Los mayores paraísos fiscales del planeta, expuestos en un sencillo gráfico

Los mayores paraísos fiscales del planeta, expuestos en un sencillo gráfico
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¿Qué es un paraíso fiscal? En rigor, una asimetría. Allá donde un estado impone gravámenes altos a la actividad económica de sus grandes empresas, fruto de sus enormes beneficios, otros optan por reducirlos a la mínima expresión. En esa desigualdad se gesta una oportunidad para las compañías multinacionales. La ingeniería financiera les permite operar en un sitio pero declarar beneficios en otro, moviendo su contabilidad de tal modo que paguen lo mínimo posible por sus ganancias.

Sabemos quiénes son los grandes perdedores de este proceso: Francia, España, los países nórdicos, etcétera. Pero no siempre está claro quiénes son los grandes beneficiados. Tendemos a imaginar el "paraíso fiscal" como una remota isla caribeña donde la única actividad económica se reduce a bancos guardando el dinero de multimillonarios y grandes empresas. Algo de cierto hay, aunque la realidad es un poco más compleja. Este gráfico de VisualCapitalist ayuda a comprenderla.

En él se nos muestra a los veinte principales paraísos fiscales del planeta. La definición de "paraíso fiscal" es más porosa de lo que podamos imaginar. El trabajo se basa en el Índice de Secretismo Financiero (Financial Secrecy Index, FSI por sus siglas en inglés). Su interés no radica tanto en localizar las pequeñas jurisdicciones políticas y económicas donde las grandes corporaciones derivan sus activos (para ese ránking, mejor pasarse por aquí) sino en evaluar qué países son más o menos transparentes a la hora de desvelar sus movimientos fiscales y financieros.

En sus palabras:

El índice revela que los tradicionales estereotipos sobre los paraísos fiscales son erróneo. Los mayores oferentes de secretismo financiero, abrigando activos saqueados, no son las pequeñas islas repletas de palmeras, como muchos suponen, sino algunos de los mayores y más ricos países del planeta. Miembros de la OCDE y sus satélites son los principales recipientes o conductores de estos flujos ilícitos.

Es decir, la clasificación se centra en todos los movimientos financieros que buscan de un modo u otro evadir las jurisdicciones fiscales que les corresponderían. Y en este proceso hay un puñado de países desarrollados y aparentemente respetables que tienen poco de lo que presumir: Estados Unidos se aúpa a la segunda posición por el ingente volumen de operaciones que registra y por la dispar legislación dentro de sus estados; Luxemburgo y Países Bajos se cuelan entre los diez primeros; Alemania entre los veinte; además de sospechosos habituales como Suiza.

(VisualCapitalist)

Todos ellos permiten movimientos financieros opacos por donde se cuelan miles de millones de impuestos impagados. Reino Unido es un buen ejemplo: no sólo está entre los veinte primeros, sino que suma un puñado de territorios satélites al listado (las Islas Vírgenes, las Islas Caimán, Jersey, Guernsey). También tenemos la tradicional ración de mini-estados o territorios: desde Singapur hasta Hong Kong, pasando por UAE, Taiwán, Panamá, Malta o Qatar. Bahamas, otro célebre, asoma en el 22º.

¿Y cuánto pierden todos los países gracias al secretismo financiero? Con datos de 2020, el FSI lo estima entre $21 y $32 billones. Hay países más y menos afectados, como vimos en este otro mapa. Sólo en el impuesto de sociedades España se deja unos $3.700 millones de recaudación anual. Esto se debe a que aunque el tipo oficial se encuentre en el 25% en la práctica cae al 11%, por obra y gracia de la ingeniería financiera. En el lado opuesto de la balanza tenemos a Países Bajos, con un beneficio impositivo de unos $7.000 millones. Esto ha generado roces dentro de la Unión Europea.

Y en general ha incentivado que los grandes países, Francia y también Estados Unidos a la cabeza (el secretismo financiero no siempre está relacionado con beneficios netos para el país de turno), busquen un "impuesto mínimo de sociedades global" que rondaría el 15% y que permitiría aplacar el dinero saliente de los estados hacia pequeñas naciones con una fiscalidad muy ventajosa. Pero sólo sería una parte de la historia. La evasión fiscal tiene muchas más aristas y no siempre está relacionada con las actividades de las empresas.

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