Productores, cuatro años después: una sátira donde el nazismo protagonizaba un número musical, que se convertiría en una de las obsesiones recurrentes de Brooks en películas posteriores:

Hitler está vivo

Hipster Hitler Hipster Hitler, cuya idea es ser tan pretencioso como inofensivo.

Es algo que Google insiste en autocompletar incluso a día de hoy (y eso que tendría 126 años), pero que era un miedo recurrente en la época, después de que el Mosad hubiese localizado y secuestrado a Adolf Eichmann en Argentina en 1960. Lo de Eichmann daría años más tarde para una obra extraña y teatral, cómica en ocasiones El Hombre de la Cabina de Cristal.

Pero Monty Python se apropiaron del temor y lo hicieron añicos con "El Señor Hilter y las Elecciones Parciales de North Minehead", un sketch maravilloso de la primera temporada del Flying Circus (1970). Hitler y su cúpula viven en un pueblecito británico con los nombres cambiados para disimular (Hilter, McGoering, Bimmler). Todo concluye con un discurso de John Cleese-Hitler a un paleto y tres niños en el que no hace falta saber ningún idioma para reírse: Cleese no sabía alemán y se inventó todo.

Ahogar al Mal en el absurdo

Brooks, Kubrick y Monty Python estaban haciendo lo mismo que hace hoy Internet con la figura de Hitler: la reducción al absurdo de la enormidad del Mal. El meme youtuber de plantar la escena del cabreo monumental en El Hundimiento (los días finales de Hitler en el búnker con la guerra ya perdida, casi una adaptación literal a docudrama de la monumental biografía de Ian Kershaw) como fuente de cualquier chorrada subtitulada sale de ahí, no importa que la productora y a Bruno Gantz -el actor de la escena original- no terminen de encajarlo:

Que es algo que sí entendió Timur Vernes, el miedo a hacer humor con Hitler durante décadas, sobre todo en los países afectados; la seriedad con la que hay que aproximarse a su figura; el no ofender a nadie. Todo está en Ha Vuelto y en Internet. O, ya que hablábamos de Monty Python, en otro sketch inmortal de John Cleese: "¡No menciones la Guerra!", el clímax del episodio "Los Alemanes" de Fawlty Towers.

Hitler es ridículo

Lo bueno del humor es que ha reducido a algo estúpido el culto al líder que temían los aliados tras la guerra. Y no hacía falta eliminar sus restos, borrar el búnker de la faz del planeta o el resto de medidas que se tomaron para evitar que los herederos ideológicos de Hitler tuvieran dónde apoyarse. Sólo hacía falta Internet. Cualquiera que se cuadre hoy delante de su figura hereda su posición actual como hazmerreír del imaginario de las redes:

El Hitler Disco de Reddit

Hitlerdisco

El Adolf Hipster de Tumblr

Adolfhipster

Gatos que se parecen a Hitler

Kitler

El viejísimo Hitler cantando Born to Be Alive

Por no hablar de la sinergia entre Internet y el resto de la cultura pop: desde las locuras de Iron Sky

Hitlerdinosaur Hitler + zombis + dinosaurios haciendo el saludo nazi = Iron Sky: The Coming Race.

El Kung Führer de Kung Fury

Kungfuhrer

O, ya como jugadores, reventar el testículo único del Führer en los videojuegos Sniper Elite. Lo que sea, con tal de que nadie le pueda tomar en serio nunca más sin recibir carcajadas a cambio.

Aunque sea con la plantilla de los memes menos graciosos de Internet:

Meme mal
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