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Mejor sin Amazon: los incentivos fiscales de las ciudades a las grandes empresas no funcionan

Mejor sin Amazon: los incentivos fiscales de las ciudades a las grandes empresas no funcionan
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Nueva York debería estar de enhorabuena.

La decisión de Amazon de abandonar su plan de construir una nueva sede en el barrio neoyorquino de Queens dejó atónitos a los funcionarios de la ciudad y del estado, que habían prometido 3.000 millones de dólares en incentivos a cambio de la creación de 25.000 empleos. Por lo visto nunca se habían planteado si los puestos de trabajo y el estímulo económico prometidos realmente se llegarían a cumplir.

En mi propia investigación como economista experto en subsidios corporativos, he encontrado y analizado muchas pruebas sobre la efectividad de los impuestos y de otros incentivos. Mi conclusión: los incentivos no funcionan.En parte se debe a que las empresas no están obligadas a cumplir lo que prometen. O que se lo pregunten a la ciudad de Boston.

La suma de muchos fiascos

En febrero, más o menos al mismo tiempo en el que Amazon se distanciaba de sus planes en la ciudad de Nueva York, General Electric anunció que haría recortes de plantilla y en las inversiones en su nueva sede en Boston. Hace sólo tres años, el plan de la compañía de trasladarse a la ciudad a cambio de 25 millones de dólares en desgravaciones fiscales fue promocionado como un gran negocio para Boston.

En EEUU también está el caso de General Motors, que en 2012 afirmó que construiría una nueva instalación de vehículos eléctricos en White Marsh, Maryland, después de recibir un subsidio de 105 millones de dólares del Ministerio de Energía de Estados Unidos, 6 millones de dólares en subvenciones del condado de Baltimore y 4,5 millones de dólares en subvenciones estatales para desarrollo económico y capacitación laboral. El pasado mes de noviembre, el fabricante de automóviles anunció que cerrará la planta como parte de un paquete de medidas de reestructuración.

Page El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, visitando las instalaciones de Amazon en su nuevo centro logístico de Illescas. (Flickr)

O el caso de Foxconn. En 2017, el gobernador de Wisconsin, Scott Walker, anunció que el gigante de la electrónica construiría una nueva fábrica en dicho estado. Se suponía que la inversión de 10.000 millones de dólares crearía hasta 13.000 puestos de trabajo en un campus de alta tecnología del tamaño de 11 estadios de fútbol. Walker, descrito por la prensa durante el anuncio como "todo sonrisas y puro entusiasmo", ofreció a cambio más de 4.000 millones de dólares en incentivos fiscales.

A fecha de enero, solamente se han creado 178 puestos de trabajo y se están poniendo en duda los planes para crear una gran fábrica donde construir grandes pantallas de televisión. En su lugar, Foxconn dijo que tiene planes de desarrollar un centro de investigación y desarrollo en ese estado.

Ventajas muy hipotéticas

Y en caso de empresas que sí se quedan, los beneficios para la ciudad o la región no son tan grandes.

Un estudio realizado en 2016 por la economista Carlianne Patrick comparaba las regiones donde se establecieron nuevas grandes fábricas con aquellas regiones que perdieron la oportunidad durante el proceso de licitación. Llegó a la conclusión de que a nivel general no generaban más ingresos para el gobierno local que lo que se gastaba en incentivos, incluso cuando se producían pequeños incrementos en la actividad económica.

Cupulas Las esferas de Amazon en Seattle. (Evan Chakroff/Flickr)

Otro estudio realizado por Patrick descubrió que permitir a los gobiernos locales ofrecer ayudas a las empresas hacía que se redujera el empleo en las zonas rurales, y en 2018 el Instituto W.E. Upjohn para la Investigación Ocupacional llegó a la conclusión de que las fábricas y las oficinas que recibieron incentivos crearon puestos de trabajo a un ritmo un 3,7% más lento que las que no obtuvieron ventajas fiscales.

No solo eso. Un análisis de 30 estudios diferentes realizado por el mismo instituto descubrió que los incentivos solamente eran un factor decisivo en la decisión de una empresa de invertir en la región en menos de un cuarto de los casos. En otras palabras, la mayoría de las veces la empresa habría hecho la inversión con o sin las ventajas fiscales u otros incentivos.

Los incentivos no funcionan

Para mi propia investigación, recopilé datos de 82 compañías que invirtieron en nuevas instalaciones y fábricas por todo Estados Unidos de 1982 a 1993 y comparé sus datos con las dos décadas posteriores. También recopilé datos sobre los diversos incentivos fiscales y otras políticas de incentivos que cada estado ofrecía.

A la altura de 2010, según los últimos datos disponibles, 52 de estas instalaciones seguían en funcionamiento, 24 habían cerrados y no había información disponible de otras 6. El sentido de ofrecer incentivos fiscales y otras subvenciones a las empresas es que producirán un crecimiento económico a largo palzo en la región, permitiendo que sus instalaciones sean más viables. Por el contrario, las plantas construidas en los estados con mayores ventajas fiscales tenían más posibilidades de haber quebrado para 2010.

¿Qué pasa aquí?

Long Island (King of Hearts/Commons)

Mi teoría, basada en otras investigaciones que he llevado a cabo, es que a las empresas se les incentiva para construir sus instalaciones lo antes posible, en lugar de tomar las suficientes medidas para asegurarse de que es la mejor decisión. Otra posibilidad estaría vinculada a motivos políticos: la empresa quiere cerrar el acuerdo mientras el gobernador que ofreció el acuerdo siga en el cargo. Eso parece que es lo que ha ocurrido en Wisconsin, donde el gobernador Walker perdió en su reelección el año después de haberle ofrecido a Foxconn las cuantiosas subvenciones.

Resulta sorprendente que Amazon, al anunciar la cancelación de sus planes para crear una sede en Nueva York, no indicara que estaba reabriendo el proceso de licitación para una de sus nuevas sedes. En ninguna parte se decía que seguiría contratando a los 25.000 trabajadores que había dicho que contrataría en la ciudad de Nueva York, aunque siga teniendo planes de crear tantos puestos de trabajo en Virginia.

Aunque Amazon dijera que retiró su oferta debido a la oposición política, otra razón puede ser que los beneficios de los incentivos hizo que Amazon olvidara por un momento las realidades económicas y cuestionara su inversión. En cuyo caso, quizás Amazon también debería dar las gracias.

The Conversation

Imagen: King of Hearts/Commons

Autor: Amihai Glazer, profesor de Economía en la Universidad de California.

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí.

Traducido por Silvestre Urbón.

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