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La lógica detrás del vídeo de los gatos que llaman a un timbre para obtener comida de su amo

La lógica detrás del vídeo de los gatos que llaman a un timbre para obtener comida de su amo
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Se abre el telón. Dos gatos aparecen sentados frente a una mesa. Cada uno de ellos tiene un plato y un pequeño timbre frente a sí. Los gatos comienzan a pulsar el timbre y una mano humana aparece desde el fuera de plano entregándoles comida cada vez que lo hacen. Los felinos aprenden que el timbre es sinónimo de comida y comienzan a pulsarlo repetidamente cada vez que desaparece del plato. ¿Cómo se llama la película?

Edward Lee Thorndike.

El último vídeo viral sobre los auténticos reyes de Internet lo tiene todo: cuquismo, entretenimiento y ciencia. Y es así porque quien quiera que lo haya ideado y grabado lo ha hecho teniendo muy presente los principios básicos de un clásico de la psicología moderna: el condicionamiento operante formulado y experimentado por primera vez por E. L. Thorndike allá en los albores del siglo XX, una de las lecciones básicas del aprendizaje animal.

Asimiladas las toneladas de aww, el vídeo suscita una pregunta inevitable: ¿cómo narices han logrado los gatos saber que al pulsar el timbre que tienen sobre la mesa reciben un pedazo de comida? La respuesta más intuitiva es "porque es causa-efecto, fruto de la experiencia, han averiguado que el timbre es igual a whiskas".

Y es así, aunque la explicación requiere de más detalle. Al mismo tiempo que Ivan Pavlov experimentaba con sus célebres perros otro principio clásico de la psicología, el condicionamiento clásico, Thorndike probaba con el condicionamiento operante. La diferencia entre uno y otro radicaba en el papel que el animal jugaba en el experimento: mientras Pavlov suscitaba una respuesta pasiva por parte del bicho ante un estímulo neutro, Thorndike buscaba una respuesta activa, un aprendizaje directo y no indirecto.

Condicionamiento clásivo vs. operante: fight!

Pensemos en el condicionamiento clásico. Pavlov asociaba un estímulo a priori neutro en el comportamiento de un perro (el sonido de un timbre) con el de un reflejo ya existente (salivar ante la comida). ¿Cómo lo hizo? Sencillo: cada vez que entregaba comida a sus perros, lo hacía timbrando un objeto. Los perros asimilaron que el timbre significaba comida, de tal modo que cada vez que sonaba, comenzaban a salivar, hubiera o no comida delante de ellos.

Thorndike planteó el aprendizaje de otro modo. Su experimento consistió en "cajas problema". En ellas, introdujo a gatos en el interior de cajas cuya compuerta sólo se abría mediante el accionamiento de un pestillo. Al principio, los gatos se revolvían como locos ante una situación nueva (el encierre, ante el que se ponían nerviosos), de tal modo que lograban abrir la caja por casualidad (pulsando el pestillo por accidente en sus movimientos).

La repetición del fenómeno permitió a los gatos perfeccionar su inteligencia. En cada ocasión, los gatos tardaban menos en aprender a abrir la caja, descubriendo por aprendizaje y no por accidente de qué modo podían escapar de ella. Al final se convirtió en un juego de niños. En su experimento, Thorndike lograba que los gatos adoptaran una conducta nueva, una operación nueva, a través de la experiencia. El resultado fue el condicionamiento operante.

Al contrario que Pavlov, Thorndike logró que, por la pura fuerza de la experiencia, sus gatos fueran condicionados a una conducta activa (la apertura consciente de la puerta a través del pestillo). Que es exactamente lo que vemos en el vídeo: nuestros amigos felinos han asimilado a través del condicionamiento operante que mediante una conducta (pulsar un timbre) obtienen una recompensa (una galleta). Es una variante más viral, menos cruel y bastante más cuqui de las "cajas problema". Meme y ciencia, al fin juntos.

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